El Museo Provincial estrena sala expositiva permanente

El Museo de Guadalajara acaba de incrementar su oferta expositiva con la apertura de nuevas salas de exposición permanente que permitirán al visitante conocer más a fondo la historia del Palacio del Infantado y de la familia que lo construyó, los Mendoza. • El director del Museo Provincial, Fernando Aguado, recorre para Cultura En Guada este nuevo espacio, en un reportaje que fue publicado en la Edición Verano del periódico.


'El Palacio del Infantado. Los Mendoza y el poder en Castilla' es el título de la nueva área de exposición permanente del Museo de Guadalajara, ubicada en el la planta baja del Palacio, en las denominadas Salas del Duque.

La exposición atiende a una finalidad, interpretar más a fondo el significado y el valor del Palacio del Infantado, mostrando al visitante los restos que aún se conservan de su pasado esplendor, arruinado tras el fatídico bombardeo de la aviación franquista en 1936.

En poco más de un siglo desde el asentamiento del primer Mendoza en Guadalajara en 1340, esta aristocrática familia consiguió encumbrarse sobre el resto de la nobleza, convirtiéndose en una auténtica dinastía nobiliaria que acaparó títulos, dignidades y cargos y con ellos cuantiosos señoríos y rentas. Durante buena parte de los siglos XV y XVI los Mendoza se erigieron en los más poderosos e influyentes señores de la Corona de Castilla, que pugnaba por conseguir la hegemonía política a nivel mundial.

El epicentro del poder de los Mendoza estaba aquí, en Guadalajara, en el Palacio de los duques del Infantado, convertido en un símbolo externo de su dominio. De ahí la grandeza de su arquitectura, la profusión de su decoración, en la que aparecen una y otra vez sus escudos heráldicos, y la suntuosidad de su interior, alabada en los escritos de multitud de viajeros y cronistas que describieron sus ricos artesonados, sus paneles de azulejerías policromadas, los lujosos muebles, sus fastuosas tapicerías y obras de arte que adornaban sus estancias…

Algunos de estos elementos decorativos sobrevivieron a la destrucción del Palacio y pueden verse ahora en el Museo. Destaca la magnífica talla de un grifo sosteniendo  un escudo de los Mendoza procedente del artesonado del Salón de Cazadores, los restos de azulejerías que ilustran tres motivos ornamentales distintos que adornarían sus salones, o tres pequeños fragmentos de las únicas yeserías de las que tenemos documentación gráfica.

En esta primera sala podemos ver también las omnipresentes armas de los Mendoza, en piedra y también tejidos en dos paños depositados por el Museo Nacional de Artes Decorativas, todo ello presidido por la majestuosa escultura sepulcral de Dª Aldonza de Mendoza, una de las piezas más importantes del Museo.

 

Podemos contemplar también una curiosa vista del interior del Palacio del Infantado en la pequeña pero deliciosa tabla de Ángel Lizcano, que a principios del siglo XX plasmó una escena historicista con el Patio de los Leones como telón de fondo.

Varias piezas de mobiliario, depositadas también por el anteriormente citado museo madrileño, nos ayudan a ilustrar el lujo que debió rodear la vida de los originarios moradores de nuestro Palacio.

Nuevos datos sobre los frescos de Cinccinato

La exposición nos sirve también para reivindicar dos aspectos muy presentes en el Palacio: la reforma emprendida por el V duque del Infantado en 1571, muy denostada por algunos historiadores; y el valor de la obra pictórica de Rómulo Cincinato, autor de los frescos que se conservan en estas salas. Estas obras, puestas en relación con las pinturas de caballete que se conservan de este autor en nuestro Museo, expuestas en la Sala II, adquieren un valor excepcional por su calidad y por el hecho de ser uno de los pocos conjuntos de pintura mural histórica y mitológica que se conservan en España fuera de los palacios reales. En esta muestra ponemos a disposición de los visitantes nuevos datos e imágenes sobre los frescos, fruto de una reciente interpretación iconográfica realizada por el investigador e historiador del arte Ángel Rodríguez Rebollo. Especialmente impactante para el público es la explicación de las pinturas de la Sala de las Batallas a través de una grabación de luz y sonido.

No es éste el único recurso multimedia presente en la exposición, dos audiovisuales, uno sobre el mecenazgo de los Mendoza y otro sobre la historia del Palacio del Infantado ayudan al visitante a completar su visión sobre los contenidos propuestos.

En definitiva, el montaje de esta exposición aporta un nuevo discurso que esperamos que se vaya completando poco a poco con la introducción de nueva piezas que irán llegando a través de más depósitos y préstamos de otros museos e instituciones.

Así mismo, ha supuesto una renovación de colecciones en la otra área de exposición permanente del Museo, Tránsitos, por la utilización de algunos objetos y obras para las nuevas salas, por lo que añadimos un motivo más para revisitar nuestro Museo.

Una última consecuencia de la apertura de las nuevas salas es la reconfiguración de espacios expositivos, ya que las exposiciones temporales se celebrarán exclusivamente en la planta primera, en la Sala Azul y en el Salón de Linajes, dos espacios perfectamente accesibles y acondicionados para la visita.

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