Zoomwooz, de Beladíez y Kracht, en el festival Fringe

El director teatral guadalajareño Andrés Beladíez y la alemana Karla Kracht presentan su performance Zoomwooz en el Festival Fringe de Madrid los días 17 y 18 de julio. • Es un espectáculo multidisciplinar que utiliza las nuevas tecnologías para generar un discurso emocionante y una reflexión social sobre este “mundo efímero”. 


Una multitud de microescenarios diferentes se mueven y se comportan en Zoomwooz, el espectáculo que firman al alimón el director teatral guadalajareño Andrés Beladiez y la ilustradora y artista visual alemana Karla Kracht, afincada en Barcelona. Juntos mostrarán esta performance, esta especie de ‘Live cinema’ crítico, donde reflexionan sobre la sociedad, en el marco del Festival Fringe de Madrid, durante los días 17 y 18 de julio en Matadero . 

Vídeo en directo, juegos de sombras, teatro, animación por ordenador, música, efectos... eso es “Zoomwooz’, un espectáculo multidisciplinar donde, dicen, prima la emoción y el discurso. Kracht y Beladiez llegan al Festival Fringe de Madrid –el festival más arriesgado de artes escénicas y música, que sigue la estela del original, nacido en la ciudad escocesa de Edimburgo, en 1947- después de una intensa actividad en los últimos meses, en los que han recorrido muchos kilómetros: desde el Festival ALT de Vigo hasta la Feria Internacional de Teatro y Danza Dferia (Donostia) pasando por el encuentro Internacional de nuevas formas escénicas Alhondiga Bilbao, el Festival Apart, Katowice, Polonia, o Mind pirates Berlín. En Guadalajara, presentaron esta propuesta artística en el Espacio Karaba. 

“Zoomwooz nace de una idea, apenas un esbozo en una cafetería de Berlin pasando en su proceso creativo por Bolivia, España y Corea del Sur, estrenándose finalmente en el Festival Alt de Vigo”, cuentan en su blog Beladíez y Kracht. Cientos de actores pequeñitos y multitud de micro escenarios variopintos conforman este espectáculo que se asemeja bastante al cine en directo.

Hay muchas disciplinas que cobran vida: teatro, juegos de sombras, animación por ordenador, vídeo en directo, efectos especiales… hay tecnología pero también vida, “emoción y discurso”, señalan. 

Y ese discurso está fuertemente ligado a la realidad. Es un mundo de imágenes y sonidos que ayuda a acercarse a esa realidad diaria para interpelar al espectador, para removerle algo por dentro. Los escenarios están hechos en papel y cartón pero se vuelven “otra cosa” gracias a “técnicas de vídeo y ordenador”. En realidad, es un “mundo efímero que nos permite hablar de nosotros mismos, de nuestros miedos, alegrías y peripecias”, explican. 

Una reflexión social sobre memoria, sueños...

En Zoomwooz se reflexiona sobre la sociedad, sobre el sistema, “de su memoria, sus sueños, sus frustraciones y debilidades que permiten el juego del poder”. En realidad, es una metáfora: “una colmena de almas desesperadas que claman por un pedazo de nada, cerebros deshabitados de sí mismos, perdidos en el tiempo de los otros”. En esta particular ciudad, hay “sueños olvidados, deseos extraviados en la memoria colectiva, abrazos, caricias, gritos, un perro ladrando y el susurro de un beso rozando tus intestinos”.

“Queríamos hablar de la sociedad, de cómo un sistema se integra en otro sistema y este a su vez en otro. Queríamos hablar también de los múltiples, pequeños y apenas perceptibles cambios que todo sistema realiza con un único objetivo, sobrevivir, es decir adaptarse”, cuentan en su blog, donde también es posible visualizar fotografías del proyecto y videos.

En cuanto al proceso práctico, terrenal, de ciudadanos de a pie que tienen que viajar en turista, mimando el dinero y calculando constantemente las fuerzas (físicas, psicológicas y económicas) supuso otra serie de cambios que influyeron de manera notable en el proyecto artístico.

Un mundo (para reflexionar), un microcosmos que cabe en dos maletas de no más de 23 kilos y con el que Beladíez y Kracht  viajan, con escala en el Fringe madrileño este mes.


'Zoomwooz'. Sala B Matadero Madrid. 17 y 18 de julio. 20, 21 y 22 horas. 37 minutos. Aforo: 40 personas. Precio: 8 euros.