Unas amistades muy glam

‘Las amistades peligrosas’ revisada por el director teatral Darío Facal, es fiel a la novela epistolar de Choderlos de Laclos  pero sorprende con una arriesgada puesta en escena, con música interpretada en directo. • Unas 200 personas asistieron al Buero Vallejo para ver este montaje, protagonizado por una espléndida Carmen Conesa y un Edu Soto, más elocuente a medida que avanza la obra.


Cuando entran en juego los sentimientos, algo termina pagándose. La vida, la honra, la virilidad, la confianza o la ingenuidad más arrebatadora. El juego que marca el director teatral Darío Facal en ‘Las amistades peligrosas’ es conocido. No cambia de fichas pero sí de tablero. Y lo hace con una apuesta arriesgada –no apta para todos los públicos-, donde rodea a los personajes –el vizconde de Valmont, la marquesa de Merteuil, la virginal Cecile de Volanges, su madre, Madame de Volanges; el joven maestro de música, Caballero Danceny y la puritana señora de Tourvel- bajo medio centenar de focos de luz, instrumentos aptos para un concierto rock y varios micrófonos que pasan de mano en mano como las parejas en el escenario. 

La escenografía se construye con lo necesario para situar al espectador en pleno siglo XVIII. Sirven los ropajes de los seis actores, fieles a la época y acertadamente diseñados. Sirven las pelucas que los intérpretes van poniéndose frente al espectador mientras la acción se desarrolla. Sirve el libreto compuesto por diálogos -la mayoría- y también pequeños monólogos que los actores lanzan al público y sirven para ir situando la acción y dotarla de movimiento temporal.

Se consigue también con la acertada concatenación de escenas que invitan a tener decenas de ojos para seguir los miles de detalles que suceden sobre las tablas, parejas a la escena central. 

La obra, un encargo del Festival de teatro ‘Clásicos en Alcalá’ a Metatarso Producciones, en versión de Javier L. Patiño y Darío Facal, resulta ciertamente transgresora aunque conserve sus pilares. Carmen Conesa está magnífica en su papel de vengadora y manipuladora y Edu Soto, aunque no destella, resulta más elocuente a medida que avanza la obra. El reparto lo completan la dulce Iria del Río, en su papel de emocionable señora de Tourvel; Lola Manzano, estupenda como mamá Volanges, el joven Mariano Estudillo –no sólo firma una buena interpretación sino además es responsable de la música del espectáculo- y Lucía Díez (17 años), de la que sorprende su resolución en el escenario. 

Pecados, amantes, cambios de parejas, apuestas, desafíos, prostitutas, drogas, orgasmos a ritmo de batería, lecciones de kamasutra, sexo con saxo y búsqueda del placer más intenso se mezclan en esta historia de venganzas e ilusiones rotas, que se va hilando a través de cartas, de 'dimes y diretes' y que engarza el personaje de Conesa, una ‘alcahueta’ que en el fondo lo único que quiere es vengar a su sexo y dominar al opuesto.

Todos los personajes transitan entre el infierno y el cielo en este juego teatral, donde se finge con la complicidad del público, que aplaudió finalmente en pie a los actores. La obra gana mientras suceden los minutos y, como en toda amistad peligrosa, termina con olor a traición. En realidad, todos buscan el amor verdadero. Pero descubrirlo tiene precio, como se descubre en el monólogo final y sincero de Conesa. Después de tamaña declaración, todos cogen de nuevo los instrumentos y como en una especie de catarsis colectiva, parecen sacar la furia interior desde su garganta, a ritmo de glam rock. 

Fotos: E.C.

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