“La mayor ambición de un artista es emocionar a su público”

El pintor de raíces seguntinas y afincado en Madrid ha expuesto por vez primera en la ciudad de El Doncel, donde pasa el verano • El pintor ha quedado muy satisfecho por la afluencia de público, no sólo el día de la inauguración, y por las ventas, como termómetro del éxito de esta cita • “No me preocupa tanto pintar el contorno de los ojos como la mirada”. • "Actualmente estamos ante una magnífica oportunidad para invertir en arte".


El pintor Emilio Fernández-Galiano, con raíces seguntinas, ha expuesto este verano por vez primera en la ciudad de El Doncel, tras exhibir su obra en importantes plazas como Madrid, La Haya y Gante. Ahora prepara el salto a Nueva York.

Se le nota satisfecho con su primera exposición en Sigüenza.

Estoy muy contento, la verdad. Ha tenido muy buena acogida, tanto por afluencia como por crítica.

Y por fin ha expuesto en casa. Ya lo había hecho en otras ciudades españolas y europeas y en Guadalajara, pero no ahí, entre amigos y vecinos.

Expuse en Caja de Guadalajara dos veces, una en Toledo y otra en Guadalajara, ambas con el anterior presidente [José María Barreda] en las inauguraciones. En Sigüenza no ve tu obra gente anónima, como en Madrid o en Gante, sino gente que te conoce desde que eres pequeño. Ha sido grato ver sus reacciones: o actúan muy bien y me han engañado o ha estado bien. He tardado en exponer porque no quiero ser un pintor que exponga reiterativamente o anualmente en la ciudad. He querido venir cuando fuese más reconocido en otros niveles, no por hacerme de rogar ni hacer esperar a Sigüenza, sino porque el reto lo merecía.

¿Y cuáles han sido sus sensaciones?

Ha habido mucha gente, no sólo en la inauguración, sino todos los días. He comprobado dos cosas. Una, que había