Gigante, pequeño Sonorama

Sidonie y Lori Meyers acapararon, junto con Izal, la mayor parte de espectadores en la primera edición del festival, que dio también hueco a los grupos locales con el Escenario Guadalajara, situado a la entrada del recinto. • La organización señala que el aforo superó las 7.500 personas en las dos jornadas, aunque el seguimiento fue muy desigual en las actuaciones.


Guadalajara ya tiene su pequeño Sonorama. El Gigante duerme ahora tras su bautizo musical en la pistas de atletismo de Fuente La Niña, escenario este fin de semana de la primera edición del festival 'indie' (o de vanguardia) de la ciudad. En unas instalaciones más que idóneas, esta especie de Sonorama 'alcarreño' -la mayoría de las bandas lo hicieron en agosto en el festival de Aranda de Duero-, ha querido dar sus primeros pasos con el reclamo en su cartel de algunos de los nombres que más se han repetido en los festivales veraniegos -Izal, Lori Meyers, Sidonie y Niños Mutantes-, dando oportunidad a grupos  que empiezan a caminar, como los interesantes Modelo de Respuesta Polar, además de bandas locales como Complejo de Electra, Tourmalet, Thomb, The Sportings y Surflamingo, entre otros. Las dos excepciones fueron Elefantes -felices, en su reencuentro- y Kiko Veneno que, francamente, 'chocaba' entre tanta propuesta 'indie'. Gigante puede decir así que también tuvo a su Raphael -aunque con evidentes distancias musicales-.

El de Girona sonó en la tarde del sábado, en horario infantil (21.30 h.), después de la descarga de Elefantes, felices en su reencuentro. Fueron una especie de prólogo antes de la verdadera fiesta, la de Izal, que frente a más de 2.000 almas presentó su 'Agujeros de gusano'. Con un sonido que, pese a todo, recuerda a Vetusta Morla; el grupo defendió su "pop arquitectónico" desgranando prácticamente entero su último trabajo con algunas canciones del álbum debut, 'Magia y efectos especiales'.

"¡Qué bien, qué a gusto estar en este festivalaco!", dijo Mikel, voz de la banda, presentando 'Tóxica'. Su propuesta -a ratos discotequera, a ratos étnica, pero siempre enérgica- tuvo su momento álgido con las bonitas 'Conclusión en Do para ukelele', 'Qué bien' y 'A nuestros rincones' y después, con las bailables 'Prueba y error' y 'La mujer de verde', con la que cerraron una actuación que gustó a sus fans: "nos lo habéis puesto muy fácil. Un placer", admitió el vocalista, antes de despedirse.

El cambio de escenario para que Lori Meyers subiera al escenario Gigante permitió a los espectadores ir a reponer fuerzas en las dos barras instaladas en el recinto general y que se añadían a las de la zona vip -piscina 'Sonia Reyes' incluida-, donde se mezclaban músicos, público y políticos. En el recinto, era posible también comprarse una camiseta de los grupos que tocaban y degustar crepes.

Los granadinos arrancaron puntuales, con la escenografía más 'compleja' del festival y con un diseño de luces imparable y tonos oscuros, que si bien, embellecía la puesta en escena, no facilitó en absoluto el trabajo de los medios gráficos. El grupo dejó su personal impronta ante un público -unos 3.000 espectadores a esas alturas de la noche- que bailó rendido a sus pies desde el principio con 'Una señal', 'Planilandia' y 'El tiempo pasará', que Noni cantó con Annie B. Sweet al teclado, como invitada sorpresa. Lori Meyers -primera vez en Guadalajara- no ha perdido del todo sus ecos sesenteros -no faltaron los 'parapapás' ni ejemplos durante la noche, como la pegadiza 'Corazón elocuente' o la deliciosa 'Explícame'- pero con el tiempo, han conseguido impregnar su pop-rock de toques electrónicos y sonidos intensos -sintéticos, en ocasiones-.

