"Sin Bienestar, dudo que se mantenga el Estado"

El historiador e intelectual Herrero de Miñón, uno de los padres de la Constitución española, impartió este jueves una breve conferencia sobre la figura de Maquiavelo. • La Sala Tragaluz registró prácticamente un lleno en el arranque del ciclo de Historia, organizado por Siglo Futuro. • Miñón dijo que no es "conveniente iniciar un proceso constituyente" en estos momentos porque "entraríamos en el caos".


No extraña escuchar a uno de los padres de la Constitución Española, Miguel Herrero de Miñón, defender la Carta Magna en una España como la de hoy, un país que definió sin dudar, en el arranque del ciclo 'La huella de la Historia' de la Fundación Siglo Futuro, como "un Estado de Bienestar en crisis". Miñón abogó en su breve conferencia 'Maquiavelo, defensor del Estado', por la defensa de éste como garantía de orden pero no sólo -"un Estado no debe ser sólo un Estado policía", dijo- sino como garantía de bienestar -"un Estado moderno debe prestar sanidad, educación, niveles culturales y ambientales aceptables en cada momento y en cada lugar. No es lo mismo Marruecos que España".

Si este desaparece "dudo que se mantenga el Estado. Si mañana desaparecen las pensiones de jubilación, se acabaría la paz social y el Estado debe garantizar la paz social y un mínimo de Bienestar". Y no queda otra opción: "La alternativa al Estado no es el mercado, es el rastro. Y en el rastro todo es inmoral. Por lo menos, en el Estado hay cárcel y se meten en ella a los inmorales", añadió en referencia a los políticos que actualmente se enfrentan a procesos judiciales por casos de corrupción. "Estamos en una etapa de disolución del Estado de Bienestar aunque no podemos ver hacia dónde vamos", añadió el director de la Uned en Guadalajara, Jesús de Andrés, que en la presentación definió a De Miñón como un político que "lejos de la condescendencia, siempre ha buscado su propio camino y que siempre ha puesto la inteligencia por encima de la ideología".

De Miñón admitió que no es momento de abrir un proceso constituyente en estos momentos: "Si mañana se abriera ese melón, entraríamos en el caos porque se necesitaría un consenso y eso hoy me parece imposible". Sí defendió, en cambio, "reformas pequeñas", como la ley electoral, citó. "La Constitución sirve y hay que interpretarla, pero no como un instrumento para tirar a la cabeza del otro". 

Comedido pero certero en sus palabras, De Miñón aseguró que "hay que tener cuidado de que las remodelaciones no se carguen el Bienestar y el Estado". De nacionalismos también fue preguntado pero admitió lo espinoso del tema y optó por subrayar únicamente la riqueza de la pluralidad de España: "el país de cada uno es fruto de una larga historia y la geografía más variada de Europa es la nuestra. Hay una lengua general, el español o castellano y también otras que hablan millones de habitantes. El catalán, por ejemplo, se habla más que el sueco. Creo en una España grande, soy muy españolista pero hay que empezar por asumir la realidad. Toda nación es la comunión política y España es una supernación".

También tuvo palabras para la Unión Europea: "un superEstado que ha asumido competencias nacionales. No es una comunidad de derecho, ni es social ni es de derecho, como lo es el Estado español, pese a sus defectos" y "el pueblo europeo no existe. La homogeneidad de España y Croacia, por ejemplo, es bastante escasa, igual que la solidaridad europea. Los recortes impuestos por la UE dificultan las prestaciones sociales, también niegan derechos...". Pero "en España, el mito europeísta tiene una fuerza inmensa" y "si se discute algo de Europa te llaman antipatriota".

Maquiavelo, el creador de la 'mili'

De Miñón, exdiputado por Madrid y exmagistrado del Tribunal Constitucional del Principado de Andorra, entre otros méritos en su curriculum, resulta tan defensor del Estado como Maquiavelo, el protagonista de su conferencia. Figura indiscutible del Renacimiento italiano y famoso por frases como "el fin justifica los medios", fue "el primer gran teórico de la historia" y consideró que "el remedio estaba en el Estado". Igual que hoy: "la estabilidad social está en entredicho" y por eso, "el Estado resulta una tabla de salvación", dijo el académico de Historia. 

Un Estado, enunció, "tiene el monopolio del poder y debe gestionar el interés general"; es también "un orden de coordinación de libertades -"el Estado que tuvo en la cabeza Maquiavelo fue un Estado que permite grandes ámbitos de libertad privada. El Principe de Maquiavelo se gana el respeto de los súbditos, que poco a poco van convirtiéndose en ciudadanos"- y por último, es un "orden por comunión. El Estado no funciona como maquinaria ciega sino que debe responder a un sentimiento de solidaridad y cohesión social. El Estado es la piel de la nación, no un aparato ortopédico del cuerpo político". 

Pensar así en pleno siglo XV fue "meritorio en tiempos de Maquiavelo" y sorprende que esta forma de pensar esté de actualidad: "El Estado no funciona hoy tampoco si no hay unos mínimos de cohesión social". Maquiavelo, recordó, fue "tan insistente en este aspecto que da importancia a la defensa militar" y "es uno de los pensadores modernos que defiende tener tropas nacionales". No en vano, pone las bases de lo que se conocería más tarde como servicio militar obligatorio, la 'mili'. 

El Estado, destacó De Miñón, "legitima el orden de libertad" porque "cuando el conflicto es de tal grado que la solidaridad disminuye, la minoría no se siente representada por la mayoría y ésta desconoce las necesidades de la minoría". Y subrayó dos tesis más de Maquiavelo: "el Estado al producir seguridad, legitimidad y servicios púlbicos, crea un orden moral" y un "Estado no debe ser omnipresente ni imperial" sino "prudente para salvar su propio interés". En esta tarea, dijo Herrero de Miñón, "hay Estados que se desmadran y piensan que sus enemigos son el eje del mal acometiendo empresas que al final dañan al propio Estado". En este caso, Maquiavelo "apostaba por la moderación", algo que el expolítico madrileño cree fundamental para evitar que, fruto de su ambición, los estados se "arrastren a actitudes desmedidas".

La mala fama de Maquiavelo

El diplomático y político Maquiavelo tuvo muy mala fama en su época. "Es verdad que dijo más cosas e insitió en que la razón política no está sometida a otros criterios sino que es autónoma. En 1513 eso cayó como una bomba", admitió Herrero de Miñón. No todo fue fácil para el italiano. 'El Príncipe', su obra más famosa, fue un libro prohibido en el catálogo de la Inquisición (1559) y tuvo que ir acompañado de una autorización papal para poder ser leído. "La mala fama de Maquiavelo se debe a que su modo de pensar rompió moldes en su época". 

Para ser ecuánimes con el escritor florentino quizás haya que hacer caso al filósofo iraní Ramin Jahanbgebloo, catedrático de Políticas en la Universidad de Toronto, cuando escribe:  "para hacer justicia hoy a Maquiavelo y entender mejor sus opiniones, debemos considerarle mucho más que un pensador sobre la razón de Estado. Si lo hacemos, veremos que su interpretación de la política y su insistencia en que es autónoma forman la aportación más original a la historia de las ideas políticas". 

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