¿Quién es quién en el Tenorio Mendocino?

¿Quién es doña Inés, don Juan, quién don Luis Mejía, quién se esconde detrás de Brígida desde hace 24 años, quién se estrena por primera vez? Los personajes del XXIV Tenorio Mendocino cuentan en este reportaje cómo llegaron a este proyecto teatral, itinerante y mágico, que una vez que se prueba aseguran que engancha.


El espíritu mendocino existe. Los actores del Tenorio Mendocino de 2014 coinciden en afirmar que es una gran experiencia. Para algunos, como el Capitán Centella y Avellaneda, la primera; para otros, como Josefina Martínez, Brígida desde la primera edición, "una parte muy importante de mi vida". Todos hablan de los amigos que han ganado en este proyecto donde un equipo de 140 personas se deja la piel. Desde los que están detrás del escenario a los que pisan las tablas para defender cada personaje y toda una historia. Con ellos hablamos la noche del ensayo general, el jueves, aunque en este reportaje aparecen caracterizados durante la primera función, este viernes. Son gentes de Guadalajara que ponen su talento y su formación al servicio de un tenorio peculiar por su impronta mendocina y al que la mayoría llegó por casualidad y curiosidad. Estas son sus pequeñas historias.

» Don Juan joven-Jorge Bermejo. 39 años. Enfermero. Con estudios de teatro, exmiembro del grupo Artefasto. Ha hecho sus "pinitos" en la compañía Escarramán, de José Luis Matienzo, con quien participó en Italia en la gira teatral de 'Los locos de Valencia'. Actualmente, es miembro de la compañía teatral Los Pérez.

Se estrena en el papel de don Juan joven en su séptimo año en el Tenorio, donde ha sido en las últimas ediciones don Luis Mejía y anteriormente, el Capitán Centellas. Ha intentado que su don Juan sea un tipo bastante simpático, casi dicharachero, con humor y le gusta, admite, "que se vea un poco superado en algunos momentos. Aunque luego vuelva otra vez a echarse hacia adelante me gusta que dude, titubee y no tenga las cosas tan claras como parece". Jorge llegó al Tenorio porque "me llamó Felipe (Sanz, encargado de la regiduría), y me dijo: 'nos hace falta un Centellas. Desde entonces, no me he querido ir. Otro año nos tocará hacer otras cosas, estar detrás del escenario... pero a mí me gusta mucho esto, creo que voy a continuar". El Tenorio, dice, lo forma "un montón de gente que celebra así que nos gusta Guadalajara, que nos gusta el teatro, que es el Día de Todos los Santos... y que nos encanta compartir todos estos momentos juntos".

» Doña Inés (viva)-Ana Gutiérrez. 20 años. Estudiante de Filología Española.

Lleva siete años en el Tenorio, aunque sólo dos metiéndose en la piel de la novicia a punto de profesar que se desvive entre la vida espiritual y la pasión por don Juan. Empezó siendo aldeana y después, doña Ana de Pantoja en las Jornadas Mendocinas. Le llegó el papel porque la actriz que hizo ese rol en 2012, Julia Piera, lo dejó y en 2013, se realizó una prueba para elegir una nueva doña Inés viva. "Se hizo la prueba a varias aldeanas y me cogieron", recuerda. Ana cree que su personaje es "dulce y tiene un lado inocente" durante su estancia en el convento, donde cuida mucho su honor y su honra, pero en la Quinta de don Juan pasa a tener un papel menos inocente y más consciente. "Se da cuenta de todo pero ya la honra no le importa". Está enamorada. El Tenorio, dice, le ha dado muchos amigos: "son mucho más que amigos. Somos una piña y eso se nota también en el escenario". Llegó a este proyecto porque su prima ya participaba en él y dice sin dudar: "la verdad es que estoy muy contenta".

» La Madre Abadesa-Carmen Niño. 54 años. Trajabadora social y aficionada al teatro desde que era casi una niña: "mi padre me subió a la mesa de la cocina con 4 años".

