Tras los pasos de Cisneros

La exposición ‘Cisneros, de Gonzalo a Francisco’, con motivo del V centenario de su muerte, permite redescubrir durante todo este mes de octubre el rastro en Sigüenza del religioso y gran estadista. • En este artículo, guía el recorrido una de las comisarias de la muestra y directora del Centro Internacional de Estudios Históricos Cisneros de la Universidad de Alcalá, la profesora Dolores Cabañas.


La Universidad de Alcalá, la Diputación Provincial de Guadalajara, el Obispado de Sigüenza-Guadalajara y el Ayuntamiento de Sigüenza han desarrollado conjuntamente un amplio programa de actividades dedicado a honrar la figura del Cardenal Cisneros en el V Centenario de su muerte. Entre las actividades se pueden destacar conferencias y jornadas, la restauración del libro dedicado a la Historia de La Salceda y la edición del libro ‘Cisneros: vida y obra resumidas de un gran Cardenal’. Pero el eje central de esta conmemoración en Sigüenza pasa por la exposición ‘Cisneros, de Gonzalo a Francisco’, inaugurada el pasado 23 de mayo y que se podrá visitar durante todo el mes de octubre.

La exposición muestra la etapa de la vida de Cisneros anterior a 1495, fecha en que es nombrado Arzobispo de Toledo, y que es la más desconocida, puesto que durante este largo periodo nuestro personaje no había entrado aún de lleno en la Historia de Castilla. Sin embargo, las vivencias de esa primera etapa, que se desarrollaron en diferentes lugares de la provincia de Guadalajara y, especialmente, en Sigüenza, le hicieron reflexionar y tomar decisiones que conformaron su actuación posterior como hombre de Iglesia y hombre de Estado.

El primer espacio expositivo son las propias calles del casco histórico de Sigüenza, en las que se han señalado los lugares que tuvieron importancia en relación con la estancia de Cisneros en esta ciudad. En un folleto diseñado para orientar al visitante, aparecen el Antiguo Palacio del Obispo Luján, la Plaza de la Iglesia y la Casa de la Tesorería, la Iglesia de Santiago, la Puerta del Sol y Travesaña Baja, el Castillo-Palacio de Mendoza, la Casa del Doncel, la Plazuela de la Cárcel, la Judería Nueva, la Morería, el Hospital de San Mateo y la sede de la antigua Universidad de Sigüenza, actual Palacio Episcopal.

La segunda sede corresponde a la magnífica Catedral de Sigüenza, en la que se han señalizado y explicado mediante paneles los lugares en los que dejaron su huella el Cardenal Pedro González de Mendoza y el propio Cisneros: la Capilla de San Juan y Santa Catalina, que cuenta con la escultura funeraria de Martín Vázquez de Arce, conocido como ‘el Doncel’ de Sigüenza; el Coro Capitular y el Púlpito de alabastro, fruto del mecenazgo de Pedro González de Mendoza; la Puerta de la Cadena, actual Puerta del Mercado y la magnífica Capilla de la Anunciación, simbiosis de tres estilos artísticos que se conoce como ‘estilo cisneriano’. En las salas anejas al claustro catedralicio se expone una amplia y representativa muestra del vestuario de época de todos los grupos de la sociedad castellana de finales del siglo XV y principios del XVI. Destacan los vestidos de los reyes Isabel y Fernando y de sus hijas, así como el de Cisneros como Príncipe de la Iglesia.

En el Museo Diocesano se encuentra el núcleo más importante de las piezas de la exposición, acompañadas de material impreso y audiovisual. En este magnífico edificio que correspondió al Palacio del Obispo Luján a mediados del siglo XV, se ha articulado el discurso expositivo en tres secciones.

La primera, ‘De Gonzalo en Sigüenza…’, se centra en la primera etapa de la vida de Cisneros que, hasta 1484, está caracterizada por su condición de letrado. Tras completar sus estudios en diferentes lugares y enfrentarse al arzobispo Carrillo, Cisneros encontró el apoyo del Obispo de Sigüenza, Pedro González de Mendoza, que le nombró Capellán Mayor de la Catedral y Vicario de la misma. En Sigüenza aprendió Cisneros cómo se organiza una villa que depende de un señorío eclesiástico, el modelo educativo colegial que impulsó el arcediano Juan López de Medina, así como las consecuencias de las crisis de subsistencia, la peste y los problemas derivados de la pobreza. Diferentes cuadros, objetos y documentos aluden en esta sección a los temas mencionados.

La sección segunda llamada “… a Francisco en La Salceda” se centra en la etapa de la vida de Cisneros a partir de 1484, cuando, tras abandonar todos los cargos y dignidades eclesiásticas, ingresa en la orden franciscana y se recluye en el Convento alcarreño de La Salceda, situado en el Monte Celia. En esta sección se puede admirar el libro de la Historia de La Salceda con el plano del Convento, magníficos cuadros y objetos que hacen referencia a la religiosidad franciscana, así como una maqueta que representa La Salceda, realizada en plastilina y dedicada a los más pequeños.

La última sección titulada ‘El Sueño de Cisneros’ corresponde a la tercera etapa de su vida, que se inicia en 1495 con su nombramiento como Arzobispo de Toledo. Es el periodo en que Cisneros aplica todos los conocimientos adquiridos en la provincia de Guadalajara y desarrolla sus principales proyectos culturales como la fundación de la Universidad de Alcalá y la edición de la Biblia Políglota Complutense.

Este artículo se publicó originalmente en la última edición impresa de Cultura EnGuada, la correspondiente a otoño. Dolores Cabañas es la Directora del Centro Internacional de Estudios Históricos Cisneros de la Universidad de Alcalá de Henares.  

 

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