Bello con alma

Dalma invitó anoche a un crucero por el Mediterráneo con destino Italia, desgranando temas de sus dos discos ‘Vía Dalma’.• Incluyó clásicos como ‘La Bambola’ y ‘El Mundo’. • Unas 6.000 personas -la mayoría, mujeres- asistieron al penúltimo concierto de las Ferias de la capital.


Quien piense que a Sergio Dalma hay que verlo sentado está equivocado. Anoche, las gradas de las pistas de atletismo de Fuente La Niña se abarrotaron, es verdad, pero el ‘feeling’ estuvo abajo, a los pies del escenario. El público, adorador, estuvo entregado desde que salió el catalán pasadas las once de la noche. El pequeño retraso estuvo acompañado de silbidos -para algún fan, incomprensibles- pero ‘La cosa más bella' sonó y a partir de ahí, no hubo tiempo nada más que para la felicidad.

Dalma invitó a hacer un viaje, un crucero por el Mediterráneo, rumbo a Italia. Sonó prácticamente entero ‘Vía Dalma II’ y una razonable ración de ‘Via Dalma I’ -que ya presentó en el Buero el pasado año-. Todo ello aderezado con una puesta en escena basada en juegos de luces e imágenes, el encanto atractivo que desprende para los fans -en su mayoría, mujeres y maduritas-, y su voz, rota y pasional, como los cantantes italianos a los que ha homenajeado en sus dos últimos discos. Más rota, sobre todo al principio; mucho mejor, tras la interpretación de la difícil ‘Bella sin alma’, de tonos altos.

Sonó la mítica 'La Bambola' (Patty Bravo) y la magnífica ‘El Mundo’ (Jimmy Fontana), dos retrospectivas a las que siguió ‘Yo no te pido la luna’, que hizo desgañitarse al personal. El trío de clásicos dio paso al capítulo sentimental.

Lágrimas y dedicatorias

Hubo lágrimas, dedicatorias para las personas que han perdido algún ser querido o lo están pasando mal por algún motivo (‘La fuerza de la vida’); para las personas extranjeras, para los fans que le han acompañado desde hace 20 años (‘Te amo’).

Fue su forma de conectar con el público, más de 6.000 personas que se sabían casi de memoria sus canciones. Conectó a través de sus diálogos, incluso con guiños a los que estaban sentados en las gradas, más alejados. También de sus gestos -es todo un actor- y de sus canciones. Es capaz de regalar dulzura y fuerza al mismo tiempo.

Dejando el barco a un lado, Dalma quiso también girar el timón hacia temas pasados: ‘Mi historia entre tus dedos’, ‘La vida pasa’, ‘La vida empieza hoy’… Aprovechó entonces para presentar a su banda… El concierto enfilaba su recta final. Hubo quien le tiró camisetas, rosas y hasta un pequeño Bob Esponja de peluche con el que Dalma bromeó. La hora y media de directo se cerraba con la explosiva ‘Gloria’, que todos corearon. 

El público quería más y él volvió al escenario para despedirse, ya sí, con un bis con los temas que todo el mundo esperaba. Arrancó con una versión breve de ‘Esa chica es mía’ -con alguna nota discordante por parte de la banda-; pese a que la gente ya pedía ‘Galilea’. Continuó con un ‘Sólo para ti’, en versión acústica, en una esquina del escenario y con un ‘Bailar pegados’, que después de20 años, sigue teniendo un estribillo que parece pedir a gritos ser coreado. Entonces, por fin, sonó ‘Galilea’. El público quedó satisfecho y el barco llegó a puerto tras una travesía de ritmo y amor.

 Fotos: Alba González.