La 'visión interior' de Regino Pradillo

El Museo Sobrino acoge hasta septiembre la exposición 'Mi tierra y mis paisajes', del alcarreño Regino Pradillo, una selección de dieciocho paisajes que prologa el boceto inacabado del propio pintor, que volvió a su ciudad para morir, hace ahora 25 años. • La inauguración contó con muchos amigos del pintor y con sus tres hijos, que se han encargado de la selección pictórica. 


En el 25º aniversario de su muerte, la ciudad ha querido rendir homenaje a uno de los pintores que dio esta tierra. Regino Pradillo, Catedrático de Dibujo en Enseñanzas Medias, profesor en esta disciplina de muchos alcarreños y pintor de algunos de los óleos que se pueden admirar en varios de los espacios de la ciudad -desde el salón chino de la Cotilla hasta el Ayuntamiento- ha 'regresado' de nuevo para quedarse, quizás de forma definitiva, en la ciudad que lo vio nacer. Dieciocho de sus paisajes se exponen hasta el 17 de septiembre en el Museo Sobrino, guadalajareño con el que nunca coincidió ni personal ni artísticamente y con el que ahora comparte espacio por vez primera. "Coincidieron en la capital francesa", escribe en el catálogo de la exposición Pedro José Pradillo, responsable del Museo Sobrino, "pero es cierto que cada uno entendió el lenguaje plástico desde una perspectiva particular". Sin embargo sus trayectorias, "ofrecen, yuxtapuestas, un singular panorama del arte occidental durante la segunda mitad del siglo XX", defiende. 

La exposición que acoge el Museo Sobrino repara únicamente en sus paisajes, esos en los que Regino Pradillo "reproduce la expresión natural y define la orografía del terreno con trazo firme y una precisión incuestionable", añade el historiador que, destaca "su alejamiento de la técnica y los cánones academicistas" para lograr "convertir esos paisajes en perfectas instantáneas". En esas propuestas mezcla su amor por la tierra, con pinceladas cargadas de pigmentos, de materias como arena ('Cielo asalmonado'). También hay figuras, aunque son excepciones. Ahí están 'El Toro', 'Las Tres Gracias' y 'Micaela', por ejemplo.

Cuentan sus hijos -Myriam, Roxanna y Juan Gonzalo- que para su padre era "indispensable rodearse de música, exclusivamente clásica, para pintar". Con esa banda sonora pintó esas "tierras aparentemente estáticas e infinitas que apremian al recogimiento a la vez que arrojan a la universalidad". Desde el 'Deslumbramiento' a los 'Siete picos'. Desde las 'Tierras de Cielo amarillo' a 'La Montaña'. Desde las 'Infinidades alcarreñas' o los pantanos a las 'Grandes Distancias' y 'Recópolis'. De los 'Cortados de Entrepeñas' al paisaje de 'Después de la tormenta'. Su amable y particular paleta de colores también se deja ver en este paseo por grises, ocres, verdes, salmones y blancos.

La exposición tiene una secuela en La Cotilla, donde desde hace una década también se puede visitar una exposición de dibujos y carboncillos, con menos paisajes y más figuras, que muestran otra visión de su obra. Con ella se completa "esa visión panorámica de la obra", asegura Pedro J. Pradillo, director del museo, que recomienda "volver a verla" ya que sirve para "hacer un viaje que aclara la capacidad creativa de nuestro paisano".

Román confía en un acuerdo con la familia para una exposición permanente

El alcalde, Antonio Román, presente en la inauguración de la muestra, dio las gracias a los hijos del pintor por haber permitido esta exposición y cedido los cuadros de forma temporal. Lo calificó como "uno de los grandes pintores que ha dado esta tierra y que, como muchos otros, salió de Guadalajara, hizo carrera y tuvo grandes reconocimientos más allá de las fronteras españolas. Desarrolló su vida artística, sobre todo, en Francia, en París y quiso volver a morir a Guadalajara, una ciudad que le ha homenajeado en varias ocasiones; de hecho, hay una calle, junto a la piscina Huerta de Lara". 

