Yo de mayor quiero ser artista

Un dinámico grupo de ancianos de la residencia de mayores El Balconcillo rueda un simpático cortometraje, ‘Mayorgedón’, para competir en un concurso nacional. • Los protagonistas relatan su experiencia y recuerdan muchos otros proyectos culturales que llevan a cabo: pintan, escriben, representan teatro… se sienten, en el otoño de la vida, verdaderos artistas.


Lorenzo Martínez, 90 años: hombre de negro. Luisa Domínguez, 85 años, cotilla. Juliana Martínez, 81 años, cotilla. Asunción Vadillo, 62 años, ‘residenta’. Pedro Maqueda, 82 años, hombre de negro. Santiago González, 82 años, agente secreto. Pedro Viejo, 78 años, agente secreto. Victoria Estrada, 60 años, cocinera. Rufino de la Fuente, 91 años, agente secreto. María Arranz, 84 años, agente secreto. Paula Ortega, 79 años, agente secreto. Fernanda Morgado, 86 años, directora del centro.

Son los nombres, las edades y los personajes que interpreta en un corto un grupo de mayores de la residencia El Balconcillo, concertada con la Junta y gestionada por el grupo Amma, que compite por un premio NICO en la quinta edición del Certamen Nacional de Cortometrajes en Residencias de Mayores.

El casting es espléndido porque detrás de estos agentes secretos, cotillas y figurantes del propio centro, que es escenario de una disparatada ficción, hay un grupo de personas de avanzada edad con extraordinaria vocación artística. Lejos de quedar agazapados en la residencia en el otoño de su vida, bullen los proyectos creativos. Este corto ha sido un auténtico acontecimiento, pero es sólo la punta del iceberg de toda una filosofía de vida: “yo tengo escritos cien poemas”, advierte uno de los más veteranos, Rufino, mientras otro, con sólo un año menos y sin duda el más dicharachero, Lorenzo (que confiesa que le corre más la lengua que los pies), inaugura esta semana exposición en el bar A Mala Uva. Comparte afición con Nandi, que en el corto tiene un papel destacado como directora del centro y que también pinta, interpreta y canta… y así podríamos seguir y no acabar nunca.

La película

En el corto titulado ‘Mayorgedón’, ocho mayores logran salvar al mundo de la amenaza de un meteorito, al desviar su trayectoria para que no impacte contra el planeta. Lo consiguen gracias a un artefacto de elaboración casera (en una renovada versión de McGyver) que logran construir con los conocimientos que varios de ellos atesoran de sus tiempos de científicos. ¿Qué si lo logran? ¿Pero es que alguien lo dudaba?

Uno de los aspectos más llamativos del corto es el modo en que han dado cabida a la integración de cuantos han querido participar, a pesar de sus limitaciones, y por encima del resultado final. Se nota en el visionado y lo recalcan los profesionales del centro. El acabado constituye un simpático montaje de casi seis minutos donde hay más de un verso suelto y un buen puñado de escenas que ha hecho reír a este veterano plantel de actores tanto como a los espectadores. Los créditos finales no tienen desperdicio.

El buen humor es una de las señas de identidad de este grupo. Estos hombres y mujeres lo contagian a raudales. “Tuvimos que rodar algunas escenas cincuenta veces”, confiesan. No hubo modo de aprenderse el guión, había que ir reproduciendo los textos escena a escena, reconocen. Lo pasaron en grande. Y organizaron, incluso, un estreno, un pase exclusivo en la residencia para familiares y amigos con ‘fotocall’ como hacen los famosos y con entrega de premios incluida. Dieron así otra vuelta de tuerca a la diversión que ya de por sí les había supuesto la experiencia del rodaje, que están deseando repetir.

Eventos extraordinarios

Según explica la directora, Isabel Redondo, a quien Rufino prefiere llamar “madre protectora”, los responsables del centro combinan las actividades pautadas y cotidianas para mantener activos a los mayores con un calendario de eventos extraordinarios que sube la moral a los más inquietos, con actividades que coordinan los gabinetes de Terapia Ocupacional y Animación.

