“No puede echarse a perder el Moderno por una gotera”

La presidenta y el vicepresidente de Amigos del Moderno, Susana Martínez y Joseba García, analizan la evolución del proceso que mantiene cerrado el céntrico teatro alcarreño: “Están jugando a ganar tiempo con mentiras”.   El número de socios alcanzados en su agrupación, el papel del Ayuntamiento en el conflicto y el panorama cultural de la ciudad, algunos de los asuntos de esta charla.  “La Junta ha cerrado el Moderno sin tener otros planes alternativos”. • “Es increíble la cantidad y calidad humana que hay detrás de esta Amigos del Moderno”.


Susana Martínez y Joseba García son, además de presidenta y vicepresidente de la Asociación de Amigos del Moderno, dos artistas de la ciudad. Ella cuenta cuentos y él hace teatro, pero también son espectadores. El cierre del Moderno les ha dejado un vacío de tablas y butacas y exigen, junto a una nada despreciable cantidad de artistas y ciudadanos, la reapertura de este céntrico espacio. Lo que en verano nació como una plataforma ante la preocupación de las noticias que se filtraban desde los despachos de Toledo se convirtió, ya en otoño, en una asociación con unos estatutos y una actividad normalizada. Están celebrando el segundo ciclo reivindicativo de espectáculos a las puertas del teatro, llevaron mil personas a una cola fantasma para manifestar el apoyo a la reapertura, han solicitado varias reuniones (sólo lo han conseguido con el delegado de la Junta, José Luis Condado), han cantado villancicos, celebraron con un brindis al aire libre sus primeros 200 socios, han reivindicado la cultura por Reyes, San Valentín o el Día Internacional de la Danza... Una actividad intensa para un conflicto enquistado, que va camino de cumplir el primer año completo de cierre del teatro, y para cuya solución esta asociación está dispuesta a aportar, incluso, un proyecto de autogestión. De momento son más de 400 socios. La charla estaba de algún modo pendiente desde que la asociación echó a andar. Se celebró días atrás, sin prisas, en un ambiente distendido, en el bar ‘Primavera’.

 

Algunos artistas están siendo muy explícitos en su mensaje contra los políticos de este nuevo ciclo ‘En la puñetera calle’… Por ejemplo Ultramarinos de Lucas.

SUSANA MARTÍNEZ: Está bien. Lo que  estamos haciendo en la calle es ver música o teatro, pero sobre todo reivindicar que el Moderno está cerrado.

JOSEBA GARCÍA: Y amén de eso, es el discurso de cada artista, y en nuestra asociación nadie va a poner un veto a ningún artista. Eso jamás de los jamases. La censura, ni previa ni posterior.

Pero podría haber críticas veladas, como en el ciclo de otoño, o críticas abiertas, como ahora...

S.M.: Hay unos responsables de que el teatro esté cerrado. Y parece que no pasa nada y sí pasa: hay una mala gestión y una mala planificación. Lo ocurrido estos meses tiene que ver con eso, con que sólo hemos oído excusas, con que se cerró y ni siquiera se dijo… se nos acusó cuando lo criticamos en las reuniones de la plaza del Concejo [las primeras asambleas de la entonces plataforma]. Pero es que se había cerrado, no había programación para el otoño y se había despedido a la persona que trabajaba allí… ¡y aún así decían que no estaba cerrado! Luego dijeron que estaba cerrado temporalmente, que reabriría con una gestión fantástica y una ‘superinauguración’… pero es que nadie ha vuelto a trabajar sobre eso. Han cerrado el Teatro Moderno sin tener otros planes.

J.G.: Y si quieres cerrar, al menos hay que decirlo. Yo no creo que haya excusas, son mentiras para ganar tiempo directamente.

Ahora la Junta alega que han aparecido “deficiencias técnicas” en el edificio…

S.M.: Porque no saben qué decir del pliego de condiciones y del concurso [para la privatización anunciada] y no han hecho nada al respecto. Ahora pasamos a la siguiente: que el edificio está mal. ¡Y si está cerrado cinco años más, pues peor todavía!

¿Tienen la sensación de que la Junta está mareando la perdiz?

J.G.: Yo lo afirmo. Están jugando a ganar tiempo con mentiras. No me ando con paños calientes y sé que mienten porque dan a sabiendas datos que el tiempo demuestra que son falsos. Así ha ocurrido con la enumeración cronológica de los hechos, como decía Susana… No hay ningún plan y la última excusa es que hay deficiencias técnicas, cuando puede haberlas en el Ateneo [edificio anexo, anque están unidos por el tejado], pero no en la parte correspondiente al Moderno, que ya se reparó [hace una década].