La Madre Abadesa de las dos últimas ediciones lleva 20 años en el Tenorio: "empecé ayudando a Josefina, en vestuario; también he estado en maquillaje y con papel llevo dos años, más otro que tuve que sustituir en 15 días a Mari Pili San Juan porque se rompió una pierna". Dice que lo importante en el Tenorio es tener un espíritu colaborativo, pensar que "un día puedes tener papel pero otro estar en atrezzo..." Su larga experiencia le hace difícil definirlo: "cuando empecé, esto era como una familia... es difícil dejarlo", reconoce. Siempre piensa: "al año que viene, ya no estoy... el vestuario es duro" pero "esto te engancha de muchas maneras". Su papel, la Madre Abadesa, cree que está a caballo entre una "mujer seria, con autoridad, que rige el convento y a la vez, por los años que lleva, dulce y cariñosa hacia Inés, pese a que la está diciendo cosas muy duras".

» Brígida-Josefina Martínez. 67 años. Exconcejala socialista y actualmente jubilada, lleva encarnando a la pícara Brígida desde el inicio del Tenorio. "No me veo en otro papel", afirma convencida.

Una Noche de Ánimas, los Amigos de la Capa de Guadalajara solían reunirse por la noche para compartir cena. "Javier Borobia estaba leyendo una historieta que se había preparado y yo me levanté, cogí dos servilletas, me hice un tocado, me puse la capa y apagué las luces: entré con una vela y dije que era la Brígida que venía de los infiernos. Fue el primer personaje que hubo en el Tenorio antes de salir a la calle". Así relata Josefina el inicio de un Tenorio que, confiesa, se ha convertido en "una parte muy importante de mi vida. No sólo es hacerlo. Es que me ha dado auténticos amigos a los que quiero muchísimo, entre ellos, Javier Borobia, Jaime García Quemada... es algo importantísimo porque son muchos años de ilusión desde aquella vez que salimos con las capas a comer huesos de santo al Palacio del Infantado y viendo cómo poco a poco la gente dejó de vernos como unos locos. El Tenorio ya es algo de la ciudad".

Defiende a Brígida, "desde el primer momento, como una aya. No la de la obra de 'La Celestina', que es una arregla-virgos. Las ayas del siglo XVI tenían la misión de cuidar, proteger y educar a los hijos de los grandes de España, asi que he creado un personaje como creo que era en verdad: una señora venida a menos, una viuda y no una criada, que está en casa del Comendador y que le ha dado lo más preciado que tiene, que es el cuidado de su hija. Pero esta mujer es ambiciosa, le gusta el dinero y es una araña. Por dinero es capaz de vender hasta la niña. No es un personaje dicharachero, aunque me sale, posiblemente por mi acento andaluz o por mis movimientos. Sé que al público le gusta, se ríe porque lo oigo, lo percibo, veo que imitan mis gestos y eso me halaga porque estoy llegando al público. Es lo que he intentado y me gustaría seguir manteniendo. Yo siempre he dicho que jamás hubiera hecho de doña Inés, me parece un pavo de mujer, tan pura que termina siendo ñoña. Brígida es vida, vitalidad".

» Brígida-Angélica Santos. 39 años "bien llevados". Ha realizado los tres cursos de la Escuela Municipal de Teatro "y repetimos dos porque nos dejaron; yo hubiera seguido más", dice. Actriz del grupo Tres Tristres Trigres.

Encarnó el papel de Brígida en el pase que este año la asociación ha escenificado en Sigüenza y el año pasado ya compartió papel con Josefina en el pase del sábado. Antes fue Hermana Tornera. En total, tres años y "yo encantada de la vida de repetir porque Brígida me parece un papel con el que disfruto un montón". Admite que le ha "pesado mucho" que el papel lleve haciéndolo Josefina desde hace 24 años, porque a priori será difícil que el público vea a otra Brígida, pero ella le da su propia impronta. Es una Brígida más pícara, que disfruta mucho con los líos, que luce bajo su atuendo de negro riguroso unas enaguas de color rojo, algo que 'canta' mucho. "Pero eso me gustó porque pude dar picardia a la cosa". Cuenta que el Tenorio Mendocino le gustaba desde hacía tiempo pero "no sabía cómo meter la cabeza. A raíz de la Escuela de Teatro, conocí a gente y quise acercarme a la primera reunión donde prueban personajes. Sabía que doña Inés tampoco podía ser, por mi edad, y no sabía qué papel podían darme, si es que me daban algo. Y fui Tornera y el año pasado me llamaron para hacer de Brígida, cosa que me sorprendió mucho. No me lo esperaba pero me puse de un contento...".

