La noche de los triunfadores

Vicente Aranda entregó el primer premio a Esteban Crespo por ‘Aquel no era yo’. • Mario Fernández se llevó el segundo premio por ‘La manada’, galardón que entregó la actriz Mercedes Sampietro. Pedro Solís, productor de ‘Tadeo Jones’, entregó el premio al Mejor Requetecorto a J. Enrique Sánchez, por ‘Berlín’. • El Premio del Público, ¿De qué se ríen las hienas?’, sin Javier Veiga, lo entregó un niño, que salió voluntario de entre el patio de butacas.


El décimo Fescigu se despidió anoche con reconocimientos y aplausos. No sólo a los directores que ganaron este año sino también al equipo del festival, con Luis Moreno al frente, que han sabido hilar un evento cultural de cine comprometido y contenido variado que no te deja indiferente. El aroma al posible ‘adiós’ del festival, por falta de apoyo económico, después de una década de vida, flotó en el ambiente y en los discursos.

No hubo demasiadas sorpresas en lo que respecta al ganador indiscutible de la noche, el corto ‘Aquel no era yo’, que anoche volvió a proyectarse. El actor Gustavo Salmerón está magnífico, encarnando a un doctor español que viaja a África como cooperante junto a su novia, también doctora. Serán presos de un ejército formado por niños soldado, dirigido por un general sin corazón ni humanidad.

La cinta brilla por producción y propuesta, con final positivo. Esteban Crespo, el director, señaló que le hacía “una inmensa ilusión” el premio porque “me encanta el Fescigu” y porque “he ganado por fin, después de participar cinco ediciones”. En su discurso de agradecimiento, Crespo pidió a “toda la sociedad y a los todos los políticos que hagamos un esfuerzo para que siga el Fescigu, que es un gran festival”. Llamativa fue, desde luego, la ausencia de personalidades políticas en la gala de clausura y en la de inauguración. 

La actriz Mercedes Sampietro felicitó al equipo del Fescigu, “por el enorme esfuerzo personal para sacar adelante este festival serio, muy bien trabajado”. Encantandora y encantada de estar en la fiesta, reconoció que “ha sido muy divertido estar en el jurado” aunque también “muy difícil”. Ella entregó el premio al segundo Mejor Cortometraje de la X edición de este festival: ‘La manada’, una cinta protagonizada por un grupo de chicos bien, que empieza la adolescencia.

El corto refleja lo que, a esa edad, se es capaz de hacer por pertenecer al grupo. Los jóvenes imitan, se besan, descubren, tontean y experimentan con la violencia. Su director, Mario Fernández, también tuvo palabras de agradecimiento a un festival “muy perfeccionado”.

Al director de animación guadalajareño Pedro Solís, padre del premiado ‘La Bruxa’ y miembro del equipo de producción de ‘Las aventuras de Tadeo Jones’, le tocó entregar el Premio al Mejor Requetecorto. El público -que fue el encargado de votar esa misma noche- quiso que ganara ‘Berlín’, de J. Enrique Sánchez, la historia de chica entra en un bar y se acerca a un chico y le ‘confunde’ con un antiguo novio con el que viajó a Berlín. Él le sigue el juego y al final, los dos confiesan que ninguno estuvo en Berlín. Todo el guión es narrado con la voz en off del chico. Poco creíble.

Fue uno de los requetecortos más flojos de una selección de 15. En nuestra opinión, el galardón debería haber recaído en el gallego ‘Anacos’ por su propuesta narrativa y su estética, dividiendo la pantalla en pedazos. Un homenaje a las madres, a su vida entregada, a lo que suponen, a lo irreemplazables que son, cuando viven y cuando ya no están.

El Premio del Público –faltó, finalmente, el cuarto miembro del jurado, José Manuel Zamora, director del Festival del Cine de Albacete- lo entregó un niño que salió voluntario del patio de butacas. Se lo llevó el corto ‘¿De qué se ríen las hienas?’, del conocido Javier Veiga. Una cinta cómica sobre la necesidad de ser madre y cómo encajan eso de la maternidad varios personajes. Desde la que está desesperada por serlo, el hombre que al final consiente y un matrimonio, que con tres hijos, avisa que nadie sabe lo que son hasta que los tienes. Ligera.

