"España no sería el país de los grandes místicos sin Santa Teresa y San Juan"

Las ponencias y mesas redondas se desarrollaron en la sala de conferencias del Palacio Ducal, antiguas caballerizas, y entre el elenco de profesores que lo impartió, se contó con la presencia de dos pastraneros, Ciriaco Morón y María Galán Sánchez-Seco.


El Palacio Ducal de Pastrana acogió hace unos días el curso de verano '1569, Santa Teresa y Pastrana', convocado en el marco del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa, para profundizar en la figura de la abulense en el contexto de la España de los siglos XVI y XVII. El curso ahondó en las dos fundaciones conventuales que realizó Santa Teresa en 1569 en la villa ducal y en las manifestaciones de su legado histórico que todavía hoy pueden ser admiradas en Pastrana.

Entre los ponentes, figuró el pastranero Ciriaco Morón, profesor que pasó largos años enseñando 'Historia de las Ideas' en la Universidad de Cornell (USA), habló sobre la originalidad cultural de Santa Teresa. “Una vez que se prohíben libros de Fray Luis de Granada, de San Juan de Avila, que hoy es doctor de la Iglesia Católica o de San Francisco de Borja, con lo poderoso que era, es un milagro cultural el hecho de que una mujer, sin estudios formales, de origen converso y monja de clausura, salvara literalmente la literatura mística en la cultura española”, señaló. La afirmación, “puede parecer exagerada”, reconocía Morón, “pero sin Santa Teresa de Jesús, y después sin San Juan de la Cruz, España no sería el país de los grandes místicos”. Y esto sucedió en 1562, tres años después de que en el índice de Valdés prohibiera prácticamente toda la literatura religiosa en castellano.

Morón comparó, por oposición, la 'Autobiografía' de Santa Teresa con la de Rousseau, “esta última absolutamente narcisista, centrada en su yo”, y con lo que Montaigne llama 'Autobiografía vs ensayos'. Otro aspecto que destacó Morón de la 'Autobiografía' de Santa Teresa fue su vitalidad literaria. “Ella fundó su teoría mística basándose en la experiencia. Como mujer de aquella época, no se sentía capacitada para escribir teoría, y menos aún para criticar las teorías escolásticas de la superioridad del espíritu sobre el cuerpo; sin embargo, con la experiencia y la fuerza de su verbo, lo deshizo todo”, afirmó el profesor pastranero.'

Morón se mostró encantado por participar en el curso: “Es admirable y digno de toda gratitud el trabajo que la UAH ha hecho en Pastrana, primero restaurando el Palacio y después organizando el curso y otros acontecimientos que son culturalmente excepcionales en Pastrana”. El curso también incluyó las visitas guiadas al Palacio Ducal y al Museo de Tapices de Pastrana. '1569, Santa Teresa y Pastrana'.

"Fue una superviviente"

La catedrática Carmen Sanz Ayán, académica de número de la Real Academia de la Historia, se encargó de contextualizar la acción cultural y religiosa de Santa Teresa en la Monarquía española del siglo XVI. En su intervención explicó cómo era el entorno de la doctora de la Iglesia, cuál fue su formación cultural y cuáles las razones que le empujaron a iniciar un proceso de reforma religiosa y la naturaleza de su lucha para abrirse camino en unas circunstancias tan adversas, especialmente para una mujer. “Cuando ella empezó su reforma, España vivía un periodo de cierre cultural en la Monarquía, directamente relacionado con la reforma protestante”, explicó la profesora.

Fue en la segunda mitad del siglo XVI (1559) cuando el inquisidor general Fernando de Valdés y Salas publicó su famoso 'índice de libros prohibidos', “muchos de ellos, textos con los que se formó Santa Teresa”, por lo que la abulense luchó “con todas sus fuerzas, y utilizando las influencias que tuvo a su alcance para hacerse oír y ser respetada por la Monarquía, la inquisición e incluso por su propia familia”.

Sanz también se refirió a la influencia de la abulense, a pesar de su condición femenina, que tiene que ver con su pertenencia a una familia de judeoconversos bien situados económicamente. “Sin esta circunstancia, no hubiera sido posible, en la que es una característica común a todas las mujeres reformistas de la época. Santa Teresa tejió redes de influencia, además de tener una voluntad extraordinaria y de dejarse aconsejar perfectamente. Por eso fue una superviviente”, añadió la catedrática.