» Aldeana y coordinadora de bailes-Gemma Mínguez. 24 años. Fotógrafa. Tiene los mismos años que el Tenorio y llegó a este proyecto hace cinco. Se estrena como coordinadora de un equipo de 23 bailarines-aldeanos que amenizan los previos y la primera escena de la Hostería del Laurel. "Como el Tenorio se ha adaptado a los Mendoza, hemos procurado que los bailes también se adapten a Guadalajara", dice. Este año bailan 'El Pollo', de Milmarcos; el 'Corre-corre', milano de la zona de Trillo y Cifuentes y una 'Tarantela' siciliana que toca el grupo de dulzaineros que les acompañan. En la ambientación previa también participan José Antonio Alonso y el grupo Las Colmenas. Lo del baile a Gema le viene de pequeña: "Siempre en mi casa se ha cantado... bailé de pequeña, he ido a clases a La Cotilla y ahora llevo dos años bailando otra vez. Cuando estás dentro de Guadalajara y te empapas de todo lo que hace la ciudad, el folklore también es parte de ello", afirma. El Tenorio, añade, es "lo que llevas esperando todo el año y supone coordinar a gente de a pie de toda la ciudad para hacer una obra de Zorrilla que es una pasada".

» Butarelli-Beatriz Ortega. 47 años. Actriz de teatro aficionado. Estudió durante 6 años en la Escuela Municipal de Teatro de Guadalajara. Es miembro de la compañía En LaCalle Teatro. Actualmente, prepara con el Grupo de Teatro Toronjil de Guadalajara, la obra 'Damas, señoras, mujeres', que estrenará a finales de noviembre.

Llegó al Tenorio hace dos años a través de una amiga, tras participar en las Jornadas Mendocinas. El año pasado volvió y "me dieron a Butarelli, que siempre había hecho un hombre". Para ella no fue un problema. Por diferentes causas, nunca había coincidido en Guadalajara en las fechas en las que el Tenorio se representaba, por lo que desconocía el montaje y quiénes le habían precedido en el papel: "cuando lo leí, vi que Butarellli se podía adaptar perfectamente a una mujer". Los ensayos limaron a esta posadera simpática, que regenta la Hostería del Laurel y que defiende que "lo importante es el grupo. En teatro se nota cuando hay un grupo cohesionado".

"Aunque la experiencia es muy bonita, pasas muchos nervios. Ver tantísima gente te acobarda un poco pero una vez que plantas el pie en escena tienes que hacer todo lo posible para que salga adelante y eso intentamos". Para ella el Tenorio "te hace crear vínculos muy especiales en muy poquito tiempo, con un montón de gente que no conoces de nada. Es una cosa curiosa. Se crea una familiaridad que te engancha". 

» Doña Ana de Pantoja-Montse Pérez. 38 años. Trabaja en el departamento de primer equipo de un fabricante de baterías. Ha realizado un curso de teatro durante dos años en Guadalajara y actualmente, colabora con el Grupo de teatro Toronjil con quien prepara el montaje 'Damas, señoras, mujeres'.

Montse lleva en el Tenorio tres años y durante los dos anteriores, ha encarnado a Lucía, la joven doncella de doña Ana de Pantoja, papel que estrena este año: "Es una mujer noble, muy rica, muy enamorada, con ganas de casarse con su galán don Luis Mejía al día siguiente y que sucumbe a su petición para velarla por la noche porque teme que venga don Juan contra ella, porque así se lo han apostado en la Hostería". Llegó por casualidad a este proyecto teatral: "me hablaron de ello, empecé con las Jornadas Mendocinas y tras hacer un año de Brianda de Mendoza, al año siguiente me propusieron hacer de Lucía y dije que sí". Tras su experiencia en el Tenorio, Mónica sólo tiene buenas palabras: "me hace mucha ilusión cuando llega la fecha, me gusta el ambiente que tenemos... me encantan los ensayos y el día de la representación porque es muy lucido y muy bonito".  

» Ciutti-Isaac Urrea. 35 años. Presentador de eventos y de un programa en Pontechueca Radio. Con formación teatral en la Escuela municipal de Teatro.

