Niños que enganchan

Cerca de medio millar de personas acudió a la última Sección Oficial del Festival de Cine de Guadalajara, que hoy se despide.• Lo mejor fue el tierno documental de ‘L´ petit equipe’ y la escalofriante historia ‘Aquel no era yo’, un corto de buena producción sobre los niños soldado. El Dalai Lama protagoniza el film ‘El sol detrás de las nubes’, un documental de más de una hora sobre la causa tibetana que anoche cerró el Fescigu.


Anoche fue el día de los niños. De los que nunca han marcado un gol pero han encajado más de 200, de los que aún no han nacido pero serán perfectos porque sus padres los han elegido a la carta, de los niños que juegan y encuentran la bomba ideal, la que no mata y de los pequeños que no tienen infancia y se convierten en soldados, en diminutas bestias sin control y arma en mano.

‘Aquel no era yo’, de Esteban Crespo aborda este tema y consigue que el espectador (ayer, cerca de 500 personas) asista con un nudo en la garganta a la historia de dos médicos cooperantes –estupendos Gustavo Salmerón y Alejandra Lorente- que son apresados por un grupo de niños soldados capitaneados por un loco. En el fondo, son sólo niños, capaces de dejar a un lado su papel de machotes y adalides de la revolución, por unos simples cromos de fútbol. En el fondo, no quieren estar en esa lucha, aunque sean capaces de matar hasta sus propios amigos.

El director Esteban Crespo, que presentó su cortometraje minutos antes de dar comienzo la última Sección Oficial del festival, repetía visita por “quinta vez”, dijo. “Me hace ilusión volver al Fescigu… vais a ver un corto que parece una superproducción”, avisó, pero, en realidad, “ha sido muy barato de hacer”. 

Nadie lo diría después de verlo. Prácticamente, todo el corto se realiza en exteriores y hay muchísimas escenas de acción y violencia, llenas de credibilidad y autenticidad, que se han conseguido “gracias a un equipo muy bueno, a saber pedir muchos favores y vampirizar el dinero”, explicó Crespo. La música de fondo  de esta mini presentación –sonó ‘Amelie’- la pusieron en directo Acordes Difusos.

Pero ‘Aquel no era yo’ no es una cinta negativa. Todo lo contrario. Pese a mostrar con dureza la realidad de los niños soldado, deja abierta una puerta a la esperanza. El protagonista del corto logra una vida mejor gracias a la doctora que, tras ser violada, no muere y logra escapar y salvarle del ejército enemigo. Sus testimonios ante un auditorio de jóvenes son desgarradores: “O te acostumbras, o te matan. Lo más difícil es volver a ser tú”. La cinta podría ser una de las grandes triunfadoras de esta edición del festival.

Simpatiquísima ‘L´petit equipe’

Un cambio de registro es el que entrega ‘L´petit equipe’, una simpatiquísima cinta en catalán de 9 minutos, que abrió la Sección Oficial. Roger Gómez y Dani Resines firman este documental sobre un equipo de fútbol que jamás ha ganado y jamás ha marcado un gol –aunque finalmente se verá, en los créditos, que consiguieron marcar uno frente a más de 200 en contra-. Cinta realizada a base de testimonios: de los niños, de los padres, del entrenador… todos comentarios reales pero graciosísimos, que se llevó el aplauso unánime del patio de butacas. Puede ser Premio del Público esta noche.

El tercer mejor corto de la noche fue ‘Mi lucha’. Parafraseando el título del libro de memorias de Hitler, Aitor Aspe y José Mª dela Fuente han construido dos historias, diferentes en tiempo pero con un objeto común: una bomba construida en 1940 en la Alemania de Hitler.

Mientras Patrique y su madre pasan una tarde en el campo, Karl trabaja en su última creación. Patrique pierde el balón y va a buscarlo, cuando encuentra un artefacto, una vieja bomba sin estallar. Karl elabora muchas para los nazis, con mimo y con mensajes escritos en pequeños trozos de páginas que arranca de un libro.

Patrique está en peligro. La bomba puede estallar en sus manos, pero el niño saca el papel de su interior: “la que pase por mis manos, no matará”. Bonita historia, basada en hechos reales.

Más flojos fueron ‘El Hijo 10’, irónica y aburrida cinta sobre una pareja que acude a una empresa que fabrica hijos a la carta para comprar uno. El guión no atrapa, pese a que las interpretaciones no chirrían.

Tampoco convence ‘Hipótesis’, de Roberto Goñi. Una absurda pregunta de un chico a su novia -¿preferirías que me acostara con Scarlett Johanson o que me comiera un pedazo de mierda?-, un rodeo para ocultar que el chico en cuestión se ha acostado con una compañera de trabajo, a la que llaman Scarlett por su parecido con la actriz. El corto que cerró la Sección Oficial ‘Amateurs’ sobre una pareja que contrata a un chico para que les grabe un video porno deja un tanto indiferente.

Mención aparte merece el documental ‘Gdeim Izik. El campamento de la resistencia saharaui’, un reportaje cuasi periodístico, con cámara en mano, que narra lo ocurrido en el campamento que se montó a 10 kilómetros de Aaiún (Sáhara), con dos testigos de excepción, los activistas de derechos humanos Isabel Terraza y Antonio Velázquez. Verdaderamente, este corto, de la Fundación Quepo, debería haberse incluido mejor en la sección Cine Comprometido que en la Sección Oficial.

Artículos Relacionados