Ros denuncia que CajaSol ha frenado la obra social

El último presidente de Caja de Guadalajara envió hace un año un escrito a la Junta de Andalucía reclamando que exija a la entidad bancaria la reanudación de la actividad pactada en 2010. • Hay mil obras de arte inmovilizadas y tasadas en casi 750.000 euros, entre ellas la colección del pintor Alejo Vera y el Retablo Arriacense.


José Luis Ros, el último presidente que tuvo Caja de Guadalajara, denunció hace un año ante la Junta de Andalucía los "incumplimientos" de CajaSol con la revitalización de la obra social, compromiso integrado en los acuerdos de la fusión de ambas entidades en Banca Cívica en octubre de 2010.

El exdirigente socialista ha exigido al Gobierno andaluz que, como autoridad que autorizó esta operación "tome cartas en el asunto" con "extrema urgencia" para frenar esta situación. En un escrito revelado por el digital El Confidencial, recuerda que el Protocolo de Bases para la Integración aludía directamente a que continuaría y se potenciaría la labor de la obra social, pero lo que se ha dado en todo este tiempo ha sido, en cambio, una "situación de incumplimiento de los acuerdos alcanzados en la citada fusión en lo que se refiere a la obra social" que, a juicio de Ros, "está generando diversos perjuicios y situación de riesgo de conservación del patrimonio cultural de la entidad absorbida".

La situación de la antigua obra social de la Caja fue abordada por Cultura EnGuada dos meses antes de la fecha de este escrito, en el reportaje '¿Qué pasará con el Retablo Arriacense?', a propósito de la voz de alarma que dio el cronista oficial de la provincia, Antonio Herrera Casado, cuando dirigió un escrito a Diputación para que se interesase por esta obra de arte de la Torre y estudiase la opción de reclamarla para su exhibición en dependencias provinciales. La iniciativa no prosperó.

La Fundación Cajasol aseguró por entonces a este digital que no tenía previsto deshacerse mediante venta del patrimonio que conformaba la obra social guadalajareña y que estaba en proceso de abrir algunas dependencias culturales en el centro de la ciudad en las que exponer estas obras de su patrimonio y retomar la actividad de la prometida Fundación Caja de Guadalajara. Precisamente la reclamación de Ros, con fecha de diciembre de 2013, hace alusión directa en su última página a este trabajo periodístico y a las explicaciones ofrecidas por la entidad andaluza. "Las declaraciones que se recogen en el escrito es ganar tiempo para llegar a no se sabe dónde", juzga Ros.

El retablo arriacense

Cabe recordar que entre el patrimonio afectado se encuentra una colección de mil cuadros entre la que se encuentra toda la obra del artista alcarreño Alejo Vera y el propio 'Retablo Arriacense' que coronaba el Salón de Actos de la Sala de Juntas de la Torre de Caja de Guadalajara, con una alegoría plagada de paisajes, personajes y referencias de la provincia de Guadalajara.

En su conjunto, el valor de la obra social guadalajareña ascendía a 3,2 millones de euros, según el valor de tasación de los activos que desgrana la propuesta de noviembre de 2011 para constituir la Fundación de Caja de Guadalajara: 747.000 euros por las obras de arte, pero también 2,4 millones en inmuebles y algo más de 5.000 euros en mobiliario.

Aunque CajaSol quedó más tarde integrada en Caixabank, este patrimonio sigue siendo responsabilidad de la entidad andaluza, como recuerda Ros en su escrito, donde culpa directamente a la caja andaluza del frenazo de la obra social, en una censura que reconoce que hace desde "una perspectiva ética y moral", y no jurídica, aunque se reserva la opción de llevar a cabo otras acciones que no cita. También reconoce que Caja de Guadalajara ya no puede reclamar el cumplimiento de los pactos, al no existir, pero sí exige que lo haga el Gobierno andaluz como organismo que autorizó la fusión.

El Protocolo de Bases para la Integración que se elaboró durante la negociación de aquella fusión de 2010 incluía que CajaSol mantendría y potenciaría la obra social, incluyendo que consignaría un 7% del presupuesto de su propia Obra Social para la provincia de Guadalajara, algo que no ha sucedido. Tampoco se ha seguido manteniendo la actividad cultural prometida: los certámenes de pintura y escultura, la labor en los centros educacionales de Mali y Bolivia, los acuerdos con administraciones y entidades locales y provinciales o la apertura de la sede social para actividades de colectivos guadalajareños.