Derroche de lirismo ‘en la puñetera calle’

La polaca-alcarreña Malgosia Szkandera ofrece veinte minutos de bello y delicado espectáculo Lady Bag en el cierre del cuarto ciclo de Amigos del Moderno a las puertas del teatro. • La narradora Estrella Ortiz completa la sesión con el estreno del Coro Moderno, haciendo participar al público.


Lady Bag es liviana como una bolsa de plástico mecida por el viento. Pareciera que cayó por Guadalajara por casualidad, aunque en realidad la actriz polaca vive en Guadalajara, y llegó a las puertas del Moderno con su maleta viajera: no en vano ha paseado su espectáculo por medio mundo, aunque todavía no haya sido programado en esta ciudad tan ingrata con los artistas locales. Malgosia Szkandera, que es como en realidad se llama esta actriz, apareció de hecho con sigilo, como si sus pies apenas tocaran el suelo, completamente vestida de negro, muda pero entrometida con el público, oliendo a cada persona como si fuese una alimaña guiada por el instinto. Debió de sentir confianza porque la ‘dama de la bolsa’ acabó por situarse frente al público durante unos veinte minutos. Sobre una acera levantó una función bellísima, rebosante de lirismo y de delicadeza.

Esta versión corta de la función de la artista polaca cerraba el ciclo de primavera ‘En la puñetera calle’ con el que la Asociación de Amigos del Moderno sigue reclamando la apertura del teatro, después del paso por este escenario callejero del Capitán Maravilla, del grupo de danza de Espacio Karaba y de la compañía Tragaleguas, en el que ha sido ya el cuarto ciclo reivindicativo.

Esta vez, cuando Lady Bag abrió su maletín apareció una pequeña marioneta con forma de bailarina que se enganchó al dedo gordo de los pies de la artista para moverse frágil y grácil al son de la música. Después la actriz haría lo propio con una marioneta de cuerpo entero, un simpático muñeco con piel de plástico pero alma de ‘showman’ que danzó al ritmo de diferentes canciones, con un baile que terminó por seducir a la auténtica dama de la bolsa, rendida a él en un beso final de película.

La artista respondió al final a los aplausos del público con unas emocionadas palabras de agradecimiento. Y a continuación fue el turno para Estrella Ortiz, narradora profesional en continuo proceso de renovación y experimentación que esta vez dio una vuelta de tuerca a sus actuaciones con la conformación de un Coro Moderno formado, precisamente, por un público que ignoraba su determinante papel en la función.

Cuerdas y palabras flexibles

Con ayuda de una cuerda, que retorcía entre los dedos de sus manos con la misma facilidad que el vocabulario de sus cuentos en verso y sus juegos de palabras, Estrella Ortiz logró que el público le diera continuamente la réplica con coros, ecos y mímica en un espectáculo con el tono habitual de la narradora donde no faltaron cosquillas de colores y sonoros besos y pelotas imaginarias lanzados al aire.

El experimento funcionó como una orquesta precisa. Resulta deslumbrante la capacidad de Estrella Ortiz para meterse al público en el bolsillo desde que abre la boca, el modo en que dirige una orquesta de voces y manos con las que se compenetra como si llevase toda una vida de ensayos. También la presidenta de Amigos del Moderno, Susana Martínez, se atrevió con el público con una pieza del Coro Moderno en la que, con una serie de rimas contando hasta diez, se exige que el teatro “abra de una vez”. Y para terminar con este experimento lírico y subversivo, como lo califica la propia Ortiz, abordó una pieza inspirada en un poema de Juan Carlos Mestre donde, con la colaboración de algunos cómplices, desgranaba imágenes de denuncia sobre “lo que sucede en un teatro vacío”.

El compromiso de Estrella Ortiz con la causa del Moderno está fuera de duda: es ya su segunda actuación en solitario, participó también con los narradores de AEDA hace un año en ‘Ábrete Moderno’ y repetirá el próximo jueves con otros catorce compañeros en una segunda edición de esta sesión de Cuentacuentos profesionales que piden la apertura del teatro que acogía hasta su cierre el Festival de Narración Oral, una de las citas más importantes de la programación anual del Maratón de Cuentos. Será la próxima reivindicación 'en la puñetera calle' de una asociación que promete mantener su batalla cultural hasta que reabra el teatro.

Fotos: R.M.

Artículos Relacionados