‘Burlesque’, tartazos y novias a la carrera

El Cineclub Alcarreño celebró con la UNED una edición especial del programa infantil La Linterna Mágica el día en que cumplía 40 años de su primera proyección: fue una fiesta rebosante de carcajadas.


El proyector más divertido del mundo volvió a encenderse el sábado. El Cineclub Alcarreño reeditó por un día su popular pero desaparecido programa de cine para niños La Linterna Mágica, en una iniciativa con la Uned –una vez más– que coincidió con el 40 aniversario de la primera proyección de la veterana asociación guadalajareña. Y como no hay cumpleaños sin tarta, aquello acabó, todo sea dicho, a tartazo limpio. Un remate chifladísimo para una sesión muy divertida en la que los niños pusieron banda sonora al cine mudo con sus carcajadas.

Pasaban las doce del mediodía cuando los 190 niños participantes fueron acomodados en sus asientos por los voluntarios del Cineclub, con sus camisetas azules. Los pequeños eran bienvenidos al cine de la risa, donde no entraban los padres, improvisado en el Salón de Actos del San José. Pero aquello no sólo era un cine. La Linterna Mágica es sobre todo una lección sobre el séptimo arte para chavales y el maestro que revela allí todos los secretos es el actor Luis Orna.

Gracias a él supieron los alumnos aventajados de esta escuela cuándo apareció el cine en color, lo que gráficamente se representó entre treinta niños dispuestos en fila –como si fuesen la cronología de la historia del cine–, con un segmento de globos blancos y negros y otro de colores. Aprendieron también cuándo surgió también el cine sonoro y, gracias a unos divertidísimos números cómicos entre Orna y la actriz Marta Marco, descubrieron que se hace cine en muchos otros países del mundo y que hay una gran variedad de géneros, del western o las artes marciales hasta cine romántico.

Precisamente Horna contó a los chavales que el cine que iban a ver se correspondía con el género ‘burlesque’, un tipo de comedia muda en la que los actores tomaban no pocos recursos de los payasos. Buster Keaton, el protagonista de la sesión de este sábado, es el rostro más conocido de este tipo de cine con títulos como ‘El maquinista de la general’ o ‘Siete ocasiones’, la película que se proyectaba este sábado.

 

Fotos: R.M.

Para recuperar el sabor del cine de los años veinte, la proyección contó con música en directo al piano a cargo de Fernando Álvarez (Fernan) y unos comentarios divertidísimos de Marta Marco, enorme en su doble faceta de actriz cómica y –en este segundo tramo– como comentadora. Sus comentarios y juegos de voces al hilo de la película y las frenéticas peripecias del protagonista huyendo de una plaga de ‘pretendientes’ para casarse con él y hacerse ricas hizo la delicia de los pequeños, que estallaron en carcajadas en numerosas ocasiones.

Pero la diversión no cesó con el último fundido de la película sobre la pantalla. Al terminar la sesión, Horna llamó a los voluntarios del Cineclub al escenario y recordó que se cumplía justo ese día 40 años de la primera proyección del Cineclub. Lo dijo sosteniendo en sus manos dos platos repletos de una especie de merengue que hacían presagiar que la tarta no era para soplar las velas sino para celebrar el cumpleaños –no podía ser de otro modo– a la manera más payasa posible: a tartazos. Una de las tartas acabó estampada en el rostro del presidente del Cineclub, Alberto Sanz, y la otra en la del propio Horna. La Linterna se apagó, quién sabe hasta cuándo, con gran estruendo de aplausos y de risas.

 

 

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