El Goya más crudo

El Centro Cultural Ibercaja expone hasta el 13 de octubre la primera edición impresa de la serie, realizada por el pintor entre 1810 y 1814. • La guerra, el hambre y la decepción intelectual son plasmados en estas 80 planchas que “aún hoy estremecen por su dureza, fuerza expresiva y realismo”, según la comisaria de la muestra, Magdalena Lasala.


Goya tenía 64 años y era un experto grabador cuando realizó su serie 'Los desastres de la guerra'. El pintor zaragozano hizo las 80 planchas entre 1810 y 1814 impresionado por los horrores del conflicto entre España y las tropas de Napoleón Bonaparte en la Guerra de la Independencia. Fue un encargo pero su intención no era hacer una crónica de este episodio bélico sino trascender y hacer una reflexión general sobre la violencia sin medida, sin tiempo. El resultado es de una fuerza visual y una brutalidad inusitada. El pintor de Fuendetodos murió antes de poder ver su obra editada. La inconveniencia política a causa de la crudeza de sus retratos -una auténtica crónica de la guerra que le convirtió además en un pionero del reporterismo gráfico- impidió que sus planchas prohibidas pudieran ver la luz antes de su muerte en Burdeos. Lo hicieron en 1863, más de tres décadas después. Ahora se pueden disfrutar en Guadalajara, hasta el 13 de octubre en el Centro Cultural Ibercaja, que el miércoles acogió la inauguración de esta muestra en el marco del maratón de exposiciones de las Ferias de la ciudad.

Para los 80 grabados que componen la primera edición de la serie completa de los 'Desastres de la Guerra', imprimidos en 1863 por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, Goya usó el aguafuerte. Combinó la técnica con otras de grabado calcográfico -sobre plancha de cobre- como la punta seca, el bruñidor, el buril, el aguatinta, y, de manera especial en esta serie, la aguada.

En estos 'Desastres', Goya retrata las experiencias que él mismo vivió en la guerra y, en otros casos, las que otros le contaron: asesinatos salvajes, ahorcamientos, fusilamientos sin piedad... son su obra gráfica “más dramática”, destacó la comisaria de la muestra, Magdalena Lasala. Por primera vez, un artista aporta una mirada diferente. No es “épica” sino “crítica”. No reparó tanto en el relato de la guerra “sino en las personas, héroes anónimos que son las verdaderas víctimas de la guerra”.

Estos grabados fueron un encargo que le hicieron en 1808: “Le pidieron que fuera cronista de la Guerra de la Independencia y se traslada desde Madrid a Zaragoza y toma todas sus ideas dándoles forma en las planchas entre 1810 y 1814", añadió.

En este paseo, se pueden ver tres bloques: los grabados numerados del 1 al 47 están dedicados a la Guerra de la Independencia y los sucesos que el propio artista vio entre 1808 y 1810. De ahí, los títulos: 'Yo lo vi' y 'Esto también'. Los numerados del 48 al 65 que dedica al hambre en Madrid (1811-1812) componen la segunda parte y finalmente, desde el 66 al 80, la serie (1814-1815) coincide con la entrada en Madrid del rey Fernando VII. Goya recoge “toda la decepción intelectual que supone la vuelta al Antiguo Régimen, el absolutimo fernandino”, y la pérdida de la esperanza que los ilustrados habían atesorado en 1812. Esto lo hará palpable en su grabado '¿Resucitará?', protagonizado por una 'Constitución', la Pepa, moribunda.

Goya “puso en tela de juicio todo el universo que le rodeaba” y a través del grabado, se reivindicó como creador adelantándose, además, “en su expresividad a los artistas del siglo XX”. Todavía hoy, destaca Lasala, “los Desastres nos estremecen por la dureza, la fuerza expresiva y el realismo con que Goya plasmó los horrores de la guerra y sus terribles secuelas: muertes, destrucción material, dolor y aniquilamiento espiritual”. Sin “sentimentalismo” ni “chovinismo”. Al artista le interesaba plasmar “la destrucción del hombre por el hombre”, dijo Lasala.

Fotos: E.C.

A la presentación asistió el responsable de la Obra Social Ibercaja, Juan Carlos Sánchez, que destacó la vinculación de Goya con Ibercaja. No sólo perteneció a la Sociedad Económica de Amigos del País sino que fue “asiduo visitante del Patio de la Infanta y ha sido protagonista de una buena parte de nuestra actividad cultural”. Sánchez adelantó que desde la Obra Social se abrirá “una nueva etapa” en la que “se prestará más apoyo a los centros culturales”.

Por su parte, la directora del Centro Cultural Guadalajara, Inés González, admitió que “es un orgullo presentar esta exposición en nuestra ciudad y agradezco enormemente a la Obra Social que nos acerque su patrimonio hasta aquí poniendo estas obras al alcance de nuestras miradas y en este caso, acercando un trozo de historia de nuestro país”. Al acto también asistieron el alcalde, Antonio Román, y el presidente de la Diputación, José Manuel Latre, además de la viceconsejera de Administración Local, Pilar Cuevas.

Tras Guadalajara, esta exposición itinerante viajará hasta la Sala de la Escuela de Arte de Teruel y al Centro Ibercaja Huesca, donde finalizará el periplo que inició en el Centro Ibercaja La Rioja, en Logroño, el pasado 20 de junio.

El Museo Goya de Zaragoza expone de manera permanente toda la obra grabada de Goya: Los Caprichos, Los Disparates, Los Desastres de la Guerra, la Tauromaquia y los Toros de Burdeos, además de los primeros grabados inspirados en el maestro Velázquez. Son 261 piezas que permiten comprender al pintor “como un pionero de la modernidad en la técnica y el concepto. En su obra gráfica Goya plasmó su genio y su espíritu absolutamente innovador”, concluyó Lasala.


 'Los desastres de la guerra', de Francisco de Goya. Centro Cultural Ibercaja Guadalajara. Hasta el 13 de octubre. Visitas: de 19 a 21 horas, de lunes a sábado.

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