La ciudad, en detalles: dudo, acaricio, busco…

Es la primera muestra que inauguró el Maratón de exposiciones de Ferias.• Se podrá ver hasta el 7 de octubre en el Museo Provincial, en el Palacio del Infantado.• Son medio centenar de fotografías en blanco y negro de espíritu urbano. • La última sala muestra tres series de fotos en color premiadas, entre otros concursos, en el Abeja de Oro alcarreño.


Hace tres años, Virgilio Hernando, no sabía fotografía. Estos días expone en el Museo Provincial, en el Palacio del Infantado, sus ‘Miradas personales a pie de calle’, la primera exposición inaugurada durante las Ferias y Fiestas. Son retratos urbanos, que captan “pequeños detalles que, generalmente, pasan desapercibidos”, medio centenar de fotografías en blanco y negro a las que Hernando ha unido colecciones que han participado –y con premio- en el Concurso Nacional de Fotografía ‘Abeja de Oro’, que organiza la Agrupación Fotográfica de Guadalajara desde hace 57 años.

“Son situaciones equívocas”, explica Hernando, imágenes que permiten a quien las ve dudar entre si lo que está pasando es lo que está ocurriendo realmente o lo que tú quieres imaginar. Es, también, un juego de doble sentido, que permite dejar un resquicio al humor, “da un tono más alegre a la exposición, sí”.

Hernando cuenta que quería “recuperar nombres” con esta muestra, hacer “algo evocador”, rescatar aquello que “por las prisas” que se asocian con el mundo urbanita, “no se ve”. Es la fotografía que más le gusta, “hablas con la gente, ocurre en cualquier situación…”.

El primer alcarreño Abeja de Oro

Viendo las fotografías y el curriculum de Virgilio Hernando, el primer guadalajareño que ha ganado el Abeja de Oro (lo hizo en 2010) y finalista del Maratón Fotográfico de PHotoEspaña, en 2012, donde participaron un millar de personas, cuesta creer que hace tres años no sabía ni coger la cámara. Es un decir, pero prácticamente es real: “me compré una réflex, pasé año y medio haciendo fotos malas porque no sabía usarla. Decía: vaya mierda de cámara que me compré”. Entonces, se apuntó a un curso de la Agrupación Fotográfica de Guadalajara, que impartía Juan Carlos Aragonés, su presidente, y aprendió. En realidad, “la fotografía siempre me ha gustado”, dice, y entre sus preferencias, las cámaras manuales, que te permiten “controlar toda la foto, como tú quieres hacerla”.

“Exponer en el Infantado es una auténtica gozada”, dijo en su presentación, ante un nutrido grupo de amigos y personalidades políticas, que alabaron su “imaginación” y “originalidad”. Sobre todo en las fotos, pero también en los títulos elegidos, que le han costado, en ocasiones, “más que hacer la foto”. Manos que acarician, dedos que apenas se tocan. Sus fotos están llenas de humor, pero también de poesía, de belleza. El espectador puede ver  miradas que se chocan, en plena estación de Chamartín. El viajero, solo en la estación, se permite torcer su cabeza para que el fotógrafo pueda hacer la jugada. Parece mirar a George Clooney, en primer plano en el cartel de ‘Los descendientes’.

La mirada en ‘De caza’ esta vez es del fotógrafo. Una mujer de llamativo trasero acompaña a un hombre. Van de espaldas, que cada uno piense lo que quiera. En ‘Miradas personales a pie de calle’, Hernando fotografía bicicletas en callejones solitarios, juega con la velocidad del obturador, se pone detrás de un cuadro del Museo Hermitage de San Petersburgo y fotografía a la cantidad de turistas que fotografían a su vez un óleo, que el espectador no puede ver. Es ‘Al otro lado del espejo’. La exposición incluye la foto finalista de PHotoEspaña 2012, ‘Celebra todo lo que tienes’, donde una pareja camina –ella sobre patines-. El mundo gira mientras ellos se ven nítidos.

Peatones en la Gran Vía

‘Por la ciudad camino, no me preguntéis dónde’ es el título de una imagen de peatones cruzando la Gran Vía madrileña. Uno está en primer plano, va meditabundo, o al menos, es lo que parece plantear el autor. Está lloviendo y el hombre, el modelo, no sabe dónde va. Es el momento de ‘Recuperar los nombres de todas las cosas’, de ir de compras con una ‘Pretty woman’ en el Rastro madrileño, de un empresario que abre su negocio al ‘Amanecer, que no es poco’, de inmortalizar el silencio y el vacío de la estación de Atocha (‘No salen trenes para el cielo’) o de plasmar ‘La decisión’ de un hombre, que elige para subir (no se sabe dónde) la escalera de la izquierda.

La vida pasa en estas miradas personales de la calle, donde también hay tipos duros, espectadores del Orgullo Gay, escondidos bajo el paraguas de unas vecinas de banco o solos, con su móvil (‘Escribo, leo, río, grito, cuento, miento, siento, creo, dudo, amo, odio, acaricio, busco’).

El Ayuntamiento ha cedido algunos muebles urbanos, como señales de tráfico, bancos o un par de farolas isabelinas, que antes lucían en la calle Mayor. La última sala abre otra puerta a la trayectoria de Virgilio Hernando. Son las fotos de ‘La Odisea’, Premio Abeja de Oro 2010, donde el autor retrata uno de los montajes teatrales del festival guadalajareño de títeres y teatro total, Titiriguada; de ‘Gestos’, Medalla de Bronce en el mismo certamen, pero en 2011, donde actores ríen, se asombran, desafían, asustan. La traca final son los ‘Recuerdos de un viejo titiritero’, un par de fotos intimistas, un homenaje a los títeres, que quedó finalista del Concurso Internacional Teruel Punto Photo 2011.


La muestra permanecerá abierta en el Museo Provincial hasta el 7 de octubre. Se podrá visitar de martes a domingo, de 10 a 14 horas (hasta el 16 de septiembre) y de martes a sábado, de 10 a 14 y de 16 a 19 horas; además de los domingos, de 10 a 14 horas, entre el 18 de septiembre y el 7 de octubre.


Fotos: Abraham Sanz.

 

 

Artículos Relacionados