Enseñando los dientes

Concierto: Amaral.• Lugar: Pistas de atletismo Fuente La Niña.• Público: 12.000 espectadores.• Música: Pop-rock.


¿Hacia dónde caminamos? Hacia lo salvaje. Ya lo habían avisado. Su concierto sería eléctrico y cañero. Y así fue. Amaral desplegó anoche su lado más rockero en dos horas y media con veinticinco canciones enérgicas, plagadas de guiños revolucionarios y mensajes críticos a los poderosos. Fue eléctrico en las guitarras poderosas de Juan Aguirre y Jaime García Soriano; en la forma de mostrar las canciones, en las dedicatorias -a todos los que, por la mañana, han acudido “a la manifestación contra los recortes de Mariano Manos Tijeras”, dijo Aguirre ante el aplauso del personal-; eléctrico en las luces rojas, en la palabra ‘Revolución’, eléctrico hasta en los problemas de sonido, incómodos y persistentes en el tramo final del directo.

Amaral concibió un directo poderoso, de principio a fin, donde desgranaron los doce temas de su último disco y recordaron algunos de sus grandes éxitos –‘Moriría por vos’, una guitarrera ‘Estrella de mar’ con final apoteósico de voz y guitarras; ‘El universo sobre mí’, ‘Kamikaze’, ‘Días de verano’ (faltaron los violines), ‘Sin tí no soy nada’ …-, y regalaron momentos especiales como la versión en inglés de la bonita ‘Have you ever seen the rain?’, de John Fogerty (Creedance Clearwater Revival), una pizca de ‘Heroes’ de David Bowie, que incluyeron en la contundente ‘Revolución’ y un homenaje a “la gran Chavela Vargas” –Eva sacó su voz más ranchera- que abrió el primer bis. Sonó ‘Rogaciano, el Huapanguero’, tema con el que participan en un álbum tributo a la cantante mexicana recientemente fallecida.

 Fotos: Alba González

Unas 12.000 personas –las entradas se habían agotado el día anterior al concierto- asistieron al directo, que empezó con 20 minutos de retraso pero que fue tremendamente generoso, con dos bises. La intro, ‘All tomorrow´s parties’, de The Velvet Underground (&Nico), como una especie de mantra, con el lobo de la portada de ‘Hacia lo salvaje’, que desde la gran pantalla central miraba fijamente al público, parecía presagiar el futuro.

No habría pop y apenas baladas. Lo que más, temas convertidos en canciones fieras, en melodías con garra y mensajes pro-revolucionarios. “Nos va a tocar luchar por no retroceder”, dijo Juan Aguirre, antes de arrancar ‘Como un martillo en la pared’ o “Para los que no se conforman con vivir en las tinieblas”, prologó Eva antes de ‘Esperando un resplandor’. El rock le sienta bien a lo que no es complaciente.

Hubo tiempo también para hacer una pausa sonora, en la que, ya sin Eva, Juan Aguirre cantó y tocó junto a Jaime García Soriano –excantante y guitarrista de Sexy Sadie–  la balada ‘Tardes’, del primer álbum ‘Amaral’, en versión acústica. La presencia, en el directo, de dos exmiembros de Sexy Sadie –además de Jaime está el batería Toni Toledo se deja notar en las melodías, que se alargan al final.

La primera despedida llegó con ‘Tan sólo un segundo’, donde Eva tocó el hipnótico théremin, y la segunda, ya definitiva, tras un primer bis, con ‘Cuando suba la marea’, que sonó deliciosa. Fue un concierto intenso donde el grupo se sintió a gusto y agradecido: a su equipo “por su amor” y al público “por apoyar la música en directo, porque lo que se ve desde aquí es un espectáculo, y por haber hecho de esta noche, un éxito”. Pues eso.