Descubriendo al Goya de la Cartuja de Aula Dei

La sala de exposiciones del Centro Cultural Ibercaja expone hasta el 13 de febrero reproducciones de las pinturas goyescas de la Cartuja de A Dei en Zaragoza, que el artista pintó en el siglo XVIII.


El Goya de la Cartuja de Aula Dei en Zaragoza que pintó sobre óleo seco, de sencillez compositiva y colores vivos, se expone hasta el 13 de febrero en la sala de exposiciones del Centro Cultural IberCaja. Se trata de reproducciones de siete de las once escenas que pintó a finales del siglo XVIII y que se conservan actualmente en esta cartuja, fundada en 1563 por el Arzobispo zaragozano  Hernando de Aragón, nieto de Fernando el Católico y gran mecenas de las artes. 

El conjunto arquitectónico, según se explica en la exposición a través de varios planes históricos, debió de ser abandonado por la orden tras las leyes desamortizadoras de Mendizábal en 1835, pasando todo el monasterio a manos particulares. A comienzos del siglo XX, la orden cartujana compró el monasterio a estos propietarios y lo volvió a habitar teniendo que acometer obras de restauración y consolidación de todo el conjunto.

Las pinturas de Goya se encuentran en la iglesia, el corazón de la Cartuja. Decoran las paredes de este templo de tradición gótica del siglo XVI que fue redecorada en el siglo XVIII, momento en el que Goya intervino con la realización del ciclo pictórico dedicado a la Virgen, el que constituye el principal atractivo artístico de la cartuja.

La técnica utilizada por Goya, según explica otro de los paneles, fue óleo sobre muro, técnica que exige que el muro esté seco –a diferencia del fresco- y que, no presenta tanta resistencia a las inclemencias del tiempo como otras técnicas. 

En el caso concreto de Aula Dei, el deterioro de las pinturas se produjo por la humedad del muro que provocó el desprendimiento de los pigmentos. De las once escenas realizadas por Goya, cuatro se perdieron íntegramente y las siete restantes sufrieron importantes desperfectos. 

Al regresar los cartujos en 1901 se llevó a cabo un primer proceso de restauración, para el cual se contrató a dos pintores franceses, los hermanos Buffet: Amadée y Paul. Ellos se encargaron de restaurar las siete escenas conservadas pintando al óleo las zonas deterioradas y de recuperar las cuatro escenas perdidas. 

La exposición también incluye un libro de Gastos de la Cartuja, donde no aparece el nombre de Goya ni pago alguno por la ejecución de las pinturas, aunque sí para el dorado de los “marcos” que las encuadran y el ‘Cuaderno italiano’, con los bocetos y los estudios preparatorios, que se halló en 1993 suponiendo un gran aporte al estudio del Goya de Aula Dei. Lo que más destaca en estas pinturas, a juicio de los expertos, “es la pincelada alla prima y los colores muy vivos, influencia en parte de la pintura veneciana en su viaje a Italia”; además de la “naturalidad y el realismo, junto a una sencillez compositiva apreciable en escenas como La Visitación o Los Depositarios de la Virgen”.

Las pinturas se restauraron en 2012 por el Gobierno de Aragón y desde ese año, la comunidad católica Chemin Neuf habita el monasterio acogiendo cada sábado a los visitantes en un recorrido donde además de las pinturas de Goya, puede conocerse una parte de la Cartuja.

Fotos: E.C.


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