El Poblado de Villaflores ingresa en la lista roja de patrimonio

La asociación Hispania Nostra la incluye junto a otros 22 monumentos de la provincia en peligro por abandono. • Declarado recientemente BIC, este poblado está pendiente de intervención, anunciada por el alcalde en campaña electoral. La asociación atenta al patrimonio alerta de que su actual estado es “de abandono y sujeto a toda clase de actos vandálicos”.


La Asociación Hispania Nostra ha incluido al poblado de Villaflores, situado a cinco kilómetros de la ciudad de Guadalajara, en su ‘Lista Roja del Patrimonio’, por “el riesgo de derrumbe que presenta” en sus diferentes edificios, según ha anunciado en un comunicado de prensa. Con él, son 23 los monumentos de la provincia que se encuentran en grave peligro y 69 en toda la comunidad de Castilla-La Mancha, catálogo que puede consultarse en la web www.listarojapatrimonio.org.

Pese a que en abril de 2015 el poblado era catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Conjunto Histórico, su estado actual es “de abandono total, sujeto a toda clase de actos vandálicos”, como ya alertaba un reportaje en Cultura EnGuada de finales del año pasado. Hispania Nostra señala que “los interiores de los edificios se encuentran en completa ruina” y lamenta que no se haya llevado a cabo el proyecto anunciado en el verano de 2008 para la rehabilitación del poblado y la creación allí de una urbanización y un parque temático dedicado a la astronomía.

El poblado situado en el paraje del Sotillo, colindante con la cañada Real Galiana, fue levantado entre 1886 y 1887 y destaca como uno de los ejemplos más significativos y completos de colonia agrícola del siglo XIX que se pueden encontrar en Castilla-La Mancha. Su construcción fue encargada por María Diega Desmaissières y Sevillano, condesa de la Vega del Pozo y duquesa de Sevillano (1852-1916), que dedicó su enorme fortuna a mejorar las condiciones sociales de los alcarreños pobres.

El poblado de finales del siglo XIX

Según recuerda Hispania Nostra, el palomar, las viviendas de los trabajadores, la capilla y el edificio principal son obra de Ricardo Velázquez Bosco, uno de los más conocidos arquitectos de su época. Se ignora quién fue el autor del resto de las construcciones. El poblado se inauguró en 1887. Siguiendo las inquietudes sociales de la condesa se dotó, aparte de los inmuebles propios de la explotación, con una escuela, una capilla y ocho viviendas para los trabajadores. A la muerte de la condesa, los nuevos propietarios perderán interés por el conjunto, que iniciará un progresivo declive.

Consta de una casona principal, un gran palomar en forma cilíndrica, cuatro edificios de viviendas, dos pozos con noria y una pequeña ermita rodeada de un cementerio. Para la construcción de todos sus edificios se usó la mampostería de piedra caliza reforzado con el ladrillo visto y decoración de cerámica.

El edificio principal o casa de labor es el edificio de mayores dimensiones. De planta cuadrada, consta de planta baja y bajo-cubierta, y contiene un gran patio interior en el que se levanta un gran cobertizo. En la fachada principal del mismo se sitúa el portalón de acceso sobre el que destaca un alto frontón con la denominación de lugar, el escudo del propietario, un reloj y un campanil. En su interior se situaban dos viviendas, unas oficinas y la escuela. En las naves laterales y trasera se encuentran los espacios destinados a pajar, granero y cuadra. En este último destaca una estructura de madera volada que se habría empleado para soportar los camastros de los arrieros.

El palomar es el edificio más sobresaliente del conjunto. Tiene planta circular y dos alturas, se eleva sobre una amplia base de mampostería y cuenta con alrededor de diez mil nichos para palomas. Articulado en dos anillos concéntricos, se subdivide mediante muros radiales que contienen los habitáculos de las aves. En su parte superior sobresale un pequeño cuerpo que nace del anillo interior, rematado con una bóveda de media naranja. Esta bóveda sustituyó a una cubierta plana destruida en los años 40 del siglo XX por un rayo. El acceso se encuentra elevado para proteger el interior de la entrada de depredadores.

La capilla del poblado se dedica a San Diego y está rodeada por una cerca de planta ovalada. Está divida en tres salas: un acceso, la capilla propiamente dicha cubierta con bóveda de medio cañón con lunetos, y la sacristía. Es el único edificio del complejo cubierto con teja cerámica plana. El grupo de viviendas está dividido en cuatro bloques pareados de dos plantas cada uno. Se sitúan en un arco que se desarrolla hacia el suroeste, con los accesos orientados hacia la capilla y un patio trasero en la parte posterior. Completan el conjunto un molino destinado a la extracción de agua, la vivienda principal, la bodega y el almacén. El más interesante es la bodega que se compone de una nave con grandes tinajas de almacenamiento y dos corredores subterráneos a lo largo de los que se disponen hornacinas con más tinajas.

La Asociación Hispania Nostra es una asociación no lucrativa, declarada de utilidad pública, constituida en 1976 con la finalidad de defender, salvaguardar y poner en valor el Patrimonio Cultural español, en el entorno de participación de la sociedad civil. Se trata de la única asociación que vela por el Patrimonio a nivel de todo el país.

Promesa electoral

La mayoría de los partidos políticos que concurrieron a las elecciones municipales del 24M en Guadalajara y que han obtenido representación llevaban en su programa algún tipo de intervención en este conjunto histórico y artístico. Entre ellos, el PP, cuyo recién reelegido alcalde, Antonio Román, anunciaba en campaña que convocará un concurso para la rehabilitación del poblado y su puesta en valor con diferentes usos culturales, turísticos y educativos, punto que ahora deberá poner en marcha en este nuevo mandato.

La delcaración de BIC ya suponía la necesidad de llevar a cabo un plan de actuación. En este sentido, cabe recordar que hay pendiente de ejecución un aval bancario de 3,7 millones de euros por los incumplimientos de la empresa que tenía que urbanizar y conservar este área, tras un acuerdo para la cesión de los terrenos alcanzado en 2001.

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