‘Gaza’ y ‘Ennemis intèrieurs’ triunfan en el Fescigu 2017

Un crudísimo documental y una ficción francesa de media hora sobre un opresivo interrogatorio policial se llevan los Picazo a mejor película española y europea en una gala con actuaciones y mensajes sobre la función social del cine.


Dos películas que pagan directo en la conciencia del espectador se alzaron ayer con los dos principales premios del Festival de Cine Solidario (Fescigu) de Guadalajara en su XV edición. El Picazo al Mejor Corto Español fue a parar al documental ‘Gaza’ de los españoles Carles Bover Martínez y Julio Pérez del Campo, que retrata con imágenes crudísimas y testimonios escalofriantes la realidad de una zona ocupada y maltratada hasta el sadismo por el ejército israelí. Mientras, el Picazo al Mejor Corto Europeo fue para la francesa ‘Ennemis intèrieurs’, que retrata un opresivo interrogatorio a un ciudadano francés de origen argelino, recurriendo a la ficción para abordar de forma inteligente y aguda el debate sobre la seguridad y las libertades individuales en un panorama marcado por la lucha contra el terrorismo islámico.

Los escogidos por el jurado de la sección oficial no fueron los únicos vencedores de la noche. Hubo otros dos filmes españoles que retratan pequeñas realidades sociales con toques de humor que salieron fortalecidos por el criterio de los periodistas y de los espectadores. El Premio Picazo del Público, decidido a través de las votaciones de después de cada jornada de sección oficial, fue para ‘Un billete a nunca jamás’ de José Naranjo, mientras que el de la Prensa, elegido por quince medios de comunicación, entre los que se encontraba Cultura EnGuada, quedó en manos de Javier Fesser por ’17 años juntos’.

Completaron el palmarés el Premio Conciencia Social elegido por los colectivos y ONGs que han integrado el hall solidario de esta edición y que se decantó por ‘Dentro del sistema’ de Francisco Javier Rubio, sobre el drama personal de los parados.

Requetecortos, votados por el público

Los espectadores también decidieron los dos Requetecortos ganadores de la noche. Como es habitual, en la última de las cinco jornadas que han integrado este festival volvieron a proyectarse 17 cortos de menos de seis minutos de duración, con una variada y dinámica propuesta de temas, técnicas y enfoques entre las que el público asistente decidió con su voto a los ganadores.

El primer premio en este formato fue para ‘El mercadillo’, una cinta de descarado realismo social, con toques de humor, buenas interpretaciones y un final que es todo un puñetazo en la mesa para denunciar la deshumanización del mercado en su pequeña escala. El mercadillo constituye aquí una dolorosa ironía sobre la economía de nuestros tiempos. El segundo premio, para ‘Hostia con hache’ de María Álvarez Lainz, logró arrancar carcajadas de un drama personal horrible.

En la hora de proyecciones de requetecortos se pudieron ver también algunas propuestas muy plásticas e inteligentes de animación como ‘Novelle cuisine’, ‘Retweet’, ‘Darrell’ y ‘Big booom’, denuncias de injusticias en muy poco metraje como ’16 semanas’ o los documentales ‘Gurugú’ y el magnífico ‘Ragpicker’ o cómo algunos creadores le buscan las cosquillas a la realidad en relatos sobrados de sarcasmo como ‘Basura’ y la muy divertida ‘Estribillo’.

La gala y sus mensajes

La gala de clausura y premios fue conducida un año más por la actriz Montse de la Cal, directora adjunta del Fescigu, en esta ocasión acompañada del conocido actor Fernando Ramallo, que el año pasado formó parte del jurado de la sección oficial. Sirvieron entre premio y premio, planteado como los platos de un menú, una serie de gags cortos, relacionados con el tema de esta edición, la alimentación como problema de salud pública y negocio lucrativo, y dieron paso con agilidad a las actuaciones y los premios.

Hubo un excesivo trasiego de artistas en el escenario ofreciendo actuaciones. Quienes lucieron sin tantas prisas fueron ‘The Veroñas’, quinteto de ‘riot girls’ que ofreció una descarga de punk en siete piezas cargadas de mensajes feministas, actitud irreverente y alto voltaje. Un subidón de tensión previo a la entrega de los premios.

Entre las ausencias de la noche resultó destacable la del equipo de gobierno municipal, que respalda financieramente el festival pero que no tuvo ningún representante ni en la inauguración del martes ni en la clausura de ayer domingo. Sí acudió una amplia representación de la otra administración que presta su apoyo al festival, la Junta, con el delegado en Guadalajara, Alberto Rojo y, entre otros, dos viceconsejeras alcarreñas, la de Administraciones Públicas, Pilar Cuevas, y la de Educación, Dolores López, que en una breve intervención reconoció que el Fescigu es “uno de los más importantes festivales de su ámbito”, calificó de “honor” el apoyo regional a la cita y agradeció “la importante labor” que lleva a cabo su organización.

Con magníficas píldoras musicales del dúo Espejismo, una actuación sorpresa de unos ‘amigos del Fescigu’ recitando versos sobre los fogones y unas rompedoras y vistosas coreografías de Carpe Diem, los premios fueron cayendo y, con ellos, algunas reivindicaciones a la función del cine como “bofetada para remover conciencias” –dijo la periodista María Antonia Delojo, al entregar el premio de la prensa con su colega Ana Rodríguez– y como herramienta para una sociedad que pretenda decir, oír y, por tanto, dialogar, en claras alusiones al actual conflicto en Cataluña.

Aquí hay respeto, hay diferencia”

Hubo discursos agradecidos, entre los que siempre tiene especial significado el que recibe el aplauso del público: “lo más bonito es cuando ves que tu curro llega a la gente, que os haya gustado y os hayan pasado cosas ahí dentro nos alegra bastante”, sentenció Jorge Naranjo al recoger su premio del Público. Y hubo, por supuesto, dedicatorias emocionantes, como la de los realizadores del ganador ‘Gaza’ a la familia de un activista que aparece en el documental, Abu Amir Elewa, asesinado tiempo después.Este punto lo resumió una de las caras más conocidas del jurado al entregar un premio, Liberto Rabal, cuando repasando la variedad de enfoques que había encontrado entre los títulos a concurso subrayó la riqueza de esta diversidad: “Aquí hay respeto, hay diferencia”. 

Y para leer entre líneas, o no tanto, las palabras de Montse de la Cal, al despedir la gala con agradecimientos a todo el equipo del festival y a su director, Luis Moreno, que “se deja muchas horas y mucha salud”, unas veces más que otras: “hay años como este en que hacer el festival se convierte en una aventura de titanes”. Un mensaje para quienes estaban y para quienes no estaban. El actor Juan Díaz, miembro del jurado, viene de fuera pero lo ve claro: “debería haber un festival como este en cada municipio, cada ciudad, cada capital de provincia”.

 

Fotos: E.C.

 

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