'Juego de Tronos' pone a Campillo en el mapa

Un equipo de 300 personas trabaja en el castillo de Zafra, donde se ruedan algunas secuencias de la serie americana. • Camiones, trailers y roulottes acampan a los pies del castillo, en plena Sierra de Caldereros, desde unos días antes. • El pueblo lo celebró el fin de semana previo, subiendo al castillo para simular luchas y disfrazados como los protagonistas de la serie. • Este reportaje aparece publicado en la edición impresa de Cultura EnGuada de otoño.


"Os recibimos, americanos, con alegría. Welcome tu Campillo”. Una pancarta muy artesanal a la entrada del pueblo advierte de la presencia del equipo de grabación de la serie ‘Juego de Tronos’ en la pequeña localidad molinesa de Campillo de Dueñas. Un auténtico guiño de cine a la película ‘Bienvenido Mr. Marshall’, de José Luis García Berlanga, aunque con final feliz, porque en el caso de Campillo, los americanos sí han llegado. La vida parece detenida y tranquila en Campillo en el primer día de rodaje. Los gatos comen en sus latas, llega el pan en furgoneta, el alcalde conduce el tractor, uno de los pastores del pueblo deja curtir su rostro y sus años mientras el rebaño pasta un poco con la bonita Sierra de Caldereros a su espalda y los pocos amigos que quedan charlan de nada metidos en la parada de autobús. Cuando se les pregunta por el rodaje alertan de que será difícil llegar al castillo de Zafra: "lo tienen todo controlado", dice Eufrasio. Con razón. Una pareja de la Guardia Civil corta el paso a quien intente llegar por el camino oficial, una pista a 6 kilómetros del pueblo. Ni fotos, ni prensa.

En este pequeño pueblo, a poco más de 20 kilómetros de Molina de Aragón, todo, todos, parecen ajenos a lo que sucede a 6.000 metros más arriba. Desde una localización sobre la montaña, se puede ver una gran panorámica: camiones de caballos, trailers, varios coches y roulottes están aparcados en zonas cercanas al castillo de Zafra, donde se ve a un grupo numeroso de personas trabajando en el rodaje y a algunos caballos con una tela dorada como montura. El castillo luce rojizo y majestuoso en la montaña, convertida en la ficticia Sierra de Dorne. Varias furgonetas blancas van y vienen por la fina carretera, en dirección a Hombrados, y algunos camiones que transportan los caballos se ven abiertos, unos junto a otros. A pie del castillo, silencio, se rueda.

La grabación de la serie arrancó el lunes 28 –cuando se elaboró este reportaje– pero el equipo desembarcó en la zona unos días antes. Según el testimonio de varios vecinos, ya el sábado se pudo ver a varios extras y a algunos actores con espadas y caballos. “También sabemos que hay una UVI móvil, médicos y enfermeras”, apunta una campillana, María, la propietaria de la única casa rural que hay en el pueblo. Sentada en su cocina, detalla que en el rodaje se utilizarán “quince caballos que vienen de Sevilla” y que duermen “en una nave alquilada en Hombrados”, el pueblo más cercano al castillo.

No ha habido cásting alcarreño para el rodaje, según confirmaron a Cultura EnGuada fuentes de la empresa malagueña Modexpor Internacional, encargada de contratar a los extras del rodaje español. El proceso de selección se realizó en Girona, Tudela, Peñíscola y Almería durante el pasado verano y se vieron a más de 30.000 personas de las que se escogieron 9.000.

Fantasía y épica

Con ‘Juego de Tronos’, el castillo de Zafra ya forma parte de la lista de fortalezas cinematográficas de la provincia y aparecerá en la pequeña pantalla como uno de los escenarios de la sexta temporada de la serie, que arranca en abril de 2016 y que emitirá, de nuevo, la cadena estadounidense HBO.

