Cine lento para espectadores despiertos

My awesome sonorous life’, 'Arriba', 'Born out born in' y 'Treinta' se llevaron este sábado los premios del certamen de cortometrajes de Cine Lento, que durante tres jornadas ha ofrecido para niños y adultos una propuesta alternativa en la gran pantalla.


En Guadalajara hay un certamen de cine hecho con mimo, que enfoca a otro ritmo y a su rollo, donde los patrocinadores son amigos para montar un festival que teje con hilo de lana de toda la vida el amor a la gran pantalla, en el que ni siquiera la calidad (mucho menos la cantidad) es lo que más cuenta, porque -puestos a contar- se trata de enviar el mensaje con hechos, y no sólo con palabras, de que otro mundo es posible. También con la cultura. 

El Certamen de Cine Lento del Rincón Lento y Contrapicado Films, que este fin de semana ha vivido su sexta edición, ha llevado durante tres jornadas consecutivas un cine alternativo y con alma social hasta la Biblioteca Pública, el Teatro Moderno y el Salón de Actos del complejo San José, donde se celebró la gala de cortometrajes, con la proyección de 14 títulos.

La historia ‘My awesome sonorous life’ de Giordano Torreggiani, un relato protagonizado por un recolector de sonidos, se alzó con el Premio Más Lento de un palmarés en el que ‘Born out born in’ de Aroa Ferrer se llevó el Mejor Corto de Guadalajara, ‘Arriba’ de Adrián Hartill obtuvo el Premio del Jurado y ‘Treinta’ de Juanmi Díez, el del Público.

La gala fue conducida por los actores Julia Piera y Sergio Moral, que presentaron los títulos y animaron con gracia las transiciones entre bloques de cortometrajes. Al final de la ceremonia, la responsable del Rincón Lento, Ana Ongil, agradeció la colaboración de patrocinadores institucionales y privados, “que son sobre todo colegas”.

14 cortos a concurso

Sobre la gran pantalla desfilaron catorce propuestas variopintas, todas ellas marcadas por su contenido social y reflexivo. Abrió ‘Treinta’, que resultaría a la postre la más votada por el público, con una irónica reflexión sobre lo que queremos ser cuando entramos en la treintena; le siguieron el corto de animación ‘Alike’, con su invitación a ponerle música y color a las grises vidas de la ciudad, y el documental ‘La graduación’, que señala con sencillez y sano humor la existencia todavía hoy de personas analfabetas. El primer bloque de cortos lo cerraron la historia que resultaría ganadora; además de ‘Matías’ –con un niño muy peculiar perdido en los bosques de un monte- y ‘Fish’, un breve y fantástico relato de una anciana, su quejumbroso marido y un pez en busca de pecera que reserva un simpático golpe de efecto final.

Dos cortometrajes guadalajareños pugnaron por el premio local. ‘Me das asco’ es un monólogo de estética muy ‘youtuber’ en el que un joven critica con ironía y exceso de verborrea al antisistema de boquilla. ‘Burn out burn in’, con un guion más arriesgado, transcurre entre las paredes de un piso, donde recrea un ambiente paranoico y opresivo.

El bloque siguiente de cortometrajes a concurso arrancó con la pastora andina de ‘Denia Ubenza’, a modo de videoclip de animación; siguió ‘Ladrones de tiempo’, una reflexión sobre el modo en que nos valemos del tiempo o en que el tiempo nos esclaviza a nosotros; ‘’Ey, guapa!’, un corto mejor intencionado que acabado con un paseo interminable que demuestra que se puede invadir la intimidad en pleno espacio público; y el documental ‘The slow life: Raúl Micó’, sobre un tema recurrente pero bien contado y siempre emocionante: deportistas discapacitados que superan todas las barreras. El tramo final ofreció al público ‘Arriba’, poniendo también aquí el foco en un rayo de luz en medio de un mundo demasiado áspero, y ‘Mírame a los ojos’, una película con mejor calidad técnica que argumento y que busca reflexionar sobre el magnetismo y el poder de la mirada. 

Más propuestas

Antes, durante las jornadas del jueves, viernes y ese mismo sábado por la mañana, el Certamen ofreció otras muestras de cine lento para público reflexivo. La misma mañana del sábado se desarrolló una visita guiada al Centro de la Fotografía y de la Imagen Histórica de Guadalajara (Cefihgu), situado en el San José y dependiente de Diputación. Pero el abanico de propuestas había arrancado en la tarde del  jueves con la exhibición del clásico iraní ‘El globo blanco’, de Jafar Panahi, en el patio de la Biblioteca Pública de Guadalajara, que por vez primera se transformó en sala de cine en una experiencia que promete tener continuidad porque dejó satisfechos tanto a la organización del certamen como a la dirección del centro público.

Ya el viernes, la gran pantalla del Moderno acogió doble sesión. La primera, para público familiar, con la proyección de ‘5 días para bailar’ –para los adultos, a última hora- y –antes– con ‘El niño y el mundo’, una bellísima película brasileña de animación que ofrece una reflexión sobre la necesidad (por las consecuencias para nuestro medio ambiente, pero sobre todo para cada uno de nosotros) de plantearnos una mejor organización social y de recuperar las raíces perdidas. Tras la proyección se organizó un ameno cinefórum con los pequeños, en una fantástica propuesta que escenifica perfectamente el espíritu crítico, cooperativo y didáctico que encierra este certamen de Cine Lento.

Todo en este festival, de hecho, se hace de otro modo: también los agradecimientos a los patrocinadores, que el sábado durante la gala se trasladaron hasta la gran pantalla con un cortometraje de Contrapicado Films con trazas del cine mudo en blanco y negro y un excepcional protagonista de lujo, el cómico Hugo García (Huaja Malabares y Circo Sentidos). Fue una manera de resumir lo que también subrayó sobre el escenario Ana Ongil, responsable del Rincón Lento: “este festival cunde más que cuesta”.

 

Fotos: R.M.

 

 

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