"No se entiende a Miguel Picazo sin Guadalajara"

El director del documental 'Miguel Picazo, un director extramuros', Enrique Iznaola, presentó esta tarde en la Biblioteca el film y compartió algunas de las anécdotas y la génesis de esta película que narra la vida del director de 'La tia Tula', que pasó media vida en Guadalajara. 


Aunque nació en Cazorla, el director de cine Miguel Picazo tiene en Guadalajara su segunda patria. Aquí vivió gran parte de su vida y en la Biblioteca Pública dejó buena parte de su legado. Lo donó para que todos los guadalajareños tuvieran acceso a él. Su vida, su muerte -el 23 de abril de 2016- y su obra -la mayoría inédita, curiosamente- se ha convertido en película, 'Miguel Picazo, un cineasta extramuros', un documental de 70 minutos que ha dirigido Enrique Iznaola, amigo personal del director, y que esta tarde ha presentado en el salón de actos de la Biblioteca Pública de Guadalajara.

Iznaola ha contado al cerca de medio centenar de espectadores que han acudido a la presentación que se trata de su primera incursión en el cine como director, aunque no la primera en la figura de Picazo, que hubiera cumplido 90 años el pasado lunes. "No se entiende a Miguel Picazo sin Guadalajara", ha asegurado este gestor cultural y crítico cinematográfico, autor de los libros 'Miguel Picazo, un cineasta jiennense' y 'La tía Tula, guión cinematográfico'. Como recordó una reciente semblanza a varias voces, fue aquí en Guadalajara, donde vivía con su madre, a quien estaba "muy apegada", donde el joven Miguel "empieza a tener contactos con cineclubs, donde empieza a hacer crítica, donde conoce a Saura, que es quien le dice que se vaya a la Escuela de Cinematografía de Madrid". 

El documental 'Miguel Picazo, un cineasta extramuros' arranca con escenas de 'La tía Tula' en un cine de verano donde una joven estudiante -Anna Saura- se interesa por la obra del director. El film se va nutriendo de entrevistas con el propio director y actores, directores y guionistas con los que Picazo coincidió en diferentes rodajes: Enriqueta Carballeira, Mercedes Sampietro, Carlos Saura, Víctor Erice, Carmen Maura, Josefina Molina, Emilio Gutiérrez Caba, -un espléndido Alvargonzález- o Eduardo Noriega, con quien coincidió en 'Tesis', de Amenábar y donde Picazo hizo un pequeño personaje.

Iznaola ha contado además que la elección del personaje de Anna Saura, hija del cineasta Carlos Saura, fue para trazar una historia y hacer un contenido más digerible desde el punto de vista audiovisual: "Teníamos mucha gente mayor. Lo más joven que tenemos en la película es Eduardo Noriega y tiene más de 40 años. Nos pareció que podía ser interesante coger un hilo argumental que partiera de una estudiante de cine". Ella sería quien descubriera a Miguel Picazo a aquellos espectadores que más podían desconocer quién era. También, se trataba de responder a una pregunta: ¿Por qué después de 'La tia Tula' Miguel Picazo sólo hizo cuatro películas más?  

"Yo no quería a una actriz y se lo propuse a Anna Saura, que es amiga mía. No le interesa el cine a nivel interpretación lo más mínimo pero sí le gusta el cine y conocía mucho a Miguel... a ella le pareció bien y aceptó en marzo del año pasado, un mes antes de que él falleciera".

El documental, que ha contado con el respaldo de la Diputación de Jaén, Canal Sur, TVE y el productor Enrique Cerezo, propietario de los derechos de algunas de las películas de Picazo, se rodó el pasado julio, "con un calor espantoso" y con algunos contratiempos: cambios de agendas de los actores participantes que obligaron a cambiar escenas. "Teníamos una ventaja: yo tenía toda la documentación sobre Miguel y tenía muy claro qué quería contar y eso nos permitió trabajar muy rápido".

Algunas escenas del documental, cuyo coste ha ascendido a los 130.000 euros, se grabaron en Guadalajara y concretamente, en la Biblioteca Pública, de donde Miguel era Socio de Honor y en la que depositó su legado (colección de objetos personales, libros y revistas). La cinta revela a un cineasta renovador, alejado de lo folclórico y "la tradición del cine español" cuando se trata de abordar temas religiosos. En su cine hay "unas constantes a la hora de abordar los personajes. No sólo por encontrar a personajes femeninos sino por esa represión que hay o cómo se lucha contra un sistema", explicó Iznaola en el coloquio inicial.

Una amistad de más de una década

A Miguel Picazo, Enrique Iznaola lo conoció en el año 2000 pero su amistad se forjó en 2004 a base de muchas sobremesas. Porque si algo definía a Picazo era su gusto por la gastronomía. "El día que murió primero se fue a comer a Guarromán, con una Orden de la Cuchara de Palo, y luego volvió a comer una barbacoa, al restaurante del sobrino. A las cinco de la tarde dijo que estaba ya cansado, llamaron a un taxista y mientras esperaba dijo que estaba un poco mareado. Se sentó en el jardin y murió allí", contó Iznaola con cariño.

"Otro día fuimos a comer y él se comió sus pimientos y una lubina entera. Recuerdo que dijo: bueno como he comido pescado y eso llena poco, me voy a pedir dos postres. Ése era Miguel". Además de la gastronomía, Miguel Picazo amaba el cine por encima de todo. Su habitación en la residencia -donde vivió al final de su vida- "estaba llena de películas" y "siempre soñaba con volver a dirigir... este rodaje le daba vidilla", ha contado Iznaola, quien ha quedado "contento" con el resultado de la película.

Como adelanto, ha afirmado que el documental se podrá ver el próximo mes de mayo en el programa 'Imprescindibles' de TVE, aunque en versión reducida, de 55 minutos, debido al formato de este espacio. 

El coloquio con Enrique Iznaola ha contado con Jorge Gómez, director de la Biblioteca Pública, centro que ha dedicado en marzo a Miguel Picazo un homenaje, con sendas exposiciones sobre 'La tía Tula' -"se recuperan aquellas escenas que se eliminaron del rodaje bien, por decisión del director o bien, por decisión de la censura"- y sobre algunos fondos que donó el cineasta a la Biblioteca y que hasta este viernes se pueden ver en la segunda planta del Palacio de Dávalos.