La Fiesta del Cine abarrota el Ferial Plaza

Las colas para ver varias películas por 2,90 euros daban ayer por la tarde la vuelta a la última planta del centro comercial alcarreño, donde se ubican las salas. • Las salas guadalajareñas se han sumado a esta iniciativa de precios reducidos en todo el país. Los espectadores reivindican que quieren ir al cine y piden una reflexión a la industria para buscar fórmulas que devuelva a la gran pantalla al público.


Abarrotado. O como nunca. Son dos de las impresiones inmediatas que producía el desbordamiento de público ayer miércoles en las taquillas de los Multicines de Guadalajara. Más de 300 personas (sin contar quienes ya estaban dentro) esperaban a media tarde para retirar una entrada para ver cualquiera de las películas exhibidas a precios reducidos durante estos tres primeros días de la semana, en lo que se ha dado a conocer como ‘Fiesta del cine’.

"Ver tanta gente me está recordando a esas entreñables colas de cuando era niña e iba a ver la única película que echaban en el Coliseo o en el Imperio, cuando íbamos todos a la misma y la fila llegaba hasta el Jardinillo", rememoraba con cierta nostalgia Sonia este miércoles en el centro comercial, atraída también ella, como tantos, por el reclamo de los bajos precios. "No recuerdo nada parecido desde que subieron los cines aquí. Y sólo me acuerdo de algo parecido con la tercera película de 'El Señor de los anillos' en los multicines del Alamín", señalaba a su vez su pareja, Hugo, asombrados ambos con el panorama: gente a las puertas de la taquilla, pero también junto a los restaurantes y bares que allí se ubican.

A falta de datos oficiales por parte de las salas alcarreñas, que transmitirán su balance, lo cierto es que el panorama en Guadalajara ha sido muy similar al advertido en todo el país, donde la Fiesta del Cine se ha celebrado por iniciativa conjunta de las federaciones de productores, de distribuidores y de exhibidores y por el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales. La respuesta ha sido muy positiva en todo el país ante el precio generalizado de 2,90 euros para una acreditación que da derecho a ver las películas de la cartelera. El lunes se registró en todo el país un 550% más de afluencia a las salas respecto del mismo día de la semana anterior, según datos de Rentrak Spain. El balance de la triple jornada indica que se han vendido un millón y medio de entradas en esta quinta edición.

¿El problema es el precio?

La Federación de Empresarios de Cine (FECE) ha admitido que la altísima demanda de estos días se ha debido en parte precisamente a que la oferta se ha concentrado en tres jornadas, pero también ha aprovechado para indicar que se “demuestra que a la gente le gusta ir al cine”, en palabras del portavoz Borja de Benito, que amplía su reflexión a lo que sucede el resto del año: “Cada cine tiene un rango de ofertas y promociones enorme para fijar sus precios. Quien busca el precio cuando quiere ir al cine, lo encuentra”, ha apostillado.

El debate ha estado también en las colas de las taquillas de las salas alcarreñas. De partida, la idea ha convencido a los amantes del cine: "Toda iniciativa orientada a facilitar el acceso a la cultura, a fomentar la costumbre de ir al cine es positiva. Además si es una campaña a nivel nacional, con una buena difusión para que los espectadores se enteren y lo suficientemente atractiva para convencer a la gente, como ha sido este caso, mucho mejor", opina Alberto Sanz, presidente del Cineclub Alcarreño, una entidad que se ha caracterizado por la exhibición de películas menos comerciales con "unos precios accesibles para todo el mundo", aunque reconoce que desde una perspectiva diferente, sin necesidad de mantener unos márgenes de beneficios.

Aunque haya quien se ha sumado al carro a rebufo de las imágenes en televisión, sobre todo quienes acudieron ya masivamente el primer día dejaron claro "el éxito" que nadie había vaticinado, según el presidente del Cineclub, cuya programación, trasladada este año al centro comercial, coincidió los dos primeros días de esta semana con la Fiesta del Cine: "las caras de asombro y sorpresa de cada persona que llegaba, lo decían todo". También a los integrantes de esta asociación les causó "mucha impresión" ver tanta gente esperando con paciencia su turno para obtener la acreditación.

También Isra Calzado, presidente de la Asociación Baidefeis y autor de una web personal sobre cine, remite tanto a la impresión general como a las cifras, para concluir que "a la gente le gusta el cine (así como otras disciplinas artísticas y culturales) y que, aunque dañina, la piratería es sólo un factor más que perjudica a la industria cinematográfica". Entre los factores que apunta para explicar una crisis que ha batido récords a la baja durante este año, estaría también "el ivazo cultural del 21%".