Juego de Tronos’ cuenta con 70 millones de seguidores en todo el mundo. Es una serie de televisión de fantasía medieval, que mezcla drama y aventuras y fue creada por David Benioff y D. B. Weiss para la citada cadena. Basada en la serie de novelas ‘Canción de hielo y fuego’, del escritor George R. R. Martin, su argumento se basa en las sangrientas luchas entre varias familias nobles por el control del Trono de Hierro del continente de Poniente.

El éxito de la serie se puede medir también en internet. Cuando se conoció el emplazamiento del castillo de Zafra, los fans comenzaron a barajar hipótesis en foros on line sobre qué lugar de la serie sería esta fortaleza del siglo XII. La mayor apuesta fue la Torre de la Alegría, un torreón de base circular que, según la serie y la novela, se ubica al pie de las Montañas Rojas de Dorne. Según la mayoría de los comentarios de los forofos, de ser así, el castillo molinés podría ser escenario de uno de los flashbacks más esperados de la serie, la escena que ayudaría a desvelar los orígenes de uno de los personajes protagonistas, Jon Nieve, que encarna el actor Kit Harrington.

Poco ‘juego’

En Campillo, el ‘boom’ a gran escala de la serie, sin embargo, no ha cuajado. El rodaje de esta superproducción -una de las más caras, con un gasto de más de 70 millones de dólares en su segunda temporada- no ha alterado la vida ni la perspectiva de quienes viven todos los días en el pueblo.

El Campillo real está lejos de los curiosos, los frikis y los flashes. El sol calienta en los estertores de septiembre y un puñado de vecinos apura el rato hablando de la vida, la vida dura de los pueblos donde apenas viven “treinta, cuarenta habitantes y, en invierno, cuatro pastores”, señala Salvio haciendo un descanso en su faena campestre, a las afueras del pueblo. Lo corrobora José Luis, uno de esos cuatro ganaderos que cuida de sus 650 ovejas, cerca de la senda que conduce a la fortaleza. “No sé hasta qué punto el rodaje tendrá repercusión”, dice un tanto ausente mientras fuma un cigarrillo.

Campillo únicamente tiene un bar, al lado de un parque con columpios. Ya no hay tienda. Como en muchos pueblos de la provincia, los tenderos llegan con su furgoneta avisando con el pitido del claxon. En un lugar así parece difícil esperar un milagro revolucionario. “No, no creo que el rodaje sea para tanto”, dice Salvio. Coincide con él Eustasio: “La vida no va a cambiar en nada”. En realidad, en Campillo el turismo siempre tiene unas estancias limitadas, explica otra vecina, Milagros: “En el bar nunca para nadie, van a ver el castillo miles y miles de coches, pero se van derechos a la Vega, ven el castillo y se bajan por aquí a Molina o hacia dónde vengan”.

El rodaje de la serie, de momento, sí ha dejado riqueza en algunos establecimientos hosteleros de la zona e, incluso, a municipios cercanos, ya en la provincia de Teruel, donde se aloja el equipo. María, la propietaria de la casa rural de Campillo, pese a que al final no ha tenido inquilinos, es de las pocas optimistas que cree que la grabación de la famosa serie sí dejará poso en el pueblo. Espera “tener más éxito que el que he tenido ahora con la casa, que además es muy bonita”, dice. Estaba previsto que hubiera huéspedes durante los días del rodaje pero finalmente complicaciones burocráticas y un cambio de contrato en el último momento la hicieron desistir de la idea.

Pese a todo, el paso de la grabación de ‘Juego de Tronos’ ha dejado ya para la historia del pueblo y sus vecinos un reguero de anécdotas, la promesa de una fotografía con los famosos y empleo para una veintena de jóvenes del pueblo, alguno llegado desde Albacete incluso, que ha trabajado en tareas de seguridad o intendencia. Además, “al final, hemos conseguido que nos den dinero para poner la luz en el depósito del agua porque no tenemos repetidor y hay que llevarlo desde donde está el campo de fútbol”, señala María.

