Juan Mora: "En el desierto, uno tira de valores"

El torero Juan Mora protagoniza la primera de las dos conferencias taurinas organizadas por la peña Vacas por el Tajo. • En el encuentro, Mora se refirió a las medidas que se están tomando para proteger la fiesta de los toros, a anécdotas de su carrera y tardes de toros. • La segunda conferencia contará como invitado con el periodista de TVE, Javier Solano, comentarista de los encierros de San Fermín, el 5 de abril.


El torero Juan Mora dejó sobre la 'arena' de Trillo palabras y reflexiones sobre la eternidad del torero, su trayectoria profesional y anécdotas vividas a lo largo de su carrera. Hace ya más de treinta años que tomó la alternativa. Se le pudo escuchar en la inauguración del ciclo de conferencias organizado por la peña 'Vacas por el Trillo', en la Casa de la Cultura.

Mora agradeció este encuentro entre “torero y escritor, porque a los buenos periodistas yo los llamo escritores”, dijo el extremeño. “También lo es usted, maestro, por cómo escribe sobre la arena de la plaza con la muleta y el capote”, replicó el periodista Juan Carlos Antón, que moderó el encuentro en forma de entrevista.

Antón subrayó en su intervención la pérdida de la perspectiva artística del toreo en las nuevas generaciones, destacando así la faceta de "torero pasional" de Mora. “Digo las cosas como las siento, y lo mismo hago sobre el albero. Tengo la sensación de iniciar una liturgia, porque el toreo es una religión. Y, tengo la gran suerte de poder dejar escrita sobre su arena mi personalidad, y trazados mis sentimientos”.

Antón le recordó a Mora sus orígenes taurinos. El placentino es hijo de Mirabeleño, un novillero de los años 50 “que me lo enseñó todo, y más que cualquier otra cosa, la dignidad sobre la plaza”, y de una mujer “con una voluntad de hierro”. El diestro sintió muy pronto la llamada del traje de luces, siempre desde un respeto a las grandes figuras del toreo “que ahora parece desvanecido”, apuntó Antón, y que “yo siempre viví en casa”, apuntó el protagonista.

Amor por Sevilla y Madrid

Mora, afincado en Sevilla, pero marcado por Madrid, también habló sobre su amor por ambas plazas. “Yo me siento de todos lados. La afición de Madrid es muy exigente. No te aplaude un gesto, hasta que llega el día en que tocas su sensibilidad, y todo lo da por bueno. Es la primera plaza del mundo y un triunfo allí tiene una repercusión incomparable”, señaló. Mora resaltó que tanto una como otra afición percibe el detalle. “No se necesita una faena larga para conquistarlas”, resaltó. Y en este punto, salió a colación, por primera vez, la gran tarde de toros que dio Mora en la feria de otoño de Las Ventas, en octubre de 2010. “Mi última puerta grande en Madrid, la conseguí con quince o dieciséis muletazos, no más”, recordó Mora. Pero Antón quiso dejar ese momento para el final del coloquio.

Periodista y diestro hablaron de toros y toreros. El primero se quejó de una afición “demasiado torerista, pero poco torista”, poniendo en valor la hombría de espadas que abogan “por una diversidad de encastes”. Sin entrar en profundidades, Mora observó que “ahora predomina lo de Domecq”, animando a los ganaderos a “perseverar en su idea del toro”.

Mora repasó también la última tarde de toros en la Monumental de Barcelona, junto con José Tomás y el torero catalán Serafín Martín. “Fue un momento de sentimientos encontrados. Las calles, aquel domingo, estaban vacías; la plaza, llena a rebosar con más de veinte mil almas. Fue emocionante vivir aquello, que fue un ejemplo de civismo. En todo caso, no entiendo por qué hay gente que quiere añadirle dificultades a la vida, cuando ya tiene tantas. Desde mi punto de vista, nos están coartando la libertad”, dijo.

Mora se mostró partidario de las medidas que se están tomando para proteger la fiesta de los toros. “En España ser torero debería estar más valorado. Al fin y al cabo, hemos inventado este arte aquí. El toreo hay que sentirlo. Así es como hay que acercarse a él”, señaló.

Aquella tarde en Las Ventas

La tarde de Las Ventas del 13 de octubre de 2010 ocupó la parte final del encuentro. La gloria llegó después una etapa muy dura en la que el diestro sufrió ocho años de desidia por parte de la empresa taurina. “Me sentí proscrito”, reconoció. Sin embargo, ya al borde de los cincuenta años, Mora seguía preparándose con la misma ilusión que el primer día. “Sentía en mi espíritu que todavía me quedaba toreo. En esa travesía por el desierto, uno tira de valores, de la educación taurina de que hablábamos antes, de la fuerza de voluntad. Todo eso aflora”, señaló. "Siempre digo que cada vez que me he vestido de torero, salgan mejor o peor las cosas, ha sido para dignificar mi profesión”, añadió.

El placentino, aun en activo, sigue aprendiendo cada día. “Me siento fuerte física y mentalmente, y mientras sea así, seguiré en los ruedos. Todavía siento la necesidad de torear, como la he sentido desde que era un crío”.

La próxima conferencia será el 5 de abril en la Casa de la Cultura con la voz de los Sanfermines, el periodista Javier Solano.

 

 

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