Buero vuelve con Goya enfrentado al poder

La compañía Ferroviaria interpreta el viernes ‘El sueño de la razón’, una obra característica del último periodo de producción literaria del escritor alcarreño. • El montaje es fiel al texto de calidad y lo acompaña de videoarte para recrear las ‘pinturas negras’.


Buero Vallejo vuelve este viernes a ser representado en el escenario al que da nombre en su ciudad de nacimiento. Lo hará con ‘El sueño de la razón’, en el montaje de la Compañía Ferroviaria y Teatro Circo de Murcia. Sobre las tablas, convertidas en la célebre Quinta del Sordo, el Goya de los desastres de la guerra se enfrentará al orden establecido antes de optar por el exilio a Francia.

Dirigida por Paco Maciá, esta versión de la obra de Buero Vallejo respeta el libreto de Buero Vallejo, pero además intenta sacar el máximo partido a la experiencia sensorial que propone Ángel Haro, con la recreación sobre las tablas de la Quinta del Sordo, con las famosas pinturas negras a través de un ejercicio de videoarte, y un clima onírico que intenta dar forma a los pensamientos fantasmales del pintor.

Juan Meseguer da vida a este pintor atormentado y huraño, al que la sordera y la situación política y social agravan su temperamento. La historia parte de la reacción del absolutista Fernando VII a unas críticas que Goya ha expuesto en una carta a un amigo. A partir de ahí, el pintor, un libre pensador, tendrá que enfrentarse a la estrechez de miras de un poder que no atiende al diálogo.

El pintor huraño

La obra recrea la vida de Goya, de nuevo un personaje soñador en la dramaturgia del Premio Cervantes alcarreño Buero Vallejo, que se enfrenta al rey (como ya hiciera Velázquez en ‘Las Meninas’), aunque uno y otro no coinciden nunca en escena. Desde el principio conocemos al pintor, ya maduro, en su Quinta decorada con pinturas negras, con su joven esposa y su entorno más familiar. El artista puede parecer un loco ensimismado, pero en realidad es un tipo atormentado por los desastres de la guerra, todavía reciente.

En el fondo, entre los excesos de un bando y de otro, Goya (y Buero) toman partido, porque considera que el hecho de que en el caso de los liberales duden de lo ocurrió es ya “un matiz” que “marca decisivamente cuál es la diferencia entre la mentalidad abierta de un liberal egregio y la torpe posición cerrada de sus reaccionarios agresores”, dejó dicho el escritor nacido en Guadalajara, que escribió esta obra con palabras precisas, como suele ser habitual, aunque con una muy clara proyección escénica, ya que el texto está repleto de acotaciones y sugerencias técnicas.

Periodo de subjetividad

‘El sueño de la razón’ está considera por los expertos en la obra de Buero como la que marca el paso entre su segunda y su tercera y última etapa. Contiene temática histórica, como en la anterior, pero avanza hacia una dramaturgia con una técnica más compleja y un mayor subjetivismo, donde el espectador se identifica con el protagonista a través de los elementos de la dramaturgia. Aquí el juego de la sordera de Goya (lo que oye y lo que no) son trasladados al escenario.

“Por la plasticidad teatral y profundidad dramática de los signos visuales y acústicos en esta obra, Buero alcanza a crear en ‘El sueño de la razón’ un universo teatral de extraordinaria riqueza que lo sitúan -y esto hay que afirmarlo enérgicamente- entre los mejores creadores de los espectáculos dramáticos del teatro occidental contemporáneo”, ha comentado el historiador del teatro Fernando Ruiz Ramón.

Será este viernes momento de comprobarlo de la mano de Ferroviaria, con un montaje que transmitirá el siempre necesario mensaje de alerta contra la opresión del poder y su pensamiento fanático. Vigencia que puede trasplantarse a los planos históricos de la obra: Buero fue visto como Goya; Franco, como Ferando VII… ¿y hoy?

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