Sampedro plástico y econoplasta

La Biblioteca alberga este mes una exposición de pintura y escultura de Econplastas y el Rincón Lento en el que una veintena de artistas interpreta el legado del autor de ‘El río que nos lleva’ a través de fragmentos de sus obras.


Un planeta esquilmado por unos pocos de arriba y deforestado para la inmensa mayoría de los de abajo. Una mano izquierda que rompe una espiral. Unas tijeras que cortan las alas del libre pensamiento. Un castillo de naipes formado por tarjetas de crédito, levantado frente a montañas de hambre y predestinado al desplome más tarde o más temprano. Mensajes de esperanza para jóvenes en medio de la tempestad, denuncias en tres dimensiones de un pensamiento programado y una enorme pupila azul que se clava en la mirada del espectador para decirle, a medio camino entre la poesía y lo prosaico, que economía, amigo mío, eres tú.

Porque la economía, según José Luis Sampedro, tiene muchas caras, pero el primer rostro que observa el visitante en la exposición inaugurada esta semana en Dávalos es el suyo propio reflejado en un espejo que lo enmarca como un sol. La exposición se titula ‘Economía eres tú, Economía somos nosotros’, y este principio básico sobrevuela todo el pensamiento humanista del autor de ‘El río que nos lleva’ y toda la exposición que el lunes quedaba colgada en el Palacio de Dávalos, sede de la Biblioteca Pública de Guadalajara, que está dedicando la programación de este mes al economista y novelista en su centenario.

Todo en esta colección artística está tomado por un espíritu ‘sampedriano’ y ‘econoplástico’. Lo es el resultado a la vista del público durante todo el mes de octubre, pero también el ‘modus operandi’, un trabajo coral financiado mediante un proyecto de micromecenazgo que ha permitido costear la muestra a sus organizadores, Los Econoplastas y El Rincón Lento, quienes no descartan que gire si se presta una buena ocasión.

La autoría a tantas manos merece, por cierto, párrafo propio. Han participado en la exposición Iván Casuso, Ángela Carrasco, Ana Ongil (ambas,coordinadoras artísticas), Paula Corina, Jesús Díaz, José Durán, Pilar V. Foronda, Juan Carlos Fuentes, Ángel Gil, Paloma Gonzalo, Inma Haro, Manuel Madera, Belén Morata, José Ramón Paramio –también jefe de producción del proyecto–, Eva Pérez, Fernando Sevillano, Nuria Tornero, Víctor del Valle –que es además el comisario de la muestra– y Vicky Vinuesa. Además, en la primera parte se pueden observar las ilustraciones que Alejandro Moreno realizó para el libro ‘Economía eres tú’ que Los Econoplastas editaron junto a la Asociación de Amigos de José Luis Sampedro.

Los artistas, algunos de ellos profesionales, otros aficionados y alguno más recién iniciado en las artes plásticas, han tomado cada uno un fragmento de un libro de Sampedro como inspiración de su obra. Resulta llamativo observar el diálogo entre la lectura que acompaña cada creación y la expresión plástica con la que casi todos han arriesgado. El pensamiento del escritor y economista ha tomado así forma en varias dimensiones ofreciendo una propuesta sugerente que invita a la reflexión profunda, mirando al envés de las cosas, desmontando los tópicos, cuestionándolo todo y dirigiendo los golpes a los cimientos del sistema. Es –inisistimos– una propuesta radicalmente ‘sampedriana’ y ‘econoplástica’.

Fotos: R.M. 

El recorrido se inicia con la carta que el escritor envió a Econoplastas confesando ser felizmente uno de ellos tras leer sus ‘Cuentos chinos de la Economía’. Entre las esculturas dispuestas en el primer tramo hay un busto del escritor realizado por José Ángel Gil, propuestas tridimensionales para reflexionar sobre el libre mercado y la mercantilización de la vida humana o un oportuno aviso para navegantes surgido de ‘La sirena varada’. Y también una sugerencia para compartir de forma interactiva una “cosa ritual”.

A lo largo del itinerario, el espectador se encuentra un cuadro de gran formato de Jesús Díaz de polígono azudense de Miralcampo que retrata un entorno sórdido y hostil a partir de un fragmento de la novela más tierna y popular de Sampedro, ‘La sonrisa etrusca’. Hay reflexiones sobre el modo en que estamos obsesionados con ser más y no con ser mejores, invitaciones a meditar sobre el lugar que ocupa el ser humano en la economía o para detenerse a la orilla del mar a degustar el inmenso placer de vivir. Hay guiños a quienes viven en paisajes inhóspitos pero en paz con una naturaleza que devora este animal extendido como una plaga que es el hombre y hay también mensajes de rebeldía para que los buenos tipos no callen frente a quienes manejan los hilos.

El paseo finaliza –aunque da gusto volver a retomarlo otra vez, en sentido contrario– con un cuadro repleto de gráficos de economía sobre el que transitan las pobres siluetas de una africanas. Para no olvidar que el maestro entendía que el objetivo de la economía no era hacer más ricos a los ricos sino cada vez menos pobres a los pobres. Por eso es importante, antes de salir de la exposición, volver al punto de partida, mirarse en el espejo y preguntarse qué tipo de economía somos.