Lover: la vida continúa

El director guadalajareño Andrés Beladiez preestrenó hace una semana en Guadalajara 'Lover', su último montaje teatral. • Marta Marco es la actriz que mueve los hilos, las vidas de los protagonistas inanimados de esta maravillosa historia de búsqueda de la felicidad.


¿Quién no ha deseado con todas sus fuerzas dejar de amar? ¿Abandonar el deseo? ¿Querer que el tiempo no pase? ¿Volver? ¿Qué sucede en nuestra cabeza mientras tanto? ¿Y en nuestro corazón? Después de todo ¿somos los mismos? Las respuestas están en 'Lover', la última producción del director guadalajareño Andrés Beladiez, que resulta un espectáculo mágico, lleno de belleza, poesía y humor. El montaje se preestrenó hace diez días en el local de Huaja Malabares de Guadalajara en un pase con aforo limitado y al que asistió Cultura EnGuada.

'Lover' es un espectáculo de objetos. Son ellos los que hablan, los que provocan la humedad en los ojos y la sonrisa en los labios. La directora de toda esta orquesta escénica es la actriz guadalajareña Marta Marco que canta en directo, que se mimetiza como un personaje más -el único humano- en esta historia de idas y venidas, de esperanzas y pérdidas, de sueños y días insulsos, de amor y, sobre todo, desamor.

Ella mueve y canta con dulzura y sencillez las vidas, los hilos, los corazones, los deseos, encajando las piezas de este cuento impregnado de tristeza, nostalgia y situaciones risueñas, donde uno no puede más que reconocerse.

No hay más argumento. 'Lover' es la historia de cualquiera de nosotros, es la pérdida de un amor y la lucha por recuperarlo, el insomnio, el teléfono que siempre esperas que suene y nunca suena, el paso del tiempo, que es casi un letargo donde el sofá termina engulléndote. Es el sueño que te permite lo que la realidad te niega, es la búsqueda incansable -a veces, ridícula- de la felicidad. Una delicia teatral para los sentidos. 'Lover' entra por los ojos y te llena el corazón.

El gran acierto de Andrés Beladiez -que continúa girando con su anterior espectáculo 'Zoom wooz'- es haber conseguido un montaje redondo, contemporáneo en su concepción e ingeniería técnica, envuelto en una brillante escenografía que cabe en una maleta y que logra contar con tiempos medidos, ganando la batalla a la ñoñería -habría sido fácil caer en ella y no lo hace- apostando por escenas de gran carga poética, mucho humor, juegos luminosos y una brillante banda sonora. 

En esta imprescindible cajita de música son reconocibles piezas como 'La vie en rose' -en directo, Marta Marco logra poner la carne de gallina-, la preciosa 'Love too soon', de Pj Harvey y Pascal Comelade -que en el preestreno sonó en esas voces, pero barajan que sea la propia Marco la que la interprete finalmente-, la refrescante 'Surfin USA', de los Beach Boys o la veraniega 'Love is in the air'. Después de todo, después de amar, no volvemos a ser los mismos, pero si algo enseña 'Lover' es que la vida continúa. Siempre.


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