Las mejores historias

Unos 250 espectadores acudieron anoche al tercer pase de Sección Oficial. • Sólo hubo un documental, ‘Virgen Negra’, sobre la vida sexual de las mujeres en Mozambique.• Hubo buenas historias y, sobre todo, buenos actores, como Cristina Blanco, Rosario Pardo y Carlos Blanco.  El director Mario Fernández Alonso asistió a la presentación de su corto ‘La manada’.


Difícil lo tuvo el público -unos 250 espectadores- ayer que tuvo que votar, como cada día, el mejor corto de la noche. Difícil porque de las siete cintas que se proyectaron enla SecciónOficial, había al menos cinco de buena factura. Por historia, por guión o por los soberbios actores que dan vida a los personajes.

La apertura con ‘The rattle of Benghazi’ tiene un final que deja al espectador con el corazón hecho pedazos. Dos niños huérfanos, en una Libia que se encuentra en guerra, juegan a ser soldados. No tienen pistolas, sólo una carraca, sólo dos manos que se juntan simulando ser un arma. Recuerdan a sus padres, se pasan el día contando las ramas de los árboles como les enseñó su padre antes de morir.

El niño, más mayor que su hermana, invita a volver a casa de la abuela atravesando las dunas desde la playa. Es peligroso, dice la niña, pero su hermano la hace ver que tiene que ser valiente y confiar en sus propias posibilidades. Su encuentro con un grupo de soldados marcará el final de la historia. La guerra no es un juego. La sangre no es de mentira.

La cinta, que se rodó en varios escenarios en Dublin, narra una buena historia y tiene un buen guión. Sólo cojea la actuación del actor principal, que cuando tiene que cerrar el círculo y bordar la historia, lo consigue a medias.

Desayuno con risas

La primera cinta reseñable de la noche fue ‘Desayuno con diadema’, que consiguió que los espectadores se desternillaran de risa con la historia de dos desconocidos que tras una despedida de soltera, y varias copas de más, terminan despertándose en el piso de él.

Ella (una magnífica Rosario Pardo) y él (un soberbio Carlos Blanco) aportan naturalidad a las escenas y el humor necesario que logra enganchar al espectador, que quiere saber cómo termina la cosa. Estupenda la canción final de Nino Bravo ‘Contigo soy feliz’ sobre las fotografías de la noche toledana de los protagonistas.

La segunda gran cinta –la mejor de la noche para quien escribe- fue ‘Ahora no puedo’, de Roser Aguilar. El corto está hecho a medida de la actriz –una bárbara Cristina Blanco-, tiene un buen guión y una buena historia. La de una chica joven, Sara, que después de ser madre, acude a un cásting para retomar su carrera de actriz. Su bebé se pone enfermo mientras espera a entrar a la prueba y decide volver a casa a por un jarabe que le calme la fiebre, pero al salir, pilla a su chico en la cama con otra. “Ahora no puedo”, le dice. No puede escuchar sus explicaciones.

Pero en el cásting le piden improvisar y entonces Cristina Blanco borda un monólogo estupendo, emocionante. Ella también encontró al hombre de su vida hace poco, pero dejó pasar el tren por una historia que, quizá, dice, esté rota desde hace diez minutos.

Virgen negra, buen documental

Interesante documental fue ‘Virgen negra’, que en 24 minutos recoge testimonios –algunos espeluznantes- sobre las relaciones sexuales y de pareja en Mozambique. Hablan las mujeres, mientras los hombres están enganchados a la televisión, donde se juega el Mundial de Sudáfrica. Y ellas tienen mucho que decir: que en las relaciones sexuales, la primera vez no hay amor, sino dolor; y después, nada; que su objetivo en la vida es ser fecundas y fecundadas –algunas de las mujeres del reportaje son madres de 12 hijos- y cuando han pasado de los 45, la vida termina porque una ya no es fértil y, por tanto, tampoco amada.

Se incluyen testimonios de médicos, de activistas, de chicas jóvenes que, por ser de otra generación, ya sí disfrutan del sexo pero sobre todo, de mujeres que asumen que la vida es así, que su cultura es así. En el tramo final, se conjugan frenéticamente tres imágenes: la de los hombres disfrutando con los goles del Mundial, la de una pareja que disfruta en la cama y la de una mujer dando a luz un parto tradicional, en casa. La cinta es un buen reportaje, con buen guión y contenido excelente.

A medio camino se quedó ‘Vanuatu o la felicidad’, de Rafa Piqueras. A priori, con tan buen elenco de actrices -sobresalientes Marta Belenguer y Cristina García- podría esperarse más.

No es una mala historia –un grupo de amigas se reúnen para el 40º cumpleaños de una de ellas y entre los recuerdos, la cumpleañera recuerda una promesa que se hicieron cuando eran jóvenes, que se suicidarían cuando la vida ya no les regalara felicidad, cuando ya no se sintieran bellas y atractivas, cuando comenzara su declive personal, pasados los 40-, pero el final es demasiado tibio y te deja indiferente.

Las más flojas

Las cintas más flojas de la noche fueron ‘La mujer de tu vida’, porque el guión no se sustentaba, era poco creíble y el final, predecible –chico cree encontrar a la mujer de su vida al ver una mirada de mujer por el espejo retrovisor de un coche…- y ‘La manada’. Su director, Mario Fernández Alonso, acudió al festival para presentarla aunque sólo subió al escenario para decir, brevemente, que no iba a destripar el corto. Sin más.

‘La manada’ tiene en su contra su larga duración -15 minutos que se hacen eternos- aunque el fondo es bueno. Fernández Alonso elige a un grupo de adolescentes que son capaces de todo por pertenecer al grupo de amigos. Los jóvenes imitan, se besan, envidian, siguen modas, pasan el tiempo sin hacer nada, descubren, tontean, se excitan y experimentan con la violencia. De eso va este corto, que de trasfondo llama la atención sobre el maltrato animal y traza un paralelismo entre la manada humana y la animal.

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