Dobles lecturas a las puertas del Moderno

Fabulas, humor y crítica política se funden en la sesión de cuentacuentos de Pep Bruno y Begoña Perera. • Es la tercera cita del ciclo reivindicativo de Amigos del Moderno, ‘En la puñetera calle’.


Los topos son cortos de miras y serviles. Las liebres resultan, en cambio, mucho más despiertas y audaces. Pero en los cuentos, como en la vida misma, hay más topos que liebres. Y en las fábulas, como en las monarquías parlamentarias y las repúblicas, hay lobos que se comen corderos y gallinas con la misma fiereza que los mandatarios del mundo real engullen la sanidad y la educación públicas.

Amigos del Moderno ha convocado a los guadalajareños para la tercera cita del ciclo ‘En la puñetera calle’ que reivindica la apertura del teatro y lo ha hecho con una sesión de cuentacuentos a cargo de Pep Bruno, acompañado esta vez por la canaria Begoña Perera, en la que los relatos para los niños han estado salpicados de crítica social y humor para los mayores.

Antes de llamar a nadie a equívoco, digámoslo de inicio: la sesión de cuentos de esta tarde ha tenido una doble lectura: se han contado a dos voces (las de Pep y Begoña), pero además detrás de cada mensaje directo y evidente había casi siempre algún doble sentido, las más de las veces ironías sobre la situación política actual. Por eso donde los pequeños veían a un rey o a un lobo sus padres estaban visualizando precisamente a… en fin, que cada cual ponga la cara que corresponda.

Cinco cuentos

Han sido cinco cuentos largos. Ha arrancado la sesión Pep Bruno con ‘El rey de los animales’, una fábula sobre la impunidad de quienes mandan en la selva, tanto si son reyes (leones) como tiranos elegidos por el resto (jirafas de altas miras). Un cuento rematado con la pregunta retórica de la única liebre que parecía rasgarse las vestiduras ante los desmanes de la clase dirigente: “¿Por qué será que hay tan pocas liebres y tantos topos?”.

A continuación, la invitada, Begoña Perera, llegada de Gran Canaria, ha contado ‘La cosa que más duele del mundo’, una larga y edificante historia que subraya que el dolor físico es superable, mientras que las lesiones morales resultan mucho más dañinas.

La canaria, que narra con gran expresividad, ha mostrado aún más desparpajo en su segunda historia, una divertida fábula que ha escondido en la madriguera del conejo a todos los personajes que habitualmente suelen ser el apetitoso objetivo de las fauces del lobo de los cuentos. Perera ha adaptado además el final y cuando el lobo ha llegado a la madriguera pidiendo un vaso de agua, el conejo (ya saben, el más listo de la clase) ha aprovechado para hacerle chantaje y exigirle que prometiese abrir el Teatro Moderno.

Pep Bruno ha contado también una historia habitual en su repertorio, sobre un lobo que se da un atracón de fábula porque, canturreando a Serrat, cree que puede ser un gran día. Ha sido aquí cuando el público se ha enterado de que estos fieros personajes, como los presidentes de gobiernos, se comen a las ovejas y las gallinas como si fuesen profesores o enfermeras.

Como en una orquesta

En el último de los relatos, las connotaciones políticas se han relajado y el narrador alcarreño ha logrado que el público funcionase como una orquesta esmerada en emitir los gruñidos y los gestos convenidos por el director y su batuta. Por un momento, a las puertas del Moderno se ha levantado el auténtico bosque de los cuentos al que alude el título del relato.

 “Seguiremos viniendo a contar cuentos a la puñetera calle hasta que nos devuelvan lo que es nuestro”, ha prometido Pep cuando el público ha obsequiado a los dos narradores con sus aplausos: no ha habido, pues, ni finales felices con perdices ni colorines colorados.

Entre tanto lobo y tanta masacre perpetrada en la puñetera calle, a la mente ha regresado la famosa sentencia del filósofo Hobbes, quien decía que, en ausencia de gobierno, “el hombre es un lobo para el hombre”. Las fábulas, siempre dispuestas a una nueva lectura, se empeñan en decirnos que también los que gobiernan pueden ser lobos para los hombres. 

 

Fotos: E.C.


El ciclo ‘En la puñetera calle’ continúa el próximo domingo a las puertas del Moderno con la actuación de Payapeutas. En los dos fines de semana anteriores han pasado por este escenario improvisado al aire libre el músico Quique Meléndez y el grupo de teatro Ultramarinos de Lucas.

 

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