La cultura se traduce en solidaridad en Trillo

El Ayuntamiento de Trillo ha hecho entrega a Cáritas Guadalajara de las ayudas que ha recabado a lo largo del verano, procedentes de la solidaridad trillana. • En total han sido casi 1.500 kilos entre alimentos no perecederos, ropa de segunda mano en buen estado, cerca de 400 prendas, y juguetes. • Ahora Cáritas Guadalajara hará el reparto según su criterio, pero siempre en la cercanía provincial. El trabajador social de Trillo entregará una parte de los alimentos a las familias trillanas que lo demanden, desde el anonimato.


El verano cultural en Trillo ha tenido también una vena solidaria que se ha traducido en casi 1.500 kilos entre alimentos no perecederos, ropa de segunda mano en buen estado, cerca de 400 prendas, y juguetes.  El Ayuntamiento de Trillo ha hecho entrega a Cáritas Guadalajara de las ayudas que ha recabado en actividades como el mercadillo solidario o el teatro infantil voluntario, que en 2013 cumplió su segunda representación veraniega. 

Cerca de 250 personas abarrotaron la Casa de la Cultura para presenciar la obra ‘Erase una vez 2.0’, que representaron treinta niños y niñas de entre seis y trece años, coordinados por seis monitoras. La representaron una única vez el domingo, día 11 de agosto. Todo lo que se vio sobre el escenario tenía el sello de los voluntarios locales, empezando por el texto de la obra, cuya autoría corresponde a Bárbara Pérez, secundada en la labor por todas las monitoras que luego dirigieron a los niños, hasta los trajes y atuendos que llevaron puestos los pequeños actores, así como ellos mismos, todos lugareños u oriundos. 

‘Erase una vez 2.0’ es un musical que cuenta la historia de la amistad entre dos adolescentes, que se entreteje mientras suenan canciones marcadas por bailes. “A lo largo del mes y medio que hemos estado ensayando la obra, hemos tratado de transmitirles a los niños valores como la amistad, la responsabilidad, el compañerismo, el compromiso o la solidaridad”, dice Pérez. 

Actores y directores siempre fueron conscientes que la obra iba a servir para ayudar a familias que peor lo están pasando en estos momentos, “lo que ha supuesto una motivación extra para ellos”, añade Bárbara. Las monitoras que han trabajado con los niños  repartieron los papeles de forma que cada uno de los participantes tuviera su momento en la obra y pudiera recoger los aplausos del público, siempre de acuerdo con las preferencias de cada niño.

 

El resultado fue tan gratificante en lo artístico -los espectadores aplaudieron durante cinco minutos al término de la obra-, como en lo material, -la entrada superó con creces las mejores expectativas-, “que asumimos el compromiso de repetir el año que viene”, termina Pérez.

 

 

Artículos Relacionados