Una sorpresa a la vuelta de cada esquina

La muestra de estatuas humanas ha vuelto a salpicar el paseo entre Santo Domingo y el Infantado de mimos. • Desde los personajes más típicos, como chinos y vaqueros, hasta los más simbólicos, como un mensajero o un espectro con muy malas pulgas.


Las estatuas humanas tiemblan, pero no se mueven. A veces parpadean, aunque intentan que no se note. Las hay de todas formas y colores y tienen la costumbre de salir como setas después de la lluvia, cada domingo de Ferias en pleno centro de la ciudad.

La muestra de estatuas humanas ha vuelto a salpicar el paseo entre el Infantado y la plaza de Santo Domingo de personajes de muy variada procedencia. Había una estatua a la vuelta de cada esquina, algunas alegóricas, otras canallas, la mayoría clásicas –Nefertiti, el vaquero, la geisha-. Había al menos una decena de estatuas.

Un viajero borracho, con su maleta, prendía un cigarro y, consciente del público que le rodeaba, procedía a interactuar. “Es lo único que no volvería a hacer si pudiera volver al pasado”, les decía a los niños. No hay que fumar. Ni los niños ni las estatuas humanas, aleccionaba.

Estatuas que beben y fuman

Este borracho con trazas de vagabundo ha sido uno de los más simpáticos artistas que han dado colorido a las calles del centro durante esta mañana de domingo, la última de Ferias y Fiestas. Nefertiti posaba guardando las formas, que en su caso son las de los jeroglíficos de las pirámides, aunque en un renuncio del público aprovechaba para dar un trago de agua.

Las estatuas humanas han buscado las sombras, pero el calor y el esfuerzo que paradójicamente supone estar completamente quietos ha cansado de lo lindo a estos personajes que a primera hora de la mañana, cuando la ciudad dormía la juerga del sábado de Ferias, ya estaban maquillándose y caracterizándose para recibir a los primeros paseantes de la mañana.

Entre los más canallas de todos, un fantasma maligno vestido de riguroso negro de los pies a la cabeza, que daba un brinco y contestaba con su voz de las profundidades del averno a quien le echaba una moneda. Así es de canalla este ‘Espectro’, que respondía con un susto a quien le daba calderilla.

Una geisha –con una tetera de porcelana a los pies– o un vaquero han sido otros de los personajes que han cumplido con la cuota de personajes clásicos de esta cita que ya se ha consolidado en la mañana del domingo de Ferias. Otros mimos eran mucho más alegóricos: impresionante un ‘Mensajero’ que se había confeccionado un traje con sobrecillos para pequeñas cartas, como si fueran las plumas de una gran paloma mensajera.

Por la tarde, más

La actividad, que vuelve esta tarde a partir de las siete de la tarde, lleva a este universo de estatuas humanas al eje del paseo vespertino tradicional de los guadalajareños, por Las Cruces, Santo domingo y la Concordia. Detrás de cada árbol o la vuelta de una esquina se pueden encontrar una sorpresa.


 

Fotos: R.M.