Hécuba: Madre coraje

El Buero Vallejo se rindió este viernes ante Concha Velasco, protagonista absoluta de la versión que Juan Mayorga realiza de la tragedia griega de ‘Eurípides’. • ‘Hécuba’ resulta un montaje de impactante escenografía y texto digerible, que plasma la decadencia de Troya y de la que un día fue su reina.


Hécuba es la mujer que murió antes de morir, es la reina destronada hecha esclava, es la venganza, la desgracia hecha mujer, es Concha Velasco encarnando a la que un día fue reina de Troya, despojada de todo poder, rodeada de cenizas, polvo y destrucción. El montaje, una coproducción del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y Pentación Espectáculos, llegó este viernes a un Buero con 900 entradas vendidas, que se rindió en los aplausos ante una Velasco omnipresente y agradecida ante el cariño recibido.

La escenografía elegida por José Carlos Plaza –también director del montaje- traslada al espectador a una Troya decadente, gris, destrozada y llena de polvo. Es el campo después de la batalla. Entre tanto mobiliario anodino y tanta mujer ya cautiva, caminando cual despojo humano –realzado por un vestuario de harapos- destaca en el centro una gran tela roja, hecha jirones, quizás metáfora de la sangre que correrá en esta tragedia griega, que escribió el famoso poeta Eurípides (Medea, Electra) y que ha versionado Juan Mayorga, despojando el texto de clasicismos y haciéndolo bastante digerible para el gran público.

Hécuba podría ser el relato de una posguerra o la historia de una desgracia eterna (“¿Por qué los dioses me odian tanto?”, se pregunta). Cuando empieza la función, Hécuba ya no es reina sino cautiva y debe entregar a los griegos a su hija Polixena (una trágica María Isasi) para que la degüellen, el mismo día que se le aparece el espíritu de su hijo Polidoro, contándole que ha muerto a manos del hombre que le dio cobijo y cuidados durante años, Poliméstor, rey de Tracia. Acompañándola en su desgracia, el coro de troyanas -caminando por todo el escenario, con una bonita voz pop principal y ecos repetitivos y encadenados- y la profeta -una genial Pilar Bayona-.

Todo en 'Hécuba' gira en torno a Concha Velasco, todo el peso recae sobre ella, por lo que el resto de personajes tampoco llega a brillar demasiado. José Pedro Carrión apenas tiene una fugaz aparición como Aquiles y Juan Gea, en el papel de Agamenón, actual rey de Troya, firma una correcta actuación. Destacable la actuación Alberto Iglesias en su papel de Poliméstor, sobre todo, una vez que las cautivas logran arrancarle los ojos y dan muerte a su hijo.  

Velasco goza de un timbre grave en su voz que le ayuda a interpretar a esta Hécuba dolida y desgarrada por dentro pero que intenta atemperarse por fuera. Ha construido una Hécuba más fría de lo esperado, pero que mide muy bien los tiempos y la ira durante las cerca de dos horas que dura la obra, para explotar en la gran escena final –llorando ante sus dos hijos muertos y bañándose en polvo, loca de dolor-. Conjuga, en todo momento, la energía de la que un día fue reina y la asunción de su inequívoca realidad de esclava, que se debe a sus señores.

En resumen, ‘Hécuba’ es un notable montaje, con un elenco de lujo, impactante escenografía y buena luz, que Mayorga consigue, en general, hacer digerible al espectador.  

Artículos Relacionados