La pausa de los granadinos llegó rondando las dos de la madrugada, pero hubo bis para regalar 'Alta fidelidad' y culminar con la potente 'Mi realidad', con el público desatado. 'Dinero' y los alcarreños 'Superframe VDj´s' cerraron la oferta del escenario principal. Paralelamente, los dj´s de la emisora Radio Arrebato pinchaban en el escenario Guadalajara, acompañando como banda sonora al público, que salía poco a poco del recinto.

Pese a su etiqueta 'indie', Gigante no ha atraido a tantos gafapastas y sí a más público familiar de lo esperado -hasta bebés de pocos meses había en la explanada y chicos de 9 años bailaban anoche al son de Izal-.

Ahora toca hacer balance, valorar si el evento ha dinamizado la ciudad en todos sus aspectos, como pretendían sus organizadores y ver si habrá segunda parte para un Gigante, que ha querido entrar en el panorama festivalero con paso confiado y sin complejos. Su primera edición ha cosechado algunas críticas -el cobro de 5 euros por salir y entrar del recinto antes de la 1 de la madrugada, para evitar el botellón fuera y obligar a que se consumiera dentro fue lo más sonado-, provocado algunas sugerencias -algún grupo internacional y/o de más pegada asi como sacar el evento fuera de la programación de Ferias, comentaron algunos asistentes- pero, en general, ha dejado buenas sensaciones respecto a la organización, la puntualidad en las actuaciones, los precios y el sonido.

Viernes 5, primera jornada

Hubo que esperar para disfrutar del Apocalipsis en la primera jornada del Festival Gigante, pero aunque el título se lo llevó claramente Sidonie, hubo quienes calentaron el ambiente -y de qué forma- horas antes. De sensaciones iba el juego. Porque tanto Mucho -banda compuesta por algunos de los músicos de la extinta banda The Sunday Drivers- como León Benavente, han sido recibidos por la crítica como grandes revelaciones del indie español. Todavía no se había hecho de noche cuando los primeros, desgranaban temas que componen sus dos únicos discos editados hasta la fecha. Su llamado 'rock cósmico' sembró los cimientos donde acto seguido pondrían cemento León Benavente, el proyecto que lidera -a la voz, guitarra y teclados- Abraham Boba, junto a Luis Rodríguez (guitarra), el batería César Verdú (Schwarz) y el bajista Eduardo Baos (Tachenko), esto es, la banda de músicos del asturiano Nacho Vegas. 

León Benavente: Rock melodramático

Nada tiene que ver con lo que hacen en solitario en este proyecto asfáltico que logró anoche encandilar a unos 600 espectadores, que se entregaron a la causa fervientemente. Con sólo un disco bajo el brazo, no es de extrañar que echaran el resto para presentar cada tema. Leon Benavente -que actuó mientras los alcarreños Thomb hacían lo propio en el Escenario Guadalajara con su 'Mirror maze'- son pura fuerza en el escenario y caminan seguros por senderos oscuros llenos de rock, acompasados por la voz grave de Boba, capitán indiscutible de este trío, calificado de 'post-punk' o rock melodramático.

Tras la versión de 'Europa ha muerto', de Ilegales, Boba admitió que "es un placer compartir escenario con estos grupos, amigos de hace tiempo, y experiencias con vosotros", descargando entonces su single 'Animo valiente' y enlazando con la apoteósica, enérgica y bailable 'La palabra'. También sonó la Mejor Canción, según los Premios de la Música Independiente 2014, 'Ser brigada'. Para ello, Boba se colocó en el centro, micrófono en mano, interpretando más que cantando, la historia de una pareja donde no hay amor sino sólo compañerismo. A la de 3, voló lo que quedaba de un 'mini'. El acto se repetiría varias veces en la noche, junto a selfies y fotos de amigos para inmortalizar el momento febril.