Ustedes dicen que es falso, pero ahora el Moderno tendrá que pasar la llamada ITV, como todos los edificios de más de 50 años de la ciudad… ¿Y si se demuestra que las hay?

S.M.: Si las hay, deberían estar ya puestos los andamios. Si hay un problema, hay que resolverlo, ¿o vamos a dejar que se caiga? Es un teatro muy bien equipado, que tuvo una inversión hace diez años, y que ahora no podemos dejar que se eche a perder por una gotera. De momento, desde el Cineclub Alcarreño se ha pedido el informe de la Junta que dictamina que hay deficiencias técnicas, pero no se ha dado. También lo pediremos desde la Asociación de Amigos del Moderno.

Por cierto, en casi un año no ha habido ninguna rueda de prensa convocada por la Junta para tratar este asunto.

S.M.: No hay información de la administración. En general, no hay una valoración en la Junta sobre la importancia que tiene esta infraestructura, con un dinero que se invirtió allí y que estamos a punto de tirar a la basura.

J.G.: ¿Qué sentido de su responsabilidad tienen si dejan que se deteriore lo público, un teatro que es de todos? El consejero [Marcial Marín] no es el propietario del Moderno, sino el señor que hemos nombrado entre todos encargado de gestionar nuestros bienes públicos, pero está dejando que se hunda el patrimonio público. ¿Dejarían que se hundiese la catedral de Sigüenza, que también lo es? ¿Dónde ponen el límite?

La asociación nace con vistas a poder autogestionar el Moderno si hay concurso. ¿Cómo afecta a los tiempos marcados estos contratiempos surgidos?

S.M.: En realidad, la asociación tiene la misma intención: no olvidar que el Moderno está cerrado, insistir que debe abrir y que la Administración escuche nuestra reclamación sobre ese espacio de la ciudad. Tal vez hemos ido más deprisa que los acontecimientos. Tal vez somos muy incrédulos, porque cuando la administración dijo que saldría a concurso, nos lo creímos y dimos un paso adelante: intentar presentarnos y, si deja de tener gestión pública, que al menos fuese un teatro lo más popular posible, que siga siendo casa del Cineclub y de las asociaciones, casi como era…

Aquí ha habido cierta confusión. ¿Cuál es el objetivo prioritario de la asociación: reabrir el Moderno o que reabra con una gestión pública?

J.G.: Nuestro objetivo principal es que el Moderno no permanezca cerrado. Prioritariamente creemos que es obligación de la Administración regional que esté funcionando con el personal necesario y con una programación coherente, sin interrumpir otras de la ciudad. Eso es lo básico. Al observar que la Junta no estaba dispuesta a cumplir con su obligación de promoción de la cultura, competencia que se le tiene transferida, lo que hicimos fue dar un paso adelante y decir: vamos a buscar una fórmula para que esté abierto y siga siendo un centro cultural para la ciudad donde ver cine en versión original, programas como la Linterna Mágica, teatro de otros formatos no sólo comercial, cuartetos de música… Tiene muchas posibilidades este teatro.

S.M.: También era una forma de que la Administración viese que esto no era un enfrentamiento y que no protestábamos por protestar, sino que lo que queremos es ayudar y sentarnos a plantear propuestas… La gente incluso está dispuesta a poner de su bolsillo. Si la ciudad está dispuesta, ¿lo está la Administración? Porque su empeño era dar un presupuesto cero al Moderno y claro, eso lo están cumpliendo a rajatabla. Pero cuando hablan de un modelo de gestión público-privada, ¿cuál es la parte pública? No basta con que se deshagan del espacio y que una empresa gestione lo que ellos deberían gestionar. Además, el coste del Moderno durante un año es ridículo según el modelo que ya hubo en 2012, raquítico en gastos.

En su día la Asociación fijó la cifra de 900 socios para hacer viable una gestión alternativa del teatro… ¿cuántos hay ahora?

S.M. Vamos por unos cuatrocientos.

¿Fueron tal vez demasiado optimistas?

J.G.: El impulso inicial fue muy rápido. Ahora hay que hacer un proceso de lluvia fina, sin parar… de ahí las actividades de abril y mayo, para mantener nuestra presencia. Pero a mucha gente le desanima la incertidumbre, no sabe para qué se puede asociar. Nosotros intentamos explicar que defendemos el Moderno desde todos ángulos y opciones y que si pudiésemos gestionar el teatro, necesitaríamos un dinero… Entonces te preguntan si hay que poner o no… No lo entienden.