Este mes de septiembre, sin ir más lejos, han organizado unas ‘miniferias’ con su particular procesión de la Virgen de la Antigua y sus encierros en el patio, en el que los mozos con sus periódicos enrollados ‘corrían’ (es un decir) delante de los simulados morlacos.

Hay mucho más: encuentros intergeneracionales a lo largo del curso con jóvenes de Adoratrices (a quienes ayudaron a construir el Belén); charlas informativas o de orientación con motivo de alguna fecha señalada –así ocurrió el mismo día que les visitó este periodista, con una jornada sobre el Día Mundial del Alzheimer– o sobre fiestas religiosas; gestos solidarios como la recogida de tapones en la campaña por la alcalaína Sara o el regalo de una fotocopiadora a la asociación Vasija, con quien también celebraron un taller por el Día del Abuelo; o un mercadillo del trueque, novedad reciente, así como la visita al zoo de Guadalajara.

Y, por su puesto, hay mucha cultura: musicoterapia, arte terapia, abrazo terapia y el más exitoso de todos, el taller de pintura, que desembocó en una exposición de los mejores trabajos en el patio de Dávalos, la sede de la Biblioteca Publica. Por no hablar del éxito que tienen entre los residentes las actuaciones del coro Novi Cantores, la Rondalla de Atanzón o las actuaciones de grupos de alumnos de violín.

Amor al arte

El amor por el arte caracteriza a este grupo de inquietos mayores (no son todos, sino los más dinámicos de los 160 residentes y 38 usuarios del centro de día). La motivación de la actividad creativa es uno de los aspectos más valorados por los profesionales del centro.

Ya tienen tablas. Fernanda, de las más activas, ya había hecho sus pinitos como atriz interpretando un personaje de Gracita Morales en una obra de teatro y cantando una canción de Pimpinela. También el resto del grupo, que además de inaugurar exposiciones y presentarse a un certamen de cine ha participado en el Maratón de Cuentos de junio con una historia acompañada de un libro gigante con ilustraciones y que previamente ensayaron con sus amiguitos de Adoratrices. El día de la puesta en escena despertaron los cánticos de niños y mayores en el Patio de los Leones.

Como los verdaderos artistas, quien más y quien menos anda ahora enfrascado en su próximo proyecto. Algunos reclaman impacientes otro rodaje de cine. Lorenzo y Nandi están absortos con sus pinceles. “Somos muy activos”, pregonan. “Celebramos todas las fiestas”, añaden. Con este espíritu, aquello parece más bien una residencia de estudiantes.

Tampoco se les caen los anillos con la promoción del corto y reclaman que si los guadalajareños quieren aportar su grano de arena para lanzarles definitivamente a la fama, sólo tienen que votarles. Se trata de tirar de mensaje de móvil antes del 1 de octubre y enviar un sms al 25588 con el texto “NICO R159 + categoría votada”. “Nos haría mucha ilusión ganar el premio, porque somos mayores”, confiesa Nandi. “Ya, pero también los otros que compiten lo son”, la corrigen. Bueno sí, pero uno concursa para ganar, ¿no?

Así que ya saben, está en su mano que ‘Mayorgedón’ se lleve la estatuilla principal en una ceremonia que se celebrará en Madrid al más puro estilo de los Oscar y que también premiará al mejor actor, a la mejor actriz y los mejores guión, producción e idea original.

De momento, y a la espera de que se pronuncie el jurado, estos pintores y actores de última hora, tremendamente orgullosos de sus trabajos, se sienten importantes cuando inauguran una exposición ante la visita de una directora general, como ocurrió en marzo en Dávalos, o cuando un periodista les visita en su residencia para entrevistarles. Como, pese a todo, la vanidad no está reñida con la generosidad, son ellos quienes dejan sorprendido al visitante con un aplauso de agradecimiento. Eso también es tener mucho arte.


Vea en esta dirección del cortometraje de los mayores alcarreños de Residencia el Balconcillo: 

http://www.mundomayor.com/CanalTV/VisorTV/TabId/115/VideoId/474/Mayorgedn.aspx