Elegantes Niños Mutantes

Desde Granada, llegó después Niños Mutantes con su 'futuro' bajo el brazo. Elegantes y prestando cuidado en los detalles, el grupo recibió mucho más cariño que la última vez que tocaron en el Espacio Tyce de Guadalajara presentando su 'Naúfragos'. Mezclaron acertadamente canciones de éste con su nuevo disco. El número de espectadores se acercaba ya al millar. Los niños empezaron acústicos, tranquilos... con su 'Robot'. Después, llegó 'La puerta', dedicada a los currantes y a los "hijoputas de los jefes, que son casi todos", dijo Juan Alberto Martínez, voz del grupo. Hubo crítica a los bancos -mención también a Pujol y Ferrusola-, homenaje delicioso al Mediterráneo ('Barronal') y tres torpedos: 'Te favorece tanto estar callada', 'Hermana mía' y 'Hundir la flota'.

Tras el bis -previa silbada- salieron alargando el concierto hasta pasadas las doce y media de la noche, deleitando con la pop 'No puedo más contigo' y enlazando entonces con un popurri de versiones -'Enjoy the silence', de Depeche Mode y 'Sweet dreams', de Eurythmics-. El final vendría con la bonita 'Errante' ("teneís que cantarla más que las que cantéis con Sidonie. Si no, no volvemos más", dijeron simpáticos) y la reivindicativa 'La voz', guitarra en alto.

Los de Granada se irían para volver más tarde con Sidonie en uno de los momentos de la noche. El rescate de 'Sidonie goes to mood', del álbum debut de Marc, Axel y Jess -el tema cumple 15 años- fue el perfecto prólogo para despedir a la banda de la noche, unos Sidonie que regresaban a Guadalajara con su electrónico y bailable 'Sierra y Cánada', del que apenas desgranaron un puñado de canciones.

Sidonie, pura energía

Sabían que venían a un festival e hilaron un track-list lleno de hits, donde demostraron que son capaces de tejer igualmente bien una canción pop que un tema rock como 'El bosque' con final de infarto. Mientras los catalanes subían al escenario Gigante, coronado por una gran bandera canadiense, 'Nocturnos' se marcaba una versión rock de 'Seré tu amante bandido', de Miguel Bosé, ante un reducido grupo de espectadores.

Marc, Axel y Jess salieron al escenario enérgicos, dispuestos a desatar un incendio. Prontísimo sonaron 'La costa azul', 'Fascinado' o 'A mil años luz' antes de presentar su single nuevo. Con el tiempo, Sidonie se ha consolidado como banda. Fueron los que congregaron más espectadores en una noche llena de canciones pop-rock, momentos felices, febriles y polémicos.

En las redes sociales y en la calle, llovieron críticas a la organización por poner más bares vips que normales pero sobre todo, por cobrar 5 euros por salir y entrar del festival antes de la 1 de la madrugada ("primera vez en mi vida q en un festi me cobran x salir", "es inédito y asombroso", eran algunos de los comentarios). La organización del festival respondería en twitter: "tened en cuenta el bajo precio de los abonos también... y disfrutad de los conciertos!"-.

Nada que reseñar en el aspecto musical -tampoco sonoro- a tenor de lo que decían las bandas sobre el escenario -desearon larga vida al festival y Marc, de Sidonie, aplaudió la organización- y de lo que se vio entre las más de 1.000 personas que se congregaron en el punto álgido de la noche con Sidonie.

La banda, atenta a los medios gráficos, regaló muchos buenos momentos: simpático Marc, bajando del escenario y dándose un baño de masas en 'Hoy será un día de mierda'; estupendos en la versión de 'Video kill the radio star', encadenada con 'Nuestro baile del viernes' o en la cover de 'Pulp' -homenaje a Jarvis Cocker-, sin olvidar piezas incombustibles como 'El bosque' y 'El Incendio', con la que cerraron. A Layabouts y Eme Dj les tocaba entonces avivar la llama para que la noche no decayera. Difícil tarea.

Fotos: E.C.