"La gente sí quiere ir al cine"

Para Sanz, la iniciativa ha demostrado que "la gente sí quiere ir al cine" porque es una experiencia que, pese a las ventajas de la tecnología para ver películas de calidad en los hogares, sigue resultando más gozosa en las salas "por la dimensión de la pantalla, por la resolución de la imagen, por la calidad de sonido, por la sinergia que se crea al ver la película con más gente y porque es un acto social" que, en definitiva, en su caso disfruta siempre como "una ocasión especial".

¿Se trata, entonces, de poner los precios tan bajos durante toda la semana para solucionar los problemas de afluencia a las salas? "A largo plazo, y en las actuales condiciones, no. Sería insostenible mantener una industra que se mueve según una taquilla caprichosa, y mucho me temo que esta masiva respuesta del público se vendría abajo en cuanto la excepcionalidad se convirtiera en norma general", reflexiona Calzado.

La clave reside, para el presidente del Cineclub Alcarreño, en "encontrar la fórmula para que el precio de la entrada no sea un obstáculo insalvable para la gente que quiera acudir". ¿Pero de qué manera? En su caso, y antes que nada, aprovecha el éxito puntual de esta triple jornada para proponer una reflexión a los agentes implicados: "Productores, distribuidores y exhibidores tienen que ponerse de acuerdo para poder seguir ofreciendo precios atractivos". Y también los administradores deben colaborar, o al menos no obstaculizar: "El tema del IVA es esencial también, y digo esencial queriendo decir demencial, porque en España, estando como estamos económicamente, resulta que somos punteros en el IVA cultural".

"La Fiesta del Cine está muy bien, pero poco más o menos es pan para hoy y hambre para mañana si no viene acompañada de otras acciones que duren más", indica Hugo, a las puertas de los cines alcarreños. Los espectadores también exigen un examen de conciencia a la industria a raíz de este éxito de público puntual: "Tienen que reflexionar sobre la necesidad de hacer las entradas más accesibles para el público. No es cuestión de regalar la entrada, pero sí de que se ajuste el precio a la realidad que estamos viviendo", pedía a su vez la joven espectadora Sonia este miércoles en el Ferial Plaza.

Las fórmulas

Para Isra Calzado, se trata de encontrar fórmulas realistas como que el 'Día del Espectador' lo fuera "realmente", cuando ahora apenas se nota diferencia entre un miércoles y cualquier otro día de la semana en la mayoría de los cines españoles: "tres euros por sesión un día a la semana sí podría ser factible".

Lo mismo opina otro espectador que acudía este miércoles la fiesta del Cine en Guadalajara, Fernando, quien ve con buenos ojos algunas de las campañas emprendidas por los Multicines alcarreños para bajar los precios, por ejemplo a las familias o a quienes acuden más de una vez por semana, aunque considera que debería haber más margen para hacer ofertas.

En el caso de este espectador, cree que hay que enganchar sobre todo al público más fiel y concienciado que, como en su caso, acepta la necesidad de que "el público tiene que pagar por ver películas, como ocurre con la música, porque sólo así se podrá seguir disfrutando de cine. Si no, acabaremos en el futuro por ver siempre las mismas películas; gratis, pero todas viejas, porque nadie hará nada nuevo por amor al arte". A su juicio, el cine plantea una prueba más de la necesidad de hacer un "consumo responsable de la cultura".

Israel Calzado entra además en el debate sobre el papel de las administraciones públicas, que a su juicio harían bien si "se comprometieran firmemente en apoyar y proteger no solo el cine, sino todas y cada una de las disciplinas artísticas y culturales, a base de ayudas, descuentos, incentivos... que permitiesen esos precios populares y competitivos, sin que supongan pérdidas ni para los creadores", que tienen que emplar notables fondos para la producción y distribución, "ni para las salas".

De este modo, opina el también director de cortometrajes como 'Díselo tú' y 'Retrato en gris', "empezaremos a cimentar una industria cinematográfica de verdad, potente, constante, respetable y respetada, y no lo que tenemos ahora: un cine español de gran calidad pero escaso en cantidad, que a duras penas se mantiene gracias a ocasionales y puntuales éxitos", caso de los títulos que levantaron los datos del año pasado, como 'Lo imposible' y 'Tadeo Jones', o en las últimas semanas, 'Las brujas de Zugarramurdi' y 'La gran familia española'.

"Si nos bajaran el precio de las entradas, no digo ya a 2,90, pero sí a tres euros y medio o cuatro, iríamos mucho más al cine. El principal problema es que el precio es desorbitante, aún más si le sumas las palomitas y el refresco o si vas con toda la familia", reflexionaba Lucía a las puertas de las taquillas este miércoles. Por eso cree que el debate debe situarse en establecer un equilibrio entre lo que demanda el espectador y lo que busca la industria, porque también considera que el precio tiene que permitir que "sea rentable toda la cadena de quienes viven del cine". Si se consigue y si crece la afluencia de espectadores a diario, "ganaremos todos".