Gervasio: "Los periodistas hemos perdido nuestra dignidad"

El fotoperiodista Gervasio Sánchez impartió ayer viernes una conferencia solidaria sobre contar y fotografiar con dignidad en el Centro Cultural Ibercaja ante unas 70 personas.• Sánchez continúa durante todo el fin de semana en este espacio, impartiendo un curso organizado por la Asociación Fotográfica de Guadalajara. • Sánchez dijo "que el periodismo es de las profesiones peor tratadas y con razón. Los periodistas ya no hacen su trabajo".


"Si no sufres el dolor de las víctimas, jamás vas a poder transmitir con decencia". ¿Hay periodistas en la sala? Mensaje recibido. El periodista y fotógrafo Gervasio Sánchez, Premio Ortega y Gasset de Periodismo en 2008; autor, entre otras exposiciones, de la conocida 'Vidas minadas', corresponsal especializado en conflictos armados, tiró con bala ayer en la conferencia solidaria que impartió en el Centro Cultural Ibercaja, tras la primera parte del curso que ofrecerá durante todo el fin de semana y que, organizado por la Agrupación Fotográfica de Guadalajara, siguen 35 apasionados por la fotografía.

Se sentía libre para hablar, ante unas 70 personas. Y lo hizo de la guerra, del periodismo, de la hipocresía política y bancaria, de cómo sobreponerse después de ir a un conflicto, después de ver muertos todos los días -contarlos, a veces-, de perder casi la vida, del oficio de contar, de cómo hay que contar y buscar la verdad si eres periodista. "Si no sufres este dolor en tu interior, el de las víctimas, que mueren en silencio, jamás vas a poder transmitir con decencia". "Hay que ir a las guerras dispuesto a sufrir en tu interior".

Las guerras reales acaban con la vida de personas inocentes, de civiles, de combatientes que ni siquiera saben por qué su país está en conflicto, pero hay otra 'guerra' que se libra en el periodismo, un oficio que ha perdido "la dignidad" ganada en la Transición, cuando "era considerado por los españoles la mejor profesión". Hoy en día, "es de las peor tratadas con razón". La gente se ha dado cuenta "de que los periodistas no hacen su trabajo". Aunque Gervasio Sánchez no generalizó, sí dio un diagnóstico: "a veces, hay que aceptar las vergonzosas reglas del juego". Pasa con el tema bancario. Pasa en las guerras más reales.

Las fotografías con dignidad que muestra este fin de semana el periodista de 'El Heraldo de Aragón' resumen "mi intento de mostrar este tipo de lugares vinculados a la violencia, a veces por décadas", dijo. "¿Se puede hablar de niños soldados cuando una guerra dura 30 años?", preguntó Sánchez. Ni imaginárselo "en países como Afganistán donde la vida dura, de media, 40".

La guerra "no es un espectáculo" sino "un gran negocio y difícilmente va a dejar de funcionar en sociedades que viven del negocio", reflexionó. Se hace negocio "con la destrucción, con la reconstrucción..." Tampoco se ha de mercadear con "la miseria, ni con la inmigración, que tampoco es un espectáculo", dijo para referirse a la tragedia de Lampedusa donde más de un centenar de personas han perdido la vida al tratar de buscar otra mejor. "Se ha visto cómo Occidente es incapaz de solucionar un problema que crece en interés cuantos más muertos haya", señaló.

Cuando eres periodista, en una guerra entran en conflicto cosas como la ética. Se refirió así al fotógrafo sudafricano Kevin Carter, que ganó el Pulizter con una foto donde se retrataba a un niña en Sudán, medio tirada, con un buitre detrás. Carter, conocido integrante del llamado 'Club del Bang-Bang', ganó el prestigioso premio pero muchas voces no pararon de señarle como 'culpable': ¿hizo lo suficiente?¿qué podría haber hecho el fotógrafo? "El fotógrafo hizo lo que tenía que hacer: la fotografía", dijo Sánchez.

Casi un año y medio de realizar aquella instantánea, Carter se suicidó y los rumores volvieron a dispararse: le mató la culpa que sentía al no haber ayudado a esa niña. Tiempo después se supo que no era una niña, sino un niño, contó Sánchez, que había ido a hacer sus necesidades, lejos del campo de desplazados, donde "hay que gente que agoniza, animales que agonizan" y los buitres merodean, habituales. Carter no se suicidó por ello sino por "problemas personales", contó Sánchez. "No hay que crucificar al fotógrafo, es imposible saber si la fotografía va a ganar o no un premio, y más en un contexto en el que no sabes si vas a salir ni cómo vas a salir". No es fácil la vida de corresponsal: "Los políticos pasan de todo y los testigos oculares, con una vida familiar complicada, en el quinto pino, se preguntan muchas veces para qué sirve todo esto". La guerra "te amarra al dolor, te golpea por dentro. Por eso, me hace daño cuando hablan de la rutina de los periodistas que cubren conflictos".