El primer edil destacó que se trata de cuadros "con paisajes de la Alcarria, una comarca de la que hemos podido leer mucho gracias a Camilo José Cela. Pero igual que Cela lo hizo a través de un libro, Regino Pradillo lo hizo a través de la pintura. Sus paisajes son parte del concepto que tienen muchos sobre la Alcarria, fuera de Guadalajara". Esta exposición, añadió, "es una manera de vender Alcarria, de vender Guadalajara" y confió en que en un futuro, el Ayuntamiento pueda llegar a un acuerdo con la familia de Regino Pradillo "para que esto que hoy es temporal pueda convertirse, si así quieren todos, en algo más permanente".

Su hija Myriam, emocionada, habló en nombre de los tres hijos del pintor. Explicó que el título -Mi tierra y mis paisajes- corresponde a "esa visión interior que tenía mi padre de Guadalajara, y que llevaba siempre por donde pasó". Citó también a Buero Vallejo, con quien el pintor compartió una gran amistad y coincidió en la Facultad de Bellas Artes: "siempre nos juntábamos con él cuando veníamos a España de vacaciones", refirió. "Nuestro padre escribía con su pintura como otros pintan, escriben o transmiten emociones con la palabra, con la música...". Agradeció la presencia de familiares, amigos y desconocidos que, por primera vez, se acercan a la obra de Regino Pradillo para descubrirle.

Herrera Casado: "La mejor expresión de su arte son sus pinceladas de vigor e inteligencia"

El Cronista oficial de la provincia, que también deja escritas unas palabras en el catálogo, coloca a este artista entre "los mejores pintores con los que Guadalajara ha contado en el siglo pasado". Pintor, dibujante y grabador, recuerda Herrera Casado que "Pradillo destacó por su maestría en el retrato habiendo llegado a pintar varios centenares de imágenes de muy destacadas personalidades de la vida española y francesa. A su pincel se deben algunos de los retratos de las galerías oficiales de Gobernadores civiles y presidentes de la Diputación de nuestra tierra".

Sin embargo, destaca "sus paisajes, especialmente aquellos en los que trata la tierra de Castilla, el paisaje austero y difícil de su tierra natal. Las ondulaciones, los rastrojos, el distanciamiento neblinoso de los montes y carrascales tupidos, se reflejan magistralmente en las pinceladas llenas de vigor e inteligencia, también de sensibilidad y cariño. Son, quizás, la mejor expresión de su arte". 

Sus compañeros y amigos del Liceo Español de París, institución que Regino Pradillo dirigió entre 1971 y 1981, recuerdan en un bonito texto, su "espíritu de fina elegancia en su arte de acoger a los demás". El catedrático de Filosofía del Liceo parisino, Luis Alarcos Llorach, destaca además "la paz..." esa paz que proyectaba también "en muchos de sus cuadros". "Regino no pinta lo que vende, sino que -remedando a Picasso- vende lo que pinta, y esto le convierte en artista".

Sus amigos del Liceo remarcan finalmente la religiosidad existente en toda su obra, especialmente en su serie de obras sagradas, dedicadas a Jesucristo, a la Virgen y a los santos. Algo a lo que hace referencia también Herrera Casado: "adornó con sus grandes paneles la capilla de la Residencia infantil de Solanillos y dejó maravillosas composiciones en los salones del Ayuntamiento de Guadalajara, como esa portentosa 'Misa de San Juan' llena de colorido y equilibrio en sus figuras -actualmente en La Cotilla- o el clásico lienzo de 'Maternidad mora' que fue, durante muchos años, una de sus obras de juventud, y que adornó una céntrica pastelería de la ciudad". 

La revista 'Descubrir el arte' ha destacado la exposición de Regino Pradillo como una de las quince citas ineludibles de este verano.

Lea el artículo de opinión que sobre la figura y obra del pintor escribe el responsable del Museo Sobrino, Pedro José Pradillo.