No queda claro cuándo hace falta el dinero…

S.M.: Por eso decía antes que hemos ido a más velocidad.

A estas alturas pensaban que el concurso estaría listo y el dinero haría falta…

S.M.: Claro. Ahora, hasta que la administración se dedica a sacar el pliego, tal vez nos dé tiempo a ser ochocientos… Tenemos que seguir sembrando para recoger socios poco a poco.

Dijeron que con 900 era indudable que tendrían capacidad para optar al concurso. ¿Dónde fijan el mínimo de socios necesarios?

S.M.: Depende de las condiciones con que salga el pliego, si la administración está dispuesta a poner algo, aunque no tenga directamente la gestión… Algo de bote tenemos, con los 400 socios de momento. Hablamos además de un espacio muy importante de la ciudad, creo que habría que hablar con el Ayuntamiento.

J.G. ¡Más aún cuando al Patronato de Cultura le sobra el dinero! [el superávit ha sido de casi 500.000 euros].


¿Cómo juzgan el papel del Ayuntamiento en todo este proceso?

J.G. Probablemente tenemos una de las peores concejalas de España. Probablemente. El deber de un político es ejercitar el presupuesto, no incurrir en déficit, pero también ejercitarlo. Salir a decirnos que hay un superávit de casi 500.000 euros cuando hay un déficit cultural tan importante, donde por ejemplo han desaparecido la muestra de teatro urbano [el antiguo FUT] y tenemos una oferta cultural que no es para tirar cohetes… Y si hay es porque muchas asociaciones se mueven, porque lo que promueve el Ayuntamiento es muy pobre. Yo estoy por pedir el exilio.

S.M. Sobre todo no podemos presumir ni alardear de ese superávit, cuando hay actividades en peligro de extinción como el Fescigu. ¿Es qué no sabemos en qué gastar el dinero? Las asociaciones, sí.

J.G.: Es más, han quitado ayudas a asociaciones.

Ha cambiado la fórmula de concesión…

J.G.: No las han quitado, pero las han reducido a la mínima expresión. Pero si diesen dinero a las asociaciones crecería la actividad cultural.

Entre los objetivos de los estatutos de Amigos del Moderno, además de la reapertura del teatro incluyeron exigir la promoción de la cultura en la ciudad.

S.M.: Tenemos una asociación que recoge a muchos colectivos culturales de la ciudad, gente que se mueve mucho y que tiene mucho que reivindicar. En general, el Ayuntamiento debe defender con más pasión las actividades culturales de la ciudad y debe exigir a la Junta que el Moderno esté abierto.

La concejala Nogueroles ha insistido en que tiene entre manos la gestión de muchos otros espacios culturales a los que dotar de programación, que el Moderno sale de su ámbito de participación…

J.G.: Pero no se puede hablar por ejemplo del CMI Eduardo Guitián [en Aguas Vivas] de un espacio escénico, porque es como salir a la calle y decir que en mitad del asfalto hemos encontrado un manantial. Es un salón de actos y mal equipado como tal. Es un escenario que es un erial desierto, ni siquiera vestido con una tela… es lo más desangelado que hay. Puede valer para conferencias y para el Viernes de los Cuentos, con mucha imaginación. Y las naves del Tyce son naves, como su nombre indica.

Para conciertos de mediano formato está funcionando.

J.G.: Para conciertos de determinado tipo, sí.

S.M.: Y no sé si en la Concejalía están orgullosos de la actividad que tiene el Tyce, porque este año ha estado más tiempo cerrado que abierto. Ahora hay algunos conciertos, pero es una infraestructura que prometía mucha más actividad. Hay contenedor, pero el contenido no puede ser hacer un concierto de vez en cuando. Ese espacio podría ser El Matadero de Guadalajara [en comparación con el espacio cultural madrileño].

Se tira de talonario y hay ciclos de conciertos: jazz, InterTyce, la Semana de la Música…

J.G.: Pero no podemos llamar ciclo a tres conciertos. No creo que allí haya más de treinta días de actividad al año, es un desperdicio de actividad. Yo invitaría a Nogueroles a darse una vuelta por el Matadero de Madrid y que vea cómo aprovechar un espacio así. En Guadalajara los músicos, grupos de teatro y asociaciones necesitan espacios. Pero el Tyce está cerrado casi todos los días del año.