Es el cuarto año que disfruta el Tenorio, aunque ha ido "creciendo en personajes", dice. Fue fantasma, participó en los previos (la ambientación mendocina de la plaza de Santa María), después fue Avellaneda y este año, Ciutti, el criado de don Juan Tenorio. Define a su personaje como "pícaro, divertido, juguetón, con algo de niño y admirador de don Juan. Siempre estoy pendiente de mi jefe". Para él, el Tenorio es "una tradición. Desde hace 24 años lo veo así y hacerlo es como hacer algo que siempre he visto, vivirlo y disfrutarlo".

» Don Luis Mejía-Luis Miguel García. 41 años. Personal laboral de la Junta de Comunidades. Cursó estudios en la Escuela Municipal de Teatro, que dirigió Fernando Romo. Es miembro del grupo Tres Tristres Trigres.

Luis descubrió el Tenorio hace cuatro años y confiesa que le "enganchó desde el primer momento". No sólo por el texto sino por la gente: "parece mentira que salga como sale con el poco tiempo que hay. Me dijeron que iba a ser don Luis el 9 de septiembre, son dos meses para prepararte... y hay más de 100 personas detrás..." Con cuatro Tenorios a sus espaldas, se estrena en el papel de don Luis: "para mi es un honor". El primer año participó en los previos y en el área de atrezzo y durante los dos años siguientes fue Ciutti, el criado de don Juan. Este año, cuenta, fue la directora, Abigail Tomey la que le dijo: ¿quieres hacer de don Luis? y él se tomó un tiempo para pensarlo, "pero no porque no quisiera hacerlo sino por la responsabilidad que me parece tener un papel así. Y respeto hacia mis compañeros porque no te puedes permitir el lujo de fallar. Todo el mundo está mirándote y todo su trabajo depende de que tu trabajo salga bien".

Lo habló "con la almohada y con mi esposa", se leyó el texto "que es lo más problemático para mi porque me cuesta aprender verso" y a los dos días le dije a Abigail: "sí quiero" (risas). Cuenta que en la construcción de su don Luis le ha ayudado mucho Jorge Bermejo, que hizo el papel durante cuatro años. "Aunque yo tengo mi don Luis, el texto es el texto. Hemos intentado hacer ver que ante todo don Juan y don Luis son amigos, aunque ambos sean calaveras. En la Quinta de don Juan, hay una frase que le digo: "don Juan, yo la amaba, más con lo que habéis osado, imposible la habéis dejado para vos y para mí". Y él me pregunta: ¿por qué la apostásteis? como diciendo 'no haberla apostado, tio'. Él, en realidad, me mata por obligación". Don Luis, prosigue, "es un caballero, muy arrogante, y tiene tanto honor como don Juan, sólo que don Juan es más guapo (risas)". Confiesa que el actor guadalajareño Juan Carlos Pérez Arévalo fue uno de los primeros don luises y "siempre había pensado ¿por qué no? asi que cuando me dieron el papel le llamé y le dije: 'te he quitado el papel'. Estoy encantadísimo, ojala pueda continuar haciéndolo... no creo que haga don Juan porque no doy la talla... aunque no es más ni menos el que tenga texto. Lo más importante es estar".

» Capitán Centellas-Arturo Martínez. 21 años. Estudiante de Filología Clásica.

Llegó al Tenorio porque Abigail Tomey, la directora actual, fue jurado de un concurso de teatro donde él competía con el montaje 'Edipo Rey' "y ella se acordó de mí". Se lo pidió y Martínez no lo dudó ni un segundo. Se estrena en el Tenorio con el papel de Capitán Centellas, que define como "una persona muy altiva y de fuertes valores tradicionales, temeroso de lo sobrenatural, divertido también y, sobre todo, muy amigo de don Juan". El Tenorio, resume, "es una oportunidad de conocer a gente maravillosa, de actuar, que me encanta y de participar en un colectivo muy sólido.

» Avellaneda-José Manuel García. 35 años. Administrativo.

Se estrena en el Tenorio Mendocino, al que llegó "por mediación de dos personas", que no cita. Reconoce que quería ser Tercio de Flandes pero asistió a la primera sesión y una semana después, Abigail Tomey le ofreció el papel "por presencia y por planta", imagina. Avellaneda, dice, "es un señorito sevillano, adinerado, con la prepotencia propia de la época, chulo y muy amigo de don Juan. Es la antítesis de Centellas, aunque a él le unen los valores conservadores". Confiesa que el Tenorio es "la mayor experiencia de mi vida. Vengo de Alcalá, donde el Tenorio es muy importante". Además, cree que "es un grupo de solidez extraordinaria que me ha abrigado. Es la primera vez que he hecho teatro".

