Érase una vez… ‘Cuerdas’

Pedro Solís acaba de publicar un cuento+DVD a partir del cortometraje ganador del Goya, convertido en un auténtico fenómeno viral. Repasamos la historia desde que surgió en la mente de su autor hasta hoy. • El cuento ha salido ya a la venta y se presenta en Guadalajara este viernes en un acto organizado por Diputación.


Un día corriendo pasó por delante de él toda la historia... “La ví entera... la visioné, es como si hubiera ido al cine a verla. Sólo tuve que llegar a casa y escribirla”. Tardó diez minutos, mucho menos tiempo que los sesenta días que le llevó escribir el guión de ‘La Bruxa’, con la que sólo unos meses atrás había recibido un Goya al mejor corto de animación español. Esta vez tenía claro el principio y el final. Nada más llegar a casa se lo contó a Lola, su mujer, y ella sólo acertó a darle el espaldarazo definitivo: “tienes que hacerla”.

Así nació ‘Cuerdas’, de Pedro Solís, el corto del año. Porque en esta historia que parece un relato fantástico, un verdadero cuento de hadas donde todo sale a pedir de boca, ‘Cuerdas’ también se hizo con el máximo galardón del cine español al mejor cortometraje. Lo ha sido para los académicos, pero se puede afirmar sin miedo a errar que lo está siendo para toda España, porque apenas unos días después de recibir el galardón se convirtió en un fenómeno viral que ha cautivado por su hermosa sensibilidad. Ha habido una saludable fiebre por ver y comentarlo todo sobre este cuento que con el tiempo ha acabado por escribir su propia fábula.

Solís confiesa que en realidad la historia de amistad entre los protagonistas, María y Nico, dos niños que se conocen en un orfanato, nació “entre miedos y tristezas”. Nicolás, su hijo, aquejado de parálisis cerebral, volvía a inspirarle el guión como había ocurrido en su anterior película. Todo en el protagonista de ‘Cuerdas’ recuerda a él: su silla, su gesto, sus manos, su sonrisa...

La idea fue tomando forma “con la ayuda de un gran equipo” y se convirtió en corto: “quienes venían a verlo a casa me decían que les gustaba, pero de eso no hay que fiarse mucho, ya que nadie va a ver al hijo recién nacido de un amigo y le dice que es feo”.

La historia tenía que saltar las fronteras domésticas para someterse al veredicto del público. Quienes en la noche del 12 de diciembre asistieron al estreno del cortometraje, organizado por Baidefeis en los Multicines, quedaron impactados. Quienes apenas diez días después veían la obra de Solís en la Muestra Alcarreña de Cortometrajes (la MAC) corroboraban la conmoción del público que se enfrascaba en esta durísima historia de amistad.

La carrera hacia el Goya

Pero el Goya pasaba por que también sufriesen la misma experiencia los cineastas españoles, los mismos que se habían dejado seducir por ‘La Bruxa’, una aventura estrambótica y disparatada, un tono muy diferente a la conmovedora historia que ahora aspiraba al cabezón. Y lo cierto es que ‘Cuerdas’ se presentó a los Premios Goya el mismo día que se cerraba el plazo para admitir obras. Estuvo incluso a punto de quedarse fuera. Si hubiese sido una canasta, habría entrado sobre la bocina.

Al final, el comité de selección de la Academia de las Ciencias y Artes Cinematográficas decidió que la historia estuviese entre los diez cortos preseleccionados. El siguiente paso a superar era que los académicos votaran a los cuatro finalistas. Solís se encargó de enviar una copia a cada uno de ellos. Más allá de operaciones comerciales o de marketing, que por supuesto también cuentan, el alcarreño confiaba en que la historia hablase directa al corazón.

El 7 de enero se dio lectura a la lista de afortunados. “Mis amigos de ‘carreroterapia’, con los que corro dos o tres veces por semana, me llevaron ese día por el campo enfangado por las lluvias con mis zapatillas recién traídas por los reyes magos; y me empujaban en los charcos, para que se me mancharan las zapatillas, consiguiendo que me olvidara de las nominaciones que salían una hora después”, recuerda ahora Pedro Solís con su inconfundible buen humor.

Los académicos votaron que ‘Cuerdas’ estuviera entre las cuatro obras finalistas. El alcarreño volvería a vivir una gala de los Goya. ¿Tendría otro minuto de gloria?

Más nervioso todavía

De nada le valió a Solís su experiencia anterior con la ceremonia en la que venció con ‘La Bruxa’. En los días previos, el cineasta confesaba en privado y en público que esta vez estaba incluso más nervioso porque sentía que en este proyecto había puesto demasiado de sí mismo. En la alfombra roja pasó de largo mientras los ‘flashes’ se los llevaban los famosos. Solís no era –pero lo sería pronto– una de las caras revelación de esta ceremonia en la que David Trueba sería objeto de las crónicas más apresuradas.

Antes de marchar hacia Madrid, Pedro había atado a la muñeca de su hijo una cuerda, como la del cortometraje; también él luciría una igual. El gesto, en su tremenda sencillez, acogía toda la simbología de la historia de ficción y su conexión con la historia real que la inspiraba. Como le diría una periodista a Solís tras ver su corto, “hay cuerdas que no atan, sino que liberan”. Una frase que luego él utilizaría en muchas de las entrevistas que vinieron.

