Campoamor expone los paisajes puros de La Alcarria

El pintor alcarreño rinde homenaje a su amigo Manu Leguineche, fallecido hace poco más de un año, con una exposición de los paisajes que enamoraron al autor de 'La Felicidad de la Tierra'. • La exposición, en el Espacio de Arte 'Antonio Pérez' del San José, abre hasta el 9 de mayo.


Los paisajes que el periodista Manu Leguineche contemplaba desde El Tejar de la Mata y que plasmó en su libro 'La Felicidad de la Tierra' se han convertido en cuadro por obra, gracia y arte de su gran amigo el pintor alcarreño Jesús Campoamor (Guadalajara, 1933). Expone estos 'Paisajes' hasta el 9 de mayo en el Espacio Antonio Pérez del Centro San José, donde hace cinco años mostró una Antológica de pintura y escultura. 'Paisajes' "es un recuerdo a Manu", explica Campoamor a Cultura EnGuada durante la inauguración, el pasado jueves, a la que tambien acudió la hermana de Manu, Rosa Leguineche y algunos amigos, como el sociólogo, periodista y escritor Lorenzo Díaz. "Estaba enamorado de estos paisajes, los miraba con un amor...", se sincera.

Además de un homenaje al maestro de periodistas, que falleció hace poco más de un año y vivía en la Casa de los Gramáticos de Brihuega, 'Paisajes' se antoja una auténtica fiesta pictórica de color que desemboca en una subjetividad manifiesta: "es que yo veo el campo así y no soy daltónico", dice. Así, el Ocejón puede ser un mar azul de profundidad lejana y el campo en verano, teñido de amarillos varios.

Los cuadros de Campoamor, que están a la venta -también en formato lámina-, son paisajes reales que en realidad no existen; sólo en los ojos de quienes lo ven así, sólo en los ojos del propio Campoamor que no define su pintura, la pintura que otros tildan de impresionismo subjetivo -"o expresionismo", añade él-. "Yo sólo veo mi pintura", sentencia riéndose.

Grados de color, sin figura humana alguna, sólo extensiones, algunos paisajes no alcarreños, de ciudades portuarias como Oporto y Estambul componen esta colección que en general, son un puñado de óleos que tienden al infinito, que invitan a perderse en un oleaje cromático lleno de matices con la Alcarria como protagonista: Hita, Torija, Atienza... la provincia que según Campoamor, "se pinta muy bien" aunque él procura idealizarla: "pinto lo que me interesa y lo que no me gusta no lo pinto. Es la diferencia con la fotografía. Yo depuro el paisaje, lo filtro y lo entrego puro, como a mí me gusta". Y con un objetivo: que transmita paz y sosiego.

"La obra de Campoamor además de pictórica es metafísica, metaquímica, mística, geográfica, telúrica, ¡qué se yo! y hasta terapéutica porque sosiega el alma", escribió Manu Leguineche, cuya firma y texto se estampa en la cuidada tarjeta que se ha elaborado como presentación de la muestra. "La pintura de Campoamor es sedante, de oxigenación, de ventilación... Es el paisaje siempre nuevo y seductor del que resulta imposible cansarse... La serenidad de ese paisaje perenne, huido del espacio y el tiempo, relaja, civiliza, esponja y aquieta el ánimo perverso".

Galería fotográfica

Fotos: E.C.