» Comendador-Juan Morillo. 60 años. Actor profesional.

La persona que se mete en la piel del serio e imponente don Gonzalo de Ulloa es el único actor profesional del equipo. Encarna al padre de doña Inés, papel mítico que siempre ha representado Javier Borobia, hasta que en 2009 sufrió un ictus, que le impidió seguir con esta aventura.

Su colaboración "ocasional" en el Tenorio cumple dos años y llega por pura amistad: "Javier es mi amigo y esto es un homenaje a él". Hace 13 años, no obstante, Morillo llegó al Tenorio para hacer puntualmente de Butarelli, el posadero de la Hostería del Laurel. Admite que esto "es como el toreo, no hay ensayos" y ha construido a su Comendador en base a lo que "he leído, lo que he visto, lo que admiro del teatro clásico español, francés, italiano... el Tenorio es un teatro de verso fácil, que también tiene su encanto, aunque reconoce que es una obra menor respecto a, por ejemplo, 'El Burlador de Sevilla y convidado de piedra', atribuido tradicionalmente a Tirso de Molina, y que realmente es la obra teatral que recoge por primera vez el mito de don Juan.

Morillo describe a su personaje como "un fantoche" y dice convencido que el Tenorio es un "ambiente borobil. Todo lo que hacía él era mendocino. Si no hubieran existido los Mendoza, Borobia los habría inventado". Actualmente, el actor, que duda sobre su presencia en la próxima edición del Tenorio, trabaja en la lectura de varios textos clásicos.

» Doña Inés espíritu-Helena Madariaga. 20 años. Estudiante de 1º de Periodismo. Se ha formado durante dos años en la Escuela Municipal de Teatro y dos años más con Roberto Lacroz. Actualmente, se forma en la Escuela de Teatro Musical Angela Carrasco de Madrid.

Helena Madariaga cumple en el Tenorio 4 años. Primero, bailando y haciendo de aldeana y este año, estrenándose con un personaje con texto con doña Inés muerta. Se presentó a las pruebas previas y fue seleccionada para un papel que define como "un ángel total, la que se lleva a don Juan al cielo, es luz..." El Tenorio es "muy importante. De siempre me ha gustado y tiene algo que engancha. Si haces un año quieres repetir y repetir y repetir".

» Don Juan II-Pedro García Chaín. 39 años. Arqueólogo de formación, aunque actualmente ejerce como cantante en dos coros.

Pedro encarna a don Juan mayor, "un don Juan más sereno y más calmado por todo lo que le ha ocurrido en su vida. Gracias a su gran trabajo como soldado, el emperador le permite volver a España, algo que nunca pensó que le iba a ocurrir y la vuelta a su país es, en realidad, su final. Empieza a ver su pasado en el panteón, todo lo que le ocurrió a su gente y los fantasmas se le aparecen y deciden terminar con su existencia", relata.

Cumple dos años en el Tenorio, donde el año pasado fue don Juan joven: "la verdad es que me ha tratado muy mal el tiempo", dice entre risas. "No soy de Guadalajara y el primer año que lo vi fue una sorpresa. Yo lo había visto en el teatro y entonces fue sorprendente ver cómo toda una ciudad se movía al ritmo de lo que se interpretaba. Tardé varios años en verlo entero... Es de esos espectáculos que te gusta ver y en un momento dado incluso piensas que si fueras actor, te gustaría interpretarlo. Yo no soy actor pero se me dio la oportunidad".

Al proyecto llegó por casualidad: "Abigail me conoció por mi mujer (la periodista y escritora de cuentos infantiles Gracia Iglesias). Ella le dijo que no conocía a ningún actor pero sí a un cantante. No es que interprete muy bien pero no me arredro ante nada y como todo esto me divierte mucho, lo disfruto. Fue una gran alegría. Y que este año me hayan dado de nuevo un papel que además se aproxima más a mi forma de ser porque no soy tan extrovertido ni tan pícaro como don Juan joven... Evolucionar para mí ha sido maravilloso".

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