Los jóvenes son los que más celebraron la llegada del rodaje americano. El domingo hubo “fiesta” en Campillo. Pudieron llegar al set de rodaje, arriba en el castillo, tomado ya por el equipo técnico. El pueblo se llegó a parecer por momentos más a esa pequeña aldea andaluza que Berlanga imaginó en ‘Bienvenido Mr. Marshall’, con la chiquillería rondando por las calles del pueblo, coreando ‘Americanos...’ y celebrando el momento: “vamos, una movida”, explica simpática María: “vino todo el mundo, como si fuera la fiesta del pueblo. En mi casa, éramos 40. Explica que “la juventud se vistió como en la serie, ya lo hicieron para las fiestas de agosto, ellas con vestidos largos… estuvo muy bien, se hartaron de reír y cantaron”. Al pie del castillo jugaron por un día a ser los protagonistas de ‘Juego de Tronos’ e hicieron combates”, añade el fotógrafo guadalajareño Jesús de los Reyes, hijo de Milagros, que participó de la jornada festiva con su familia.

"Aprovechar el tirón"

Hay quien piensa que sí hay que aprovechar el tirón. La intención del equipo gestor del Geoparque de Molina y Alto Tajo (el castillo está enclavado en la Sierra de Caldereros, incluido en el Geoparque) es que el reclamo de la serie sirva para dinamizar el turismo de toda la comarca, como ha ocurrido en otros escenarios del rodaje, caso de Irlanda del Norte, donde han elaborado un mapa turístico con los paisajes que han inspirado estos lugares de ficción.

La Comarca de Molina de Aragón ha entendido muy bien que ser uno de los escenarios de la serie representa una oportunidad muy importante que no podemos dejar escapar”, afirma el gerente del Geoparque, Juan Manuel Monasterio. “Por eso precisamente estamos trabajando para diseñar una ruta basada en el rodaje, teniendo en cuenta que el entorno de Zafra es tierra de fronteras y castillos, con otros ejemplos como el castillo de Molina, el de Embid o la Torre de la Yunta”, señala. Este nuevo recorrido pretende aunar “ficción, historia y geología a través de relatos increíbles, porque este paraje no sólo se ha convertido en escenario de una de las escenas más esperadas de la serie, sino que también ha protagonizado interesantes capítulos de la historia y esconde un episodio geológico apasionante”, afirma.

Además de la ruta, se han organizado reuniones con representantes de las empresas turísticas de la comarca para trazar una estrategia basada en productos turísticos que se puedan ofrecer vinculados a la serie. Se ha señalizado el acceso al castillo; editado material informativo y divulgativo, diseñado manteles individuales para los restaurantes, un tríptico con la ruta y se ha creado la iniciativa ‘Juego de Tapas’, con la que se pretende que los establecimientos hosteleros lleven ven a cabo una ruta de la tapa basada en la serie.

Son ideas que surgen al calor de un rodaje que transcurre en un paraje con posibilidades y de gran belleza. Aunque esta primavera escaseó la lluvia “y está todo más seco que de costumbre”, apunta Salvio. El escenario real del castillo de Zafra es una “pradera con 3 kilómetros de ancho por 1 de largo, rodeada toda de montañas”, detalla el alcalde, Francisco García. “Y lo que impone realmente es ver allí el castillo, con forma de barco y orientado al norte para cortar el aire. Más bonito es el de Molina, pero este es más inaccesible”, añade.

En el siglo XVI, el de Zafra se mantuvo como uno de los castillos más fuertes del reino, asombrando a todos por su ingeniosa entrada. La historia se repite ahora por unos días. Pero cuando los focos se apaguen, volverá a lucir el sol y a oler a jara con fuerza en este pequeño pueblo molinés que se ha puesto en el mapa del mundo pero que en pocas semanas volverá a ser la Siberia española que dará la bienvenida al invierno. A la verdadera Invernalia.