Viyuela, el payaso militante

Confiesa que de pequeño le llamaban ‘cogote’. De mayor es payaso, personaje del que no se quiere desprender y que le acompaña siempre. • Treinta años lleva arrancando carcajadas con sus juguetes eternos: sillas, guitarras, chaquetas descosidas... • Polifacético, Pepe Viyuela recibe este sábado en el Festival de Cine Solidario de Guadalajara el Premio al Artista Comprometido por hacer reír a los que más cuesta sacar una sonrisa. 


La risa es una especie de salvavidas que ayuda a flotar en los momentos difíciles. Es mucho más que una reacción emocional. Te infla y te permite flotar. Lo dice Pepe Viyuela (Logroño, 1963), actor de dulce comicidad y magnético gesto, que este sábado recibe en el Festival de Cine Solidario de Guadalajara el Premio al Artista Comprometido, de Obra Social La Caixa.

Lo merece por su corazón, capaz de admitir que vivimos en un país de gran comodidad y de no olvidar al mismo tiempo que hay que hacer lo imposible para que situaciones como la de los refugiados no caigan en el olvido.

Lo merece por su apuesta por hacer reír a los que más sufren en situaciones desesperadas. Como los refugiados del Kurdistán, que ha visitado este año junto a la ONG Payasos sin Fronteras, a la que pertenece desde hace casi 25. Para los refugiados tuvo palabras en su discurso al recoger este año el Premio Max al Mejor Actor por su papel en ‘Rinoceronte’: “Nunca serán lo suficientemente mencionados por el agravio y la vergüenza que estamos viviendo en Europa por nuestra incapacidad para abrir esas fronteras tan cerradas para las personas y tan abiertas para el dinero”, afirmó.

El cómico Viyuela no se rinde ante la adversidad, como su personaje Olmos, el guardia civil cariñoso, curioso e intuitivo de la serie de TVE ‘Olmos y Robles’ al que da vida cada lunes en la pequeña pantalla. Viyuela, el escritor, el payaso, el poeta, detesta la falta de visión de los que tienen el poder de cambiar las cosas, está preocupado por el cambio climático, por la guerra. Admite que el ser humano es lo que le hace reír. Y también, llorar. Y que la sonrisa de la gente es lo que le hace feliz cada día.

La sonrisa... siempre la sonrisa. Quizás porque el personaje que siempre le acompaña y con el que empezó su carrera fue el de payaso, y con este traje sigue siendo capaz de arrancar las carcajadas de los espectadores. Bajo esa piel sale a escena a ‘bailar’ con sus “juguetes eternos”: una silla, una guitarra, una chaqueta descosida, una maleta. Objetos cotidianos con los que interactúa como si fueran malabares y que quiso traer también hasta Guadalajara para pedir la reapertura del Teatro Moderno, despidiendo el quinto ciclo ‘En la puñetera calle’ en octubre de 2014.

Nadie nos puede acusar de ser subversivos ni violentos”, recordó entonces en referencia a la petición de reapertura del espacio escénico, que a menudo recibió acusaciones de politización. “La cultura no es un lujo sino lo que nos enhebra, nos puntea y hace que el tejido social sea algo mejor”. 

Así es Viyuela, el eterno ‘Chema’ de Aída, el que de mayor sueña con ser “payaso viejo” y repetirse hasta la eternidad que “la sonrisa no cuesta nada y lo cambia todo”.

Artículos Relacionados