S.M.: Está bien que cada año haya más actividad, eso no lo vamos a criticar, pero cabe esperar que poco a poco vaya mejorando. Este espacio da para más.

Tras la campaña de vídeos ‘La cultura busca su espacio’, la concejala declaró en una entrevista a Cultura EnGuada que tenía las puertas de su despacho abiertas. ¿Han pedido cita?

J.G.: Hace unos cuatro meses, sí pedimos ver al alcalde. Todavía estamos esperando.

S.M.: Fue en febrero. La concejala fue quien nos contestó, pero nosotros teníamos especial interés en hablar con el alcalde [Antonio Román], saber si este teatro es tan importante para él como para la ciudad y sacar una muestra de apoyo como representante institucional. No es su responsabilidad, pero un gesto sería importante.

Eso, sobre el Moderno concretamente. ¿Y sobre el resto de espacios para los artistas?

J.G.: No tenemos ningún inconveniente en hablar con Nogueroles, pero nuestro objetivo prioritario era hablar con Román sobre el Moderno.

S.M.: La concejala dice que los artistas tienen su sitio, pero muy pocos artistas de Guadalajara actúan en su espacio, que es el Buero Vallejo. Desde este lado tenemos la sensación de que no es tan fácil como dice: hay que pagar una cantidad muy alta, no hay facilidades. No han contado con los artistas en el X aniversario del teatro de la ciudad. No ha sido un acontecimiento local, sino un evento para disfrute de los políticos.

J.G.: Hay compañías alcarreñas, pero están con la maleta hecha para salir corriendo. Siempre pongo como ejemplo Cataluña: cuando se celebraron los Juegos Olímpicos de Barcelona, hace ya tantos años [en 1992], ni Comediants ni La Fura dels Baus eran unos fenómenos internacionales todavía… pero le dieron la ceremonia de inauguración a La Fura, se especializó en estas citas y desde entonces son conocidos en todo el mundo. Yo no soy chovinista hasta decir “sólo lo nuestro”, pero tampoco podemos menospreciar lo que tenemos. Además de Arteta, que me parece fantástica, podría haberse hecho alguna participación con artistas de Guadalajara, que hubiesen estado en el patio de butacas y también en el escenario. Tenemos compañías con un reconocimiento nacional e internacional muy alto. ¿Por qué el director de Fuegos Fatuos [Fernando Romo] está ahora en Madrid? Yo estoy seguro que para Ultramarinos habría sido un lujo celebrar sus 18 años en el Buero y no creo que lo hubiesen hecho para ganar dinero, sino por reconocimiento.

¿Por qué es tan importante salvar el Moderno?

S.M.: Da vida a las asociaciones y colectivos de la ciudad que nos regalan programaciones culturales como aficionarnos al cine. Eso un alcalde lo tiene que valorar. Pero es importante por muchos motivos, también porque da vida al centro: un martes de Cineclub Alcarreño había 200 personas en el centro de la ciudad entre semana, algo muy importante para los bares del centro, porque nos lo han dicho.

¿Cuánto tiempo se ven ‘en la puñetera calle’?

J.G.: De ánimos andamos fantásticos, porque el equipo de gente que se ha reunido en torno a este proyecto tiene una calidad humana extraordinaria, gente que da su tiempo y su energía, artistas dispuestos a colaborar… ¡es increíble lo que hay detrás! ¡Hay calidad y cantidad humana! ¿Hasta cuando seguiremos? No ponemos fin: mientras no se cumpla el objetivo, seguiremos. Habrá momentos que parecerá que estamos más aletargados, y otros que estaremos más activos.

S.M.: Vivo en esta ciudad y no me gusta que se pierdan cosas que son importantes, no quiero acabar diciendo que esta ciudad es una mierda y no tiene de nada. Hay gente con ganas que nos agrupamos y sumamos para que merezca la pena vivir aquí. No sé si lo que hacemos servirá para abrir el teatro, que es responsabilidad de la Junta; la nuestra, como ciudadanos, es decir que el teatro no puede estar cerrado. No bastaba con decirlo una vez, cuando hicimos una cola a las puertas del Moderno con mil personas. No era suficiente. Y no nos cansaremos de decirlo: a los responsables les tiene que dar vergüenza pasar por delante del teatro. Y tenemos que llamar la atención de la gente que en principio no está vinculada con este asunto, pero que pasa un domingo por allí, mientras hay teatro al aire libre, y se pregunta: ¿qué hacen estos imbéciles en la puerta pudiendo estar dentro?

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