El rincón de pensar alcarreño celebra sus bodas de plata

Siglo Futuro, que se presentó en sociedad el 30 de junio de 1992, celebra sus bodas de plata con una trayectoria cuajada de visitas de personalidades conocidas de todo el país y reivindicando el fomento del debate plural en Guadalajara.


Corría el último día de junio de 1992 y tres rostros jóvenes y sonrientes presentaban por vez primera a la prensa su nueva criatura: el Club Siglo Futuro. Fernando Álvarez de los Heros, que sería su primer presidente; el historiador Antonio Herrera Casado, que sería su tesorero; y Juan Garrido, quien fuera gerente y ahora su presidente, habían llamado a los periodistas para dar a conocer un foro de diálogo que tendría como primera convocatoria un debate sobre la Unión Europea, que entonces era la CEE. El club recién alumbrado, que llevaba en su nombre la palabra futuro, debutaba precisamente con un debate imprescindible sobre el porvenir de una España que se preparaba para celebrar los Juegos Olímpicos de Barcelona y que vivía un año repleto de expectativas, también en Guadalajara. Según revela la crónica que Nueva Alcarria hizo de esta primera mesa redonda, uno de los ponentes, Francisco Bono, “dudó de que España pueda alcanzar las condiciones económicas para la Unión Europea”. Se equivocó de lleno en sus augurios aquel catedrático de la Universidad de Zaragoza, como lo hicieron quienes entonces tampoco dieron ni una peseta (aún no había euros) por este Club Siglo Futuro que se reivindicaba libre y plural.

El foro más potente de debate de la ciudad de Guadalajara celebra estos días su 25 aniversario. En realidad hoy hace 24 años –y no 25– de aquella cita inaugural en los salones del Casino Club de Campo. Tampoco el Maratón de los Cuentos ha cumplido 25 años, sino 25 ediciones, por no hablar de los números más controvertidos del Tenorio Mendocino. En cualquier caso, en este 2016 se cuentan 25 temporadas, ediciones o cursos de aquellas iniciativas que surgieron a la par y que, en el caso de Siglo Futuro, están recabando los merecidos honores y homenajes, a la altura de una trayectoria que ha sido destacada por la nómina de personalidades que han pasado por Guadalajara (entre ellas, cinco premios Nobel), pero también por su capacidad para abrir un espacio al entendimiento, un verdadero rincón de pensar en Guadalajara. 

Este mismo jueves por la tarde el Ayuntamiento descubrirá una placa en homenaje a Siglo Futuro en el Parque de la Concordia. Los socios celebraron sus bodas de plata el sábado en una cena en el Hotel AC y un día antes, la entrega de premios de cada año se convirtió en una reivindicación de esta trayectoria y un reconocimiento a su presidente, que obtuvo la insignia de oro.

Una apuesta arriesgada

Los inicios fueron complicados, como ha recordado en varias ocasiones el actual presidente, Juan Garrido, único superviviente de aquella foto inaugural del 30 de junio de 1992. Desligados de la Junta Directiva Herrera Casado y Álvarez de los Heros, Garrido se ha convertido en la figura central –y podría parecer que casi imprescindible– de esta entidad, que presume de haber sido fiel a unas señas de identidad (el debate plural) que no le pusieron las cosas fáciles en los comienzos.

Aquella pluralidad era sorprendente en la Guadalajara de hace 25 años, la gente no estaba acostumbrada a que viniese gente de todos los lados”, dice Garrido en referencia a las sensibilidades muy contrapuestas que se han reunido en torno a la mesa de debate del entonces Club. El presidente suele contar una anécdota para expresarlo a las claras: cuando Santiago Carrillo, exsecretario general del PCE que para muchos “era el demonio con rabo”, presentó en marzo de 1994 su libro de memorias en el Salón de Actos del Hotel Alcarria, un socio del club se acercó a Garrido al término del acto, rompió el carné en sus narices y le arrojó los pedazos a la cara exigiendo que le dieran de baja: “Le contesté que encantado, que socios así, carentes de libertad y de pluralidad, no los quería el club”.

Con el tiempo, estos episodios se fueron diluyendo y sólo la figura de Franco dividió hasta el término de que un debate entre Pío Moa, Ignacio Villa, Isabel Durán, Ramón Tamames y Santos Juliá tuvo que dividirse en dos jornadas diferentes, primero una España y luego la otra, porque en los prolegómenos de la convocatoria los participantes mostraron actitudes irreconciliables. Pero la anécdota es la excepción que confirma la regla. La palabra se ha ido abriendo paso en la pequeña capital de provincias y, conferencia a conferencia, el público de Guadalajara se fue acostumbrando –se diría que más bien le tomó afición– a escuchar y confrontar pacíficamente. Fue así como Siglo Futuro fue atesorando una trayectoria y un prestigio al que luego quisieron arrimar su imagen de marca las instituciones y las empresas. “Una vez arrancó y se consolidó esta apuesta tan arriesgada, todo el mundo quiso ayudarnos con su mecenazgo y logramos manejar presupuestos muy importantes”.

