Agitando conciencias

Banderas arcoiris para visibilizar la diversidad sexual y cortos para remover conciencias y plantear debates morales. La tercera jornada del Festival de Cine entregó un puñado de interesantes cortos de trasfondo social a prueba de valores. 


Una mujer hispana consigue un trabajo como portera de un viejo edificio de Nueva York. Pasa los días preparando un apartamento que pronto se va a ocupar. No se trata de un nuevo inquilino, sino del vecino del 11º C. En uno de sus paseos matutinos, descubre a una niña, presa en una de las habitaciones. Y ahí comienza el debate moral que propone este interesante cortometraje, 'Oasis', que nada tiene de la relajación que sugiere el título y sí mucho de tensión narrativa. Empezó bien la Sección Oficial de la tercera jornada del Festival de Cine Solidario de Guadalajara, con esta sólida historia, plagada de buenas interpretaciones. Su directora, la sevillana Carmen Jiménez, que presentó 'Oasis' como trabajo fin de máster en Dirección y Guión de Cine en la Universidad de Columbia, quiso estar ayer presente en la proyección. Sobre el escenario del Buero Vallejo se limitó a animar al público a visionar el corto y a agradecer a la organización su presencia en el festival. 

A 'Oasis' le siguió la 'friki' e inteligente ‘The postmodern Pioneer plaque’, de Boris Kizlov, quien no oculta que esta cinta, además de una parodia, es un homenaje al astrónomo Carl Sagan, "un pacifista que vio a la Humanidad como un todo" y que diseñó las sondas espaciales Pioneer 10 y Pioneer 11, lanzadas en 1973 al espacio para explorar Jupiter y Saturno, con una placa que llevaba escrito un mensaje sobre el ser humano para una supuesta comunidad extraterrestre. Kizlov, lejos de ponerse serio, explica en 8 minutos sin sosiego y con una voz en off que forma parte de la banda sonora, qué ocurriría si esa placa se enviara hoy, en plena era posmoderna, donde la Humanidad está plagada de 'marcas' y singularidades: flacos, gordos, calvos, peludos, transexuales...

Bien distinto fue el documental ‘Sheroes’, sobre un grupo de mujeres jóvenes de La India, a las que un día rociaron con ácido y que lejos de esconderse, han abierto un interesante negocio que mezcla los talentos de cada una. Impresionante y necesario documento que explora el lado positivo de este drama y revela la fortaleza del ser humano. Una brutal lección de superación.  

Los tres últimos cortos a concurso abordaron temáticas bien diferentes. La comedia española 'A prueba', que escenifica la corrupción policial en España, está llena de buenas interpretaciones y un buen doble giro final. Dos guardias civiles pasan la noche en la frontera. Uno se mancha y se va al baño a limpiarse. Mientras tanto, su compañera, aún en prácticas, para el coche de un conductor que ha superado el límite de velocidad y que pondrá a prueba su integridad moral.

Le siguió el drama ‘La niña de la buseta’, un corto de 27 minutos donde Pablo López de Aramburu retrata la pobreza y la mendicidad de forma cruda, provocando múltiples emociones en el espectador. Loable la interpretación de Tania Torres, que encarna a una joven madre soltera que vende dulces en los autobuses de Colombia para poder sobrevivir con grandes dificultades. Aunque le sobra algo de metraje a la historia, se consigue un creíble retrato, que bordea en todo momento la frontera entre el documental y la ficción. Cerró la noche el corto islandés ‘Regnbogaparty’, de la cineasta Eva Sigurdardottir. Su 'fiesta del arcoiris' resulta un retrato de la adolescencia y su falta de moral ante la importancia de ser aceptado socialmente. La historia revela lo fácil que es traicionar la verdadera amistad con tal de ser 'cool' aunque se acabe siendo una estúpida. Resaltan las buenas interpretaciones de los jóvenes protagonistas de la película -una tónica en esta edición del Fescigu-, aunque la historia, a medida que avanza el metraje, pierda fuelle.

Por el respeto a la diversidad y la visibilización LGTBI

La nota de color y reivindicativa de la jornada la puso la Asociación WADO Castilla-La Mancha, que presentó la sección 'Cine Que Entiende', relacionada con la vivencia de las personas lesbianas, gais, bisexuales y transgénero, desplegando una bandera arcoíris de 40 metros cuadrados que llenó el escenario del Buero Vallejo. Su presidente, Ignacio de la Iglesia, se dirigió a “todos, todas y todes” para reivindicar el cine “que no está bajo el patriarcado que nos invisibiliza” y desplegó las diferentes banderas de bisexuales, pansexuales o personas trans, demostrando la diversidad del colectivo.


De la Iglesia fue el encargado también de citar a los cortometrajistas del tramo final de la tarde: Rafaela Gnecco y Jorge Garrido presentaron ‘Diversxs’, promovido por la ONG Apoyo Positivo y que se rodó con medio centenar de adolescentes de gran diversidad sexual y cultural reunidos durante una semana en un mismo campamento. “Lo potente del corto es el testimonio de los jóvenes”, explicó Garrido. El corto tiene ya una secuela y un tercero en proyecto.

La sección, que contó también con la cinta ‘Victor XX’ de Ian Garrido, se abrió con la proyección de ‘De vuelta’, una película de ficción firmada por Gabriel Dorado que presentó su distribuidor, Jesús Soria. “Me encantó porque habla de cine que entiende, pero también de amistad”, confesó al público.

Retrato adolescente

La tarde del jueves comenzó con la exhibición de tres cortos de la sección 'Convulsa Adolescencia', una temática que están abordando varios directores en esta edición. El primero de ellos fue '14 anys i un dia', de Lucía Alemany, que describió al público guadalajareño su trabajo sobre una adolescente rebelde: “Mi objetivo era encontrar la verdad de los actores y el realismo”, para lo que decidió rodar en su pueblo de Castellón y con intérpretes no profesionales: “No tuve más remedio que hablar de mi vida y hacer un trabajo de introspección”, confesó. Después, llegó 'Lina', de Nur Casadevall, que aborda la incomunicación en esa etapa de la vida y la cinta francesa 'Sofia B. dormait mal', de Léa Triboulet, donde una joven escapa del internado donde vive y va en busca de su abuela, a la que nunca conoció, pero con la que tiene que aprender a convivir pese al rencor. 

El Fescigu llega así al ecuador de su programación. En lo que va de festival, han pasado 4.000 espectadores por el Buero Vallejo, según datos de la organizaicón. De ellos, 2.600 han sido alumnos de colegios e institutos en las sesiones matutinas de Infancine y Juvencine.  

Hoy, en el Fescigu

La cuarta jornada del festival arranca este viernes con una proyección de una hora de una selección de vídeos de Internet sobre refugiados, el tema sobre el que reflexiona el festival este año; y continúa con la última sesión de la Sección Oficial, en la que se podrán ver los cortos ‘Bebés requins’, de Agathe Jobert; ‘Cuenta con nosotros’, de Pablo Vara; ‘Tándem’, de Leandro Aalastuey; ‘Los Angeles 1991’, de Zacarías y Macgregor; ‘Timecode’, de Juanjo Giménez y ‘Lucie’, de Ran Li. La jornada se cerrará con la sección 'Deshojar la Margarita', con cortos que reflexionan sobre el amor y las relaciones de pareja. 

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