Crítico con el periodismo

"Me gusta ser crítico con el periodismo", empezó para reflexionar sobre la profesión que ejerce. "Creo que el ciudadano es pasivo por naturaleza y que sólo se mueve cuando hay un interés de por medio. Parte del problema (y de la solución) es que cambie el periodismo". Pero "falta una mirada autónoma. El periodismo debería ser inoportuno, certero en su impertinencia y no deseado por el poder. Ni por el fáctico, ni por el oculto... Siempre hay que ser inoportuno y educadamente impertinente. Los periodistas deben ser los vigilantes del poder, no sus mejores amigos. Y este es un problema de este país. La prensa española es mala y miente, la anglosajona también. Los periodistas hemos de tener fuentes, pruebas".

Parafraseó a Kapuscinksi, recordó a su amigo Manuel Leguineche, a quien dijo visita con frecuencia en Brihuega -con él escribió 'Los ojos de la guerra' en 2001-, recomendó 'Últimas noticias sobre el periodismo', del ensayista Furio Colombo y citó a John Pilger, periodista australiano del que estos días se expone un ciclo documental en La Casa Encendida de Madrid. "Pilger dice que los periodistas se suben al tren del poder, que les encanta la retórica... ¿Qué es eso de las entrevistas pactadas, de las ruedas de prensa sin preguntas? Yo alucino".

Se refirió entonces a la entrevista que el director de El Pais realizó al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y donde obvió el tema de los "falsos positivos", un escándalo que en 2008 reveló cómo miembros del Ejército colombiano  "engañaba a civiles inocentes" y luego los asesinaba, haciéndoles pasar por guerrilleros muertos en combate dentro del marco del conflicto armado que vive el país.

Una mínima realidad periodística

Gervasio Sánchez aseguró que "los periodistas hemos perdido nuestra propia dignidad" y que "hay que tener unas mínimas leyes, una mínima realidad periodística. Lo hemos hecho mal". Confesó echar de menos el buen periodismo de investigación y que él ha intentado "buscar otro tipo de historias desde hace 20 años. Cada vez me interesan más las consecuencias de la guerra. ¿Cuándo se acaba una guerra? Cuando las consecuencias se superan. Enseñando el dolor se puede abrir un boquete" en medio de la "pasividad de los ciudadanos".

Pero también es cierto que "cubrir las posguerras es complicado. Te obliga a trabajar entre tinieblas y a luchar por un espacio en los medios de comunicación". Otro de los hándicaps a los que se enfrenta la profesión: "reportajes que entran en colisión con la publcidad. ¿Dónde está la prensa?¿a qué estamos jugando? A compincharnos con las grandes empresas inversionistas. Los medios dejaron de hacer periodismo de investigación hace muchos años. El ciudadano se entera cuando ya no hay remedio".

No atacó al redactor que debe pagar su hipoteca cada mes y que, aceptó, no tiene otra salida que seguir con su empleo porque si no, hay una larga cola esperando a ocupar ese puesto -"entiendo que aguanten"- pero sí a los periodistas que se encuentran en altos puestos y son cómplices del poder: "muchos de ellos, sin esos puestos, no serían nada".

Ser crítico en periodismo, eterno debate, es otra guerra que librar en esta profesión, que a su juicio, "se ha ido empequeñeciendo a medida que hemos dejado de ser críticos. Nunca se quiere hablar de la crisis de identidad del periodismo" y "una sociedad sin buen periodismo está condenada al fracaso. Esta sociedad no tiene cultura política por culpa del periodismo que se hace".

El periodismo alternativo

Ese periodismo de investigación que tanto defiende Sánchez es el que se intenta, dice, practicar desde los numerosos nuevos medios -la mayoría, digitales- pero se encuentra con el problema de "la financiación". La tecnología ha aportado "información en tiempo real" pero "todos consultamos las mismas fuentes y nos informamos de lo mismo. Comprendemos la historia cuando ya es demasiado tarde", dijo. La solución de la solvencia económica y la financiación de los medios pasa porque "el público pague los periódicos".

Hay que "buscar una alternativa al periodismo tradicional con un grupo de periodistas 100% independientes que practiquen periodismo de investigación y hay que buscar 1.000 lectores que estén dispuestos a gastar 300 euros al año", diagnosticó. Otra salida sería la unión de diferentes portales digitales especializados en una plataforma donde no debería faltar al menos "un portal de periodismo de investigación y otro económico", que cuente lo que pasa de verdad.

Aún estaba el público masticando sus reflexiones cuando Gervasio Sánchez proyectó un video que recogía imágenes captadas por él en países en guerra. Impactantes, duras y paradójicas. "Yo no uso psicólogos", dijo. A estos desastres "me sobrepongo diciendo lo que pienso siempre que puedo y volviendo a los sitios donde he vivido durante la guerra, pero cuando están en paz". Le gusta pasear por sus calles y divertirse. Como hizo recientemente en Sarajevo, ciudad que no pisaba, recordó, desde hace 15 años.

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