El de la recogida de su segundo cabezón fue un momento emocionante, en el que Solís tuvo la serenidad necesaria para dedicarlo a su gente de Guadalajara, “que estará pegando gritos”, a la productora de 'Cuerdas', La Fiesta PC, a la actriz Belén Rueda, que presta una de las voces; y a todo el equipo, entre ellos los también alcarreños Nora Alario y Juan Solís (su hermano, modelador de  personajes incluso en producciones como ‘Frozen’, de Disney) y a Enrique Gato, Goya un año antes a la mejor dirección novel por ‘Las aventuras de Tadeo Jones’, en la que Pedro fue director de producción.

Pero sobre todo tuvo presente a su familia más cercana, a “tres personas muy especiales: a mi hija Alejandra, por haberme inspirado esta historia; a mi hijo Nicolás, porque ojalá nunca me hubieras inspirado esta historia; y a tí, Lola [su esposa] por todo lo que no has llorado delante de mí”.

Una vez más, Solís volvía a atar un nudo, esta vez en la garganta de quienes le conocen y se alegraban de su éxito.

La locura comenzó al día siguiente. Lo primero que hizo aquel lunes fue cumplir con dos trámites obligados: el primero, mostrarle el enorme cabezón del pintor aragonés a su hijo Nico; el segundo, acudir a las nueve de la mañana a renovarse el carné de identidad.

Luego vendrían multitud de entrevistas, encuentros con autoridades que hasta entonces no se habían dejado caer por los estrenos alcarreños de la cinta y cierta toma de distancia para encajar un nuevo éxito tan seguido del anterior. “Ganar un Goya es muy difícil, que nadie piense que esto es como ver ganar a Nadal”, declaraba aquel lunes a Cultura en Guada. Solís confiaba en que el premio diera un nuevo impulso al corto para que girara más con su vocación educativa.

“Pensé que ya no podía tener más suerte, pero al día siguiente a la gala, se puso en contacto conmigo un académico, interesado en sacar a la luz un cuento basado en ‘Cuerdas’ junto con el DVD. Me pareció un proyecto precioso y nos pusimos manos a la obra”.

El fenómeno viral

Una semana después, Cuerdas se convirtió en un fenómeno viral a nivel mundial. Alguien lo subió ilegalmente a Youtube vulnerando los derechos de autor y ‘frenando’ la posibilidad, creía Solís, de que los festivales lo seleccionaran porque ya lo habría visto mucha gente: “sólo entre seis de los enlaces que se eliminaron en Youtube sumaban tres millones de visitas, y se han quitado más de mil enlaces. A eso hay que sumar los enlaces de Facebook, los envíos a través de whatsapp... Eso escapó a todas mis pretensiones y expectativas, y ‘Cuerdas’ ocupó un pedacito del corazón de millones de personas”.

Lo cierto es que cuanto más se esmeraba el equipo en detener esta carrera desmesurada de copias por todos los canales, más gente lo veía y más elogios llovían sobre la cinta. Lo uno y lo otro constituyeron la excusa perfecta para que los medios nacionales se ocuparan también de este fenómeno destapado apenas días después. 

La historia de ficción –pero también la real- vendía. Solís se prestaba porque siempre se ha sentido agradecido a todos y defendía con orgullo que era todo un GTV, como se conoce coloquialmente a los guadalajareños de toda la vida. Las fotos de su Goya de mano en mano y en cualquier rincón de la ciudad conformaron un género en sí mismo en Facebook. En definitiva, el virus era imparable.

Pero además, acabo por tener el efecto contrario al esperado. “Sabía que tenía algo bonito entre manos, pero esto no me lo esperaba”, se sincera. ‘Cuerdas’ no sólo continúa ahora en el circuito de festivales, cosechando hasta la fecha 35 premios y muchas selecciones -su música, compuesta por Victor Peral, también fue premiada, en el Festival Palencia Sonora-.  

Además, el Ministerio de Educación lo ha calificado de 'Especial Interés para la Infancia' por su valor pedagógico, lo que ha hecho que se proyecte en varios centros educativos de Guadalajara y Alemania. También, está recorriendo algunas localidades de la provincia a través de un ciclo de animación de la Diputación, con el que Solís muestra el proceso creativo del corto y pretende “sembrar la semilla, despertar la vocación, para que haya jóvenes que se animen y en el futuro Guadalajara pueda ser referente en el cine de animación. Me encantaría”.

¿El desenlace?

El último capítulo de ‘Cuerdas’ es ahora la publicación del cuento+DVD que ha llevado al propio Solís a estar invitado incluso a firmar ejemplares en la Feria del Libro de Madrid que se acaba de celebrar días atrás en el parque de El Retiro. “Sólo cabe esperar que guste por lo menos una mínima parte de lo que lo ha hecho el cortometraje”, confía ahora.

Este viernes se presenta oficialmente la obra en su nuevo formato en un acto organizado por la Diputación de Guadalajara en el San José, aunque el cuento está en las librerías desde esta misma semana.

Y, entonces... ¿colorín, colorado, este cuento se ha acabado?

“No lo sé. Siempre digo que un proyecto de este tipo es como un hijo: haces lo que puedes por él mientras está creciendo, pero llega un momento en que parte y ya hace vida propia. ‘Cuerdas’ es un hijo que vuelve a casa muy a menudo, y me suele traer buenas noticias, mejores de las que nunca imaginé. Es un hijo al que no puedo querer más, y que me ha devuelto mucho más de lo que yo le di a él”.

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