La edad de oro y la crisis

La década de los años 2000 fue la edad de oro, que se abrió con una temporada en la que cayó por Guadalajara el ahora Nobel literario Mario Vargas Llosa –volvería de nuevo en 2004– y que coincidió con los momentos en que las instituciones y las empresas que han ejercido una labor de mecenazgo en la ciudad (sobre todo constructoras y entidades financieras) quisieron poner su logo en unos carteles a la altura de algunos de los foros de debate más prestigiosos de Madrid.

Basta con repasar los actos del año en que se celebró el XV aniversario, hace ahora diez años, con una galería de cien ilustres entre los que se encontraban el astronauta Pedro Duque, los escritores Javier Marías, Álvaro Pombo y Lorenzo Silva, los cómicos Gomaespuma, personajes como El Lute y políticos de la talla de Gaspar Llamazares o la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, que fue la invitada de lujo para los premios anuales. Eran los tiempos, por cierto, en que la política local le tiraba los trastos a Juan Garrido (más de uno le quiso de concejal) y en que los periodistas observaban cómo los políticos rompían el protocolo a codazos para colarse en la foto del día con el ilustre invitado de la temporada.

Luego vino la crisis. Y con ella, una caída en el capítulo de ingresos asombrosa. De unos presupuestos que llegaron a alcanzar los 260.000 euros anuales a los 72.000 con que se está librando la programación en esta última temporada. Y a pesar de ello, es aquí donde Garrido saca pecho. “Se siguen haciendo más de 90 actos al año, con gente de mucho prestigio”, subraya el presidente de la Fundación. “La gente lo valora menos que lo que se hizo entonces, pero es muy importante, seguimos en la brecha”, reivindica este alcarreño proveniente de Jaén.

A cambio, la programación ha perdido parte del efecto sorpresa que tuvo en los grandes nombres de hace una década y se ha vuelto por momentos más previsible con ciertos rostros que vuelven de manera recurrente temporada tras temporada, aunque combinados con ciclos fieles a la esencia de la Fundación y con reflexiones a la altura de nombres como Ángel Gabilondo, Fernando Savater, Amelia Valcárcel y Victoria Camps, por citar cuatro de los nombres que han pasado este mismo curso por la mesa de Siglo Futuro.

La espantada de obras sociales de las cajas y bancos, el desplome de las constructoras y los recortes de las administraciones han obligado a la Fundación a buscar fuentes alternativas de financiación. Pero sin duda el momento crítico que ha vivido Siglo Futuro en este cuarto de siglo fue la intervención por parte de la Junta: embargo de cuentas por la reclamación de unas justificaciones de subvenciones y que Siglo Futuro siempre ha criticado como un movimiento velado para acabar con la fundación.

Hemos pasado unos años durísimos con la Junta [la pasada legislatura, con el consejero Marcial Marín], no sólo no nos ayudaban sino que intercedían para que la situación fuese a peor”, se lamenta, dando gracias al respaldo de Ayuntamiento y Diputación, a la respuesta de los socios (con un incremento del 30%) y al apoyo de algunas empresas de la ciudad. “Ahora con la Junta ha habido un cambio de actitud, con el que todavía no hacemos nada, pero que nos da ciertas esperanzas de que podamos recuperar la colaboración que tuvimos”, asegura el presidente, al que sólo este episodio, hace dos años, le hizo meditar un abandono de un proyecto al que se siente profundamente vinculado.

El liderazgo de Garrido

Con independencia de los resultados obtenidos, hay un aspecto indiscutible en el liderazgo de Garrido en esta fundación: su dedicación. Un punto fuerte al que se añaden otras virtudes como su don de gentes –es un relaciones públicas nato– y sus contactos para nutrir una programación que brilla en tiempos de vacas gordas y que no cae estrepitosamente en la misma medida en que lo hacen los presupuestos en tiempos de vacas mucho más flacas. “El mayor patrimonio que tiene Siglo Futuro con Juan Garrido es su agenda”, destacaba en privado un miembro de su directiva el fin de semana pasado, durante la cena del XXV aniversario en el Hotel AC.

Estas figuras de primer orden han nutrido algunos clásicos como los ciclos  ‘Pensamiento y sociedad’ o ‘El autor y su obra’, pero no sólo de personalidades ha vivido el club, ahora fundación. En este cuarto de siglo se ha convertido en un motor cultural en sí mismo capaz de celebrar espectáculos de músicas del mundo, programar teatro, recitales de poesía y música de cámara, realizar excursiones culturales para sus socios o convocar concursos de literatura. Siglo Futuro ha recuperado a músicos alcarreños para que vuelvan a actuar ante sus paisanos, ha llevado una programación de calidad hasta el último rincón de la provincia gracias a sus convenios con la Diputación y ha mantenido una línea de colaboración en distinguidos actos de algunos pueblos como el Arcipreste del Año y el Festival Medieval de Hita, Su Peso en Miel de Peñalver o el certamen de Rondas de Torija. Por no hablar de citas clásicas como su Cumbre Flamenca, programada desde los inicios y que ha visto desfilar por el escenario a Sara Baras, José Menese, Estrella Morente, Pepe Habichuela o Carmen Linares.

Pero, por encima de todo, Siglo Futuro se apunta un tanto indiscutible creando cantera de aficionados a las conferencias, que ahora –y sobre todo en otoño– son programadas por muchas y muy diversas instituciones y asociaciones. Guadalajara es una ciudad de escuchadores gracias, en gran medida, a las muchas horas de cuentos del Maratón y las no menos de conferencias organizadas por el foro que presidente Garrido.

Dos nombres propios

Además de su ‘alma mater’, Siglo Futuro ha ligado su trayectoria a dos figuras que han alimentado su espíritu de aprendizaje en un ambiente de sano diálogo: el académico Valentín García Yebra, que fue su presidente de honor durante la etapa como club, hasta 2007; y el profesor Joaquín Barraquer, que ocupa este cargo honorífico desde 2011 y encarna, como hiciera también el literato, no sólo la sabiduría que guía la acción de esta entidad, sino sobre todo los valores humanos que reivindica siempre que viene al caso, como ocurrió en la entrega de premios del viernes.

Ambas personalidades están muy presentes en la sede de la Fundación, situada en el Campus de la UAH en Guadalajara, en la calle Cifuentes, tercera planta. Además de un rincón dedicado a Joaquín Barraquer, con un retrato, fotografías personales y diferentes útiles médicos del prestigioso profesor y oftalmólogo catalán; hay otro dedicado al académico y traductor Valentín García-Yebra, que preside otro gran retrato fotográfico. Además, la sede acoge desde junio de 2008, la Biblioteca de Poesía Española, que tiene unos 6.000 volúmenes fundamentalmente de poesía española del siglo XX, además de importantes obras clásicas en castellano, en préstamo y consulta.

En el retrato necesariamente coral de estos 25 años de Siglo Futuro, los nombres de García Yebra y Barraquer se sitúan en el altar de los ídolos, y, junto a ellos, hay un coro de rostros entre los que no faltan personalidades como los escritores Arturo Pérez Reverte, Ana María Matute, José Hierro, Mario Benedetti, Ángel González y Luis Mateo Díez, Fernando Arrabal (que durante todo un acto rebosante de surrealismo, con marcada erre doble, no se separó de su copa de vino); los actores Manuel Galiana o Imanol Arias, los intelectuales Juan José Tamayo o Fernando Savater, el expresidente del gobierno Felipe González o los exministros Alfonso Guerra y Ángel Acebes; el expresidente del Real Madrid, Ramón Calderón, el humorista gráfico Forges, el seleccionador de fútbol Vicente del Bosque y un largo etcétera de hombres y mujeres de la Iglesia, los sindicatos, la patronal, el deporte, la ciencia, las artes…

Las anécdotas

Algunos de estos nombres han dejado también imágenes divertidas y anécdotas que se coleccionan por decenas, en ese otro lado de la mesa de debate. Uno de estos episodios los protagonizó el escritor Antonio Gala, que tras una charla en el San José estuvo, ya en los exteriores, diez minutos mirando la luna, ante la extrañeza de los miembros de la junta directiva de Siglo Futuro que le acompañaban: “Su secretario nos dijo que, desde hacía muchos años, se comunicaba con la luna y la rezaba, porque le traía mucha suerte”, ha recordado alguna vez Garrido.

Otro momento pintoresco lo protagonizó el grupo indio Los Manganiyars en febrero de 2002. Su concierto en el San José era el último de su gira, de modo que al acabar se pusieron a vender al público todos sus ricos y coloridos atuendos, convirtiendo el final de la actuación en un bazar improvisado.

Pero entre los recuerdos sigue presente aquella primavera vez, que se mantiene viva en las hemerotecas: “En la noche del pasado jueves tenía lugar, en el Salón de Actos del Hotel Green Alcarria, totalmente abarrotado de público, en gran parte joven, la sesión inaugural del Club Siglo Futuro, como instrumento de opinión y diálogo, en el que se da cita un grupo de intelectuales de nuestra capital, ávido de participar en el análisis de la actualidad en que vivimos”. La crónica de El Decano del estreno de Siglo Futuro destacaba el buen clima, aunque el director de este periódico, Santiago Barra, auguró en la presentación que el foro de debate no superaría los dos años de vida. Lo ha recordado varias veces Juan Garrido, maestro de ceremonias en estas bodas de plata, que presume del recorrido de este invento. No han sido dos años, sino 25. Y con ganas de más.

 

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