Veiga no estuvo presente en la gala por motivos profesionales pero envió un video en el que agradeció el premio: “Es mi premio favorito porque [el público] es para quien yo trabajo”. Las dos ‘emisarias’ que recogieron el galardón, Laura Zapata y Macarena Fernández, del equipo de producción, dijeron que era “un honor que se siga apostando por la risa”.

El grupo de danza Carpe Diem se encargó del prólogo de la entrega de premios y el cierre final antes de la proyección de los cortometrajes ganadores, con una propuesta moderna de Romeo y Julieta –con guiños clásicos- y otra muy urbana. Por su parte, Francisco Romero ‘Pakiteit’ asombró al personal con su destreza vocal con el beatbox.

Los Requetecortos del concurso

Hasta nueve realizadores, nueve jóvenes directores asistieron al Fescigu para presentar sus cortos, incluidos en la sección Requetecortos. Álvaro Oliva hizo lo propio con ‘Beeee’, que abrió la Sección. Muy gracioso, propone una situación que facilita la risa: al salir de un sexshop, un chico se encuentra con sus padres, que tras la independencia de sus hijos, han decidido vivir una vida más movidita.

Fue de lo mejor de la sección, que programó cortos que no superaban los 7 minutos y apostaron por el humor. En este sentido, reseñamos ‘Las batallitas del abuelo’, de Néstor Fernández. Fiel reflejo de cómo serán las actuales generaciones en un futuro. Cuando sus nietos le pregunten por algunas batallitas de guerra, habrá poco que contar: la guerra es Internet…

‘Curvas’ del avilesino David Galán, a pesar de ser de factura modesta, arranca las risas del respetable. Cinta cómica que recrea el mito de la chica de la curva. El mejor de la selección fue ‘Anacos (Pedazos)’, un corto gallego firmado por Xacio Baño, original en su muestra en pantalla, dividiéndola en trozos... de vida. ‘Ngutu’ da una bofetada en las conciencias proponiendo la historia de un emigrante que vende (o mejor dicho lo intenta) periódicos. Después de intentarlo todo, se da cuenta de que a la gente no le importa gastarse un euro sino lo que verdaderamente no quiere es mirarle a la cara. Buena moraleja.

A medio camino

‘85.12.30’ se queda a medio camino. Conversación a tres bandas entre el hermano, la hermana y la madre que  echa de menos a sus dos hijos: una vive en el pasado y el otro, en el año 2030. Situación divertida para escenificar la diferencia de generaciones, de pensamientos, de prioridades en la vida. ‘Us’, gana puntos por su fotografía y su estética minimalista –esa pantalla llena de blancos-. Aborda la relación de pareja. Ella prefiere olvidar a que la olviden. Y lo consigue. 2ºA -chica que acude a un cásting y se gana al seleccionador con una improvisación sensual, que él se cree desde que ella entra por la puerta- tiene muy buenas interpretaciones pero la historia es predecible. ‘Freud’ te hace reir con el monólogo de una actriz llena de traumas sexuales.

En el grupo de más flojitos figuran ‘Segunda fase’ –sobre una pareja que ha comprado un piso sobre plano y aún no hay nada construido-, corto al que le falla, sobre todo, el sonido; ‘Pescadores’ –la moraleja es que si deseas algo con todas fuerzas, lo puedes conseguir… pero la manera de contarlo es tibia. No fallan los actores sino el guión-.

Para terminar, citamos los dos documentales requetecortos: ‘Ellas’ es un reportaje sobre tres emigrantes afincadas en Barcelona: una fotógrafa, una cantante y una especialista en danzas africanas tradicionales. Se reflejan sus vivencias, sus sentimientos, sus planes de futuro y ‘Llámame Parker’, con un guiño más humorístico, es el retrato de un hombre que se gana la vida haciendo de Spiderman en la calle Mayor. Cortometrajes protagonizados por personas que intentan hacerse un hueco, una vida nueva, lejos de sus países de origen.

Fotos: E.C.


 

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