Locura de amor a las puertas del Moderno

Amigos del Moderno celebraba este viernes un San Valentín teatralizado en el que parodiaba, con una función de Ultramarinos de Lucas, el interés de la Consejería y el Ayuntamiento por reabrir el teatro. • Casi medio centenar de asistentes acudió a la ‘besada pública’ para demostrar su cariño por estas instalaciones en pleno Día de los Enamorados.


Función: Versión libre de Romeo y Julieta. Género: farsa. Pase: nocturno. Escenario: en la puñetera calle.  Compañía: un grupo de comediantes clandestinos. Argumento: un alcalde, con cabeza de lata, y un consejero (idem) reencarnan el eterno mito de los amores imposibles (especialmente entre la política y la cultura), en un enredo en el que acaba por trazarse un triángulo amoroso imposible entre los dos protagonistas y un edificio cerrado. La tragedia está servida.

Este programa inventado fue, en realidad, el que disfrutó el público asistente este viernes, Día de los Enamorados, que acudió al reclamo de la Asociación de Amigos del Moderno, que esta vez con sobradas muestras de socarronería quiso demostrar su cariño al céntrico espacio escénico, cerrado desde hace más de un año y medio. El acto culminó en un beso colectivo a la fachada del teatro.

Amigos del Moderno volvió a aprovechar una fecha llamativa en el calendario para reivindicar a su manera la apertura del teatro, en un momento en el que no ha vuelto a haber novedades en el conflicto desde el anuncio en diciembre por parte del Ayuntamiento y de la Consejería de un acuerdo verbal que pasaría por una próxima reforma en la cubierta del teatro (con una inversión próxima a los 100.000 euros) y la posterior firma del convenio para la cesión del propietario, la Consejería de Cultura, al Ayuntamiento, dispuesto a gestionarlo.

El particular Día de los Enamorados contó con la breve representación de Ultramarinos, que tiró de farsa: los actores llegaron hasta las puertas del Moderno en bicicletas, simulando ser comediantes que improvisaban una representación clandestina en la que, utilizando dos marionetas de lata, hicieron reír al público con los dobles sentidos entre el conflicto que vive el teatro y la ficción inventada, en la que además los protagonistas, un alcalde y un consejero, recreaban la mítica relación imposible de Romeo y Julieta.

Sin que la amenaza de lluvia se materializase, el acto continuó después con la ‘besada pública’: la actriz Marta Marco, que en todo momento obró de maestra de ceremonias, dirigió un conjuro colectivo para despertar la pasión de los asistentes, que corrieron encendidos a besar el teatro. Cumplido el objetivo, una fotografía en familia hizo caer el telón imaginario de este escenario situado fuera del teatro.


 Galería de imágenes:

Fotos: R.M.


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