Autorretrato de Tamayo, teólogo con conciencia crítica

El teólogo Juan José Tamayo presentó este jueves en el centro cultural Ibercaja '50 intelectuales para una conciencia crítica'. • Apadrinó el acto, organizado por la Fundación Siglo Futuro, el exministro de Educación, Ángel Gabilondo, quien definió el libro como "un cuadro" que "transparenta el alma", con textos "muy bien tejidos, escritura limpia y directo". • El volumen aborda el pensamiento de intelectuales como Óscar Romero, Simone de Beauvoir, Albert Camus, José Saramago o Leonardo Boff.


El teólogo Juan José Tamayo pone en práctica en '50 intelectuales para una conciencia crítica', sabia y humildemente, el ejercicio de autorretratarse a partir de las lecciones de vida que te dan los demás. El mismo podría haber sido una de esas 50 personalidades de las que habla, pero ha preferido aprender de los que él considera que tuvieron "coherencia" de vida y pensamiento. Y por eso el propio Tamayo está retratado de alguna manera en un volumen que reflexiona sobre la figura del intelectual, "el que no se instala cómodamente en la realidad tal y como es", "el que no sólo se pregunta ¿por qué? sino también ¿por qué no?".

El acto, organizado por la Fundación Siglo Futuro, contó con la presencia del exministro de Educación, Angel Gabilondo, doctor en Filosofía y Letras y amigo de Tamayo, que compartió con el auditorio lo que para él es este libro, "un examen de la conciencia de Tamayo a través de la escritura", "un autorretrato" que "en última instancia, transparenta el alma", como diría Rembrandt. "Tamayo hace cuadros" y no resulta un "ejercicio narcisista" sino "un espacio donde uno se retrata para buscarse y comprenderse en los demás, a los que se valora".

Estos 50 intelectuales con conciencia crítica -Saramago, Hans Küng, Raimon Panikkar, Miret Magdalena o Amina Wadud, entre otros- han enseñado a Tamayo diez lecciones (muchas más, pero en el acto las redujo a esa cifra) y son tan variopintos que remarcan una característica de este teólogo crítico, defensor de la Teología de la Liberación: es católico pero "pide respeto y tolerancia para todas las creencias", como remarcó el presidente de Siglo Futuro, Juan Garrido.  Tamayo defiende el diálogo entre religiones, el respeto al pluralismo y la diversidad religiosa y se muestra a favor de la diferenciación entre Iglesia y Estado, escollo que, dijo al final de su intervención, es difícil superar a no ser que haya una "reforma constitucional", que cambie el artículo 16.3 de la Carta Magna.

'50 intelectuales para una conciencia crítica' no es ni un "santoral", dijo Gabilondo, ni un "libro de biografías", es un libro en el que Tamayo "retrata a otros para autorretratarse. Es su generación, que está compuesta no por quienes tienen nuestra misma edad, sino por quienes nos generan". Gabilondo alabó "la magnífica introducción" del volumen, además de "la escritura limpia, austera y concreta. Es un libro sin florituras, directo, que no hace del intelectual algo erudito sino entregado, de palabra. Es un libro de gente -hombres y mujeres- que hay que emular. Es un libro de alguien muy curioso, que es el que piensa si podré ser otro que quien soy, si podré transformarme".

También, en cierta forma, es un "texto transgresor, que aburrirá a quien esté en posición sumisa porque promueve la diversidad, la multitud de perspectiva, la libertad. No es nada apologético sino oxigenante", asegura Gabilondo.

Las diez lecciones

En su intervención, Tamayo reconoció que le dió "mucha luz" la introducción, que es más "que un simple índice" y defendió que no se trata de "un libro de síntesis doctrinal, sino de diálogo, un diálogo múltiple con personas de diferente orientación ideológica". De esas 50 mentes críticas Tamayo reconoció que ha aprendido lecciones de vida. Desde que la relación necesaria entre razón, utopía y esperanza -"necesarias para poder caminar"- hasta la necesidad de que exista pluralismo cultural y religioso.

De estos 50 intelectuales, elegidos "por su coherencia, y su existencia auténtica", destacó por ejemplo, a Albert Camus, de quien subrayó su "transformación" -mítica también es la frase del escritor francés "me rebelo, luego existimos"-; a Ernesto Cardenal y Pere Casaldáliga -que muestran "la relación entre la revolución, la estética y la poesía mística"-; a Federico Mayor Zaragoza, que le enseñó "la necesidad de que ciencia y religión trabajen juntas, siempre que se respeten sus diferencias" o los perfiles de mujeres claves para la historia del siglo XX como María Zambrano o Simone de Beauvoir: "creo que el feminismo es una de las pocas revoluciones no violentas que ha habido en la historia".

La lección de ética la ha aprendido de "casi todos los intelectuales" referidos en el libro: "especialmente me ha impresionado el teólogo Dietrich Bonhoeffer, el padre de la teología de la secularización, encarcelado por atentar contra el Führer. Fue la ética contra el nazismo, lo que hoy es el fascismo social".

Finalmente Tamayo remarcó la importancia de defender los derechos humanos con la misma intensidad que los derechos de la Tierra, en una crítica al neoliberalismo, que defiende que "cuanto más se tiene, más derechos se posee". Igualmente, dijo, es necesario compaginar "el rigor, la seriedad y el sentido del humor" en lo profesional, algo que le enseñó José María Déiz Alegría, a quien acompañó hasta su muerte.

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