Hijos de la arena

Título: Hijos de las nubes, la última colonia.  Director: Alvaro Longoria.  Intérpretes: Javier Bardem, Alvaro Longoria.- Duración: 78 minutos.


La primera vez que Javier Bardem fue invitado al Festival de Cine de Sáhara hace cuatro años, su vida ya no volvió a ser la misma. “Esos días que pasan con ellos, sientes rabia por la injusticia que padecen”, dice el actor en la cinta ‘Hijos de las nubes, la última colonia’, que ayer se proyectó en el Fescigu, dentro del ciclo Cine Comprometido.

Como Bardem, Álvaro Longoria, uno de los productores más importantes de España, asumió la causa saharaui como suya y se embarcaron en una aventura que terminó en este largometraje, para explicar “a todos” por qué y cómo 200.000 saharauis vivien en campos de refugiados, esperando 35 años una solución para volver a su casa.

Su casa es el Sáhara, es Aaiún, y la quieren libre de la ocupación marroquí. Bardem afirma en el documental que no han pretendido que este largometraje se decantase sólo de lado saharaui y, por eso, no sólo muestran la vida, las inquietudes, las lágrimas y los discursos de activistas pro-saharauis como Aminetu Haidar, sino que introducen comentarios de personalidades políticas de Estados Unidos –que influyó para que España ‘dejara’ su colonia pero ahora se muestra a favor de una resolución pro-saharaui-, Francia –fiel apoyo de Marruecos- y muchas otras que no quisieron hablar para el reportaje. Desde José Mª Aznar, Miguel Ángel Moratinos, el primer ministro argelino a cualquier autoridad marroquí.

Los antecedentes

El documental tiene un lado histórico que se agradece, porque ayuda a entender los inicios del pueblo saharaui, un pueblo nómada, que se movía sin límites ni fronteras; la decisión de Marruecos de tomar el
Sáhara Occidental porque entendía que formaba parte de su país y no era un Estado independiente; el apoyo de Argelia a los saharauis, que los han dotado de armas, el proceso de colonización –cuando Sáhara Occidental, rico en fosfatos, era colonia española- y el contrario, la descolonización de África; la Marcha Verde orquestada por el rey marroquí Hassan II, con 300.000 marroquíes con un único fin: recuperar el territorio

La parte más sentimental es la que muestra cómo es el día a día de los refugiados saharauis, la que muestra sus sentimientos –sin odio pero con cierta incomprensión sobre la postura de España, que, para algunos de los que participan en el documental, “vendió a los saharauis a Marruecos…se sienten engañados”.

El largometraje incluye, además, una especie del making of del largometraje: cómo surgió, cómo decidieron jugar en este “tablero de ajedrez” que es el conflicto, cómo surgió en España la Plataforma ‘Todos con el Sáhara’ creada en España, que recogió firmas y organizó manifestaciones, cómo Longoria y Bardem se preparan para ir a la ONU a denunciar esta situación y cómo consiguen finalmente que Bardem hable en las Naciones Unidas. La voz narradora es la de la actriz Elena Anaya.

Y no se olvidan de la primavera árabe, a la que hacen referencia al principio (Túnez) como al final. Ni tampoco de la multitudinaria acampada en Gdeim Izik, el campamento de la resistencia saharaui.

Hay que reseñar, sobre todo, las estupendas entrevistas que realizan para la película a representantes del Minurso, la Misión de las Naciones Unidas para el referéndum del Sáhara Occidental y exministros de Exteriores. Testimonios que no tienen un ápice de desperdicio.

Álvaro Longoria: “Dimos voz a la gente que tiene algo que decir”

El director del documental, Álvaro Longoria, estuvo presente en el Fescigu ayer, para presentar la película, que se estrenará el próximo 16 de octubre en Estados Unidos y ya ha pasado por el Festival de Cine de Berlín.

A un patio de butacas abarrotado, comentó que “cuando nos invitaron al Festival de Cine del Sáhara, nos quedamos alucinados porque no conocíamos el gran juego de ajedrez que hay detrás de esto”. Lo que los espectadores vieron es “una especie de viaje que vivimos Javier [Bardem] y yo, tratando de dar voz a gente que tiene algo que decir”.

La cinta “habla por sí misma”, dijo Longoria, y “no busca sólo describir el problema sino dar la información para que el espectador tome sus propias conclusiones”. El productor, que ha dirigido esta película, dijo estar convencido de que “al final, estos problemas se resumen en gobiernos que se creen mejores que sus ciudadanos y no respetan ni la opinión ni los derechos humanos de ellos”. Y “es nuestra obligación exportar estos dos pilares”.

Por eso, la película también busca “recordar a todos, a los líderes también que no es bueno aparcar todo en pos de la economía porque se ha visto que se hace un daño mayor”.

 

 

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