La presa número 7, un sueño en gran pantalla

El corto, dirigido por Luis Moreno y protagonizado por Montse de la Cal, se rodó en 2006 en El Sotillo. • Tuvo un rodaje frustrado en Cuba y otro en El Sotillo un año antes y ha resultado “un corto agotador”, según Moreno. • Además del corto, se proyectó un making of y, a la puerta de la sala, se montó una exposición fotográfica sobre el rodaje.


No hubo alfombra roja, pero sí mucha alegría. El director Luis Moreno veía anoche, cómo seis años después de rodar 'La presa número 7', la cinta se proyectaba en pantalla grande. Más de 200 personas ocuparon la sala 6, prestada por Alta Films para el evento, que incluyó una exposición fotográfica sobre el rodaje.

Hubo abrazos, muchas risas, nervios. “Ha sido como un parto”, resumía Moreno minutos después del pase. “Verlo con la sala llena de gente, cambia. Es un subidón”, reconocía. “Es lo mejor que hemos hecho, con creces”. Ahora sólo queda que la cinta tenga un buen recorrido por festivales.

De momento, se verá dentro de la Muestra Alcarreña de Cortometrajes, la MAC, que se presume el próximo mes. El panorama de festivales “es muy desolador. Presentar un corto supone un desembolso importante, pero lo que quieres es que se vea...”. Además de la MAC, ya ha sido seleccionado en el Karama Human Rights Film Festival (el Festival de Derechos Humanos de Karama, en Jordania) y el Festival Internacional de Cine de Albacete (Abycine).

Un sueño de hace una década

'La presa número 7' es, en realidad, un sueño. Con todas las de la ley. Primero porque la mayor aspiración de un realizador de cortos es que el público los vea. Segundo, porque eso es este corto. Un sueño que tuvo el propio Luis Moreno hace 10 años, los mismos que cumple el Festival de Cine que dirige. “En el sueño, el preso número 7 era yo... aunque el guión ha sufrido muchísimas modificaciones”. La primera, que el prota no es él, “afortunadamente”, sino Monste de la Cal, que confesaba que no había vuelto a verlo desde hace un año, durante el preestreno en el Fescigu, aunque se trataba de otra copia, con muchos detalles técnicos por pulir.

Después de tanto tiempo, es emocionante. La calidad de imagen... el sonido... ha sido una maravilla”, reconocía la actriz después de la premier, aunque también “agotador”. Por eso, de momento “no hay planes de cine”. Sólo teatro, con su Comando Teatral. También quiere respirar el director. Moreno, que además ha sido montador, director de arte, productor ejecutivo y guionista del corto, admite que tiene “muchos guiones, ideas” pero “ahora lo que tengo en mente es sacar adelante la próxima edición del Fescigu”.

La producción más ambiciosa de Guadalajara

Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo”. La frase de Goethe prologa esta cinta de 11 minutos de duración, que no es sino una alegoría sobre la libertad. “No hablamos de móviles”, deja claro Luis Moreno. Aunque podríamos hacerlo, porque las nuevas tecnologías casi son un personaje más de la historia. Pero no. Es una reflexión sobre el modelo de sociedad en el que vivimos, “el que tenemos”.

La cinta -sin diálogos- cuenta con un sonido espectacular y una calidad indiscutible. Dividido en cinco escenas para explicar el inconformismo, el despertar, la libertad, el desaliento y la reinserción. Un corto con final desesperanzado. Resume muy bien cómo en la sociedad, la masa se mueve uniformada, cómo se engulle a sí misma y asume un papel pasivo. Somos una sociedad consumista donde hay pocos -la protagonista sí lo hace- que eligen dar el salto y ser libre. Pero surge el miedo, el desaliento en plena soledad y el ser humano no vuela solo por mucho tiempo. Vuelve a la masa, que siempre te acogerá con los brazos abiertos.

El pase incluyó el making of, dirigido por Conrado Berninches y Alvaro Moro, que dio buena cuenta del duro rodaje, con frío, en un set lleno de barro y agua, y donde han participado un buen número de actores -hasta 19 presos- y técnicos alcarreños, además de otros, de Madrid, como el director de fotografía Fernando Fernández, que ha trabajado con Julio Medem, entre otros.

Larga lista de agradecimientos, entre ellos, a los patrocinadores que ayudaron a sufragar los 23.000 euros que ha costado el cortometraje, la producción más ambiciosa realizada en Guadalajara.

 

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