Garrido: “La cultura de esta ciudad ha pasado de nada a todo”

El presidente de la Fundación Siglo Futuro, Juan Garrido, confiesa que son “muchísimas” las veces que ha pensado dejar de liderar uno de los foros culturales más importantes de la ciudad, pero asegura que le quedan “ilusión y salud” para capitanear una Fundación que en 2016 celebra su 25º aniversario. • Este viernes, entrega sus premios anuales en una gala que musicará la Orquesta Atlántida que dirige Manuel Tévar. 


Juan Garrido (Úbeda, 1949) preside Siglo Futuro desde que se creó hace 25 años. Testigo privilegiado del funcionamiento de la máquina cultural de esta ciudad, radiografía en esta charla pasado, presente y futuro de un Club que nació como foro de opinión y cultura y que, con los años, ha diversificado su oferta. Del público, de las personalidades que han venido a Guadalajara y de la salud de la cultura alcarreña hablamos en esta entrevista, que se publicó originalmente en el número impreso de junio de Cultura EnGuada, el pasado jueves. La Fundación celebra este viernes la gala de premios 25º aniversario, en la que Garrido recibirá la Medalla de Oro de Siglo Futuro que la Junta Directiva ha decidido otorgarle por su dedicación durante un cuarto de siglo a este foro de opinión y cultura. 

¿Qué siente cuando mira hacia atrás?

Emoción, cuando veo toda la gente importante que ha pasado por la Fundación desde mayo de 1992. Cuando veo los fines que teníamos y los que se han conseguido. Al principio eran humildes y más sensatos que los que se han conseguido y que quizás, no eran los que queríamos. Queríamos una cosa más tranquila. Ahora ya lo tienes y sientes orgullo. También destaco que hemos tenido un montón de cambios y no sólo nosotros sino la cultura en Guadalajara. Se ha pasado de la nada al todo.

Siglo Futuro nació hace diez años porque se echaba en falta un foro de opinión y libertad...

Exactamente.

¿Cómo valora el surgimiento de nuevos espacios de debate?

Son etapas distintas. Ahora hay afortunadamente muchos colectivos. El Rincón Lento, Cinefilia, Arrebol... no se superponen, al contrario, colaboramos y nos respetemos. Cualquier acto, por pequeño sea, tiene importancia porque lo hacen personas con ilusión y a veces, siento que no son correspondidos. Me da pena ir a una conferencia y que estemos 15 ó 20 personas. Esos colectivos merecen más respeto.

Ahora hay más oferta cultural, ¿es lo que falla?

En este aspecto, nosotros no tenemos problema. El seguimiento por parte del público ha sido prácticamente el mismo desde el principio. Cuando estábamos en el Hotel Alcarria, había gente hasta en la calle. Pero sí noto que no hay una gran afluencia de gente en otros actos. Y me pregunto: ¿hay gente para toda la cultura que estamos ofertando?

Hay una especie de fiebre por las conferencias.

Llevas toda la razón. Todo el mundo las organiza y de todo tipo. Pero creo que actualmente, quizás nos estemos desorbitando. Por eso nosotros hemos diversificado nuestra oferta. La cultura de una asociación tiene que tender a ello y así consigues atraer a más gente.

Una de esas nuevas apuestas es el teatro ¿llega para quedarse?

Bueno, hasta que esto dure (risas). Es de las cosas que me siento más orgulloso. Está funcionando. Eso sí, hay un problema de aforo con el Teatro Moderno que nos está costando ciertos disgustos. Hay 200 butacas pero tenemos 224 socios y ha habido directivos que se han quedado en la calle. Decidimos poner invitaciones y pasa lo mismo, pero el Teatro Moderno nos gusta muchísimo. Es un bombón para la cultura. ¿Hay solución para esto? No la encuentro. ¿Te vas al CMI? Si eso no es para teatro ni para nada. Luego está el San José pero es para un tipo de actos muy concretos.  

¿Qué cree que ha ganado y perdido Siglo Futuro en estos 25 años?

Perder... quizás aquella intimidad de los primeros años, la ilusión del principiante. Hemos ganado entidad… Un conferenciante, sea el que sea, lo que quiere es cariño y atención y aquí lo se lo damos. En este momento, el enfoque de la Fundación es el correcto y es muy difícil innovar. La economía te lo impide pero además, hay semanas que tenemos dos o tres actos.

La economía ha ido marcando el camino de la Fundación estos últimos años. Se ha abierto más a la provincia.

Y a mí me encanta que esto haya ocurrido, aunque dé mucho trabajo. A los pueblos no se puede llevar cualquier cosita. Tienen derecho a cosas buenas. Y ves que hay unas Casas de la Cultura magníficas pero desaprovechadas. 

Hablemos de invitados. En estos 25 años han pasado Premios Nobel, actores, científicos, políticos... en esto se percibe cierta evolución también. Se echan en falta rostros más mediáticos.

Es posible. Quizás porque nos hemos diversificado y antes la programación se supeditaba a las conferencias. Pero ahora te coges el programa y ves a Ángel Gabilondo, Ramón Tamames... gente importante. Es verdad que quizás vengan menos políticos. En ese aspecto nos hemos retraído un poco.

¿Por qué?

A mí me encanta, pero si traes a Rajoy, tienes que traer a alguien del PSOE y después, a alguien de Podemos. Si no, pensarán: estos son unos sectarios. Con los científicos eso no pasa pero los políticos sí te lo dicen.

Usted ha confesado que había invitados que sólo se movían por dinero y eran inaccesibles. ¿Sigue sucediendo?

Ha cambiado radicalmente. La gente es más solidaria porque es consciente de la situación. Si en el pasado se pagaban 400 euros, ahora sólo puedes pagar 200 y lo comprenden. Nuestro presupuesto ha llegado a ser de 230.000 euros y ahora, de 70.000. Cuando viene un invitado y ve la sala llena, viene encantado.

¿Cuál es el invitado que más se les ha resistido?

Javier Marías y Alfonso Guerra. Y al final, vinieron. Hay uno que es imposible y no es por dinero. Es el cardiólogo Valentín Fuster. Llevo ocho años detrás de él. Vendrá, no sé cuándo. Vargas Llosa ya no es asequible.

Usted prometió un Premio Nobel para este aniversario.

De momento, no hay nadie. Tienes que tocar muchos palos y cuadrar agendas. Luego te dicen que vale 12.000 euros y tú dices: pues encantado de conocerte. Es difícil pero lucho todos los días por esa posibilidad.

¿Cómo serán los actos conmemorativos?

El 24 de junio se celebra la gala de premios. Este año, hay una novedad en el regalo. En lugar de la escultura en bronce de El Doncel se entregarán unos soberbios cuadros de Mariano Canfranc con motivos de Sigüenza y Pastrana. El 25 de junio habrá una cena especial con cerca de 200 invitados y en octubre, en el Buero Vallejo, una fiesta en la que participarán asociaciones culturales, con una sorpresa que todavía no puedo desvelar”. 

¿Los jóvenes siguen siendo la asignatura pendiente de Siglo Futuro?

Es un problemón que les interese algo. Si les ofreces una conferencia, un debate... no les captas. Sí lo haces con teatro, cine o la ciencia, que les interesa muchísimo.

¿Le preocupa el relevo generacional?

Ya lo creo. Hay que procurar que las incorporaciones que hagamos sean de personas jóvenes. Y las cuatro últimas que hemos hecho han sido así, de cuarenta y tantos años: Pilar Orea, el vicerrector Carmelo García; la exalcaldesa de Brihuega, Adela de la Torre...

¿Ha pensado alguna vez en dejarlo?

Muchísimas. Desde que me levanto hasta que me acuesto de madrugada trabajo para la Fundación. Hay muchos frentes que hay que atender y llega un momento en que piensas: yo he cumplido sobradamente, la Fundación va bien, tiene solidez cultural... pero que sea algo tuyo no te beneficia. Mañana puede desaparecer y eso duele enormemente. El que venga, aunque lo haga mejor que yo, es imposible que dedique el mismo tiempo, la misma ilusión y trabajo. De momento, tengo salud, ilusión y estaré ahí hasta que podamos o haya otra persona consecuente con todo esto, porque no es fácil disolver la Fundación. Hay una sede, un convenio y 25 años que no se diluyen en un momento. 

¿Seguirán ligados a la Universidad de Alcalá? Su sede está en el Campus alcarreño.

Ójala sea para toda la vida. Tenemos un convenio de 30 años y llevamos nueve. Hasta que ellos quieran, estaremos. El trato es ejemplar.

La figura de Valentín García Yebra se ha quedado un tanto desdibujada... ¿no lo percibe así?

Don Valentín [primer presidente de Honor del Club] es una figura destacada e histórica en Siglo Futuro. Con él, tuve contacto permanente durante 16 años. Delante de sus hijas, él dijo que los fondos bibliográficos pasarían a la Fundación, pero cuando enfermó, las hijas no admitieron que se llamara Fundación Siglo Futuro Valentín García Yebra. Dijeron que tenía que llamarse Fundación Valentín García Yebra y que sólo tenía que dedicarse a la filología. Aceptar eso hubiera supuesto el fin de Siglo Futuro. Aquello se enquistó y los fondos no vinieron. Pero la figura de don Valentín ha sido ejemplar y estelar, como lo es ahora la del profesor Barraquer, el Presidente de Honor actual, que nos ayuda mucho económicamente.

¿Se ha recuperado la normalidad con la Junta?

La Junta está ahí [sonríe]. Al margen de lo que sufrimos nosotros [la Junta alegó que no había justificado la subvención de 2010 y les embargaron las cuentas], creo que la etapa del gobierno de Cospedal para la cultura fue muy mala en Castilla-La Mancha. Ha habido un consejero de Cultura que no vino a ninguna manifestación cultural en cuatro años. Yo tenía una gran ilusión y pensaba que ahora iba a cambiar pero...

¿No ha cambiado?

Hay otro estilo, más cercano y cálido, pero no ha cambiado nada en la práctica. Al menos, para nosotros. Y es una decepción. Los modos importan pero debe primar que te ayuden y te exijan, que es lo que pasa ahora. Ahora te dan, te dejan libertad pero también te exigen, cosa que comparto y dice mucho a favor de las instituciones. Es lógico, es dinero de todos.

¿Han hablado ya con el nuevo consejero de Cultura, Ángel Felpeto?

Aún no. Creo que Emiliano García-Page ha acertado buscando un hombre de consenso, educado, que sabe del sector.

¿Han liquidado la deuda con Hacienda?

Sí, hace un año. El dinero lo anticipamos cada directivo. Y seguimos con ilusión porque creo que el actual gobierno regional no puede seguir los mismos derroteros que el anterior.

¿Siglo Futuro es sostenible, le preocupa?

Es difícil que las administraciones no estén. La autofinanciación viene de los socios y la colaboración de los ayuntamientos es muy importante. Hicimos una campaña en la que les pedíamos 300 euros al año como socio protector y están respondiendo, aunque quizás no en la medida que queremos.

Para acabar, dígame con qué dos postales se queda de estos 25 años.

La postal buena es la ilusión, el trabajo, los fines conseguidos, la disposición de los invitados y la respuesta de la sociedad. Lo peor, sin duda, el fallecimiento de don Valentín tras 16 años de amistad y la frustrante situación económica que sufrimos desde hace seis años que hace que tu palabra quede en entredicho con la gente a la que debes pagar. Es un tema que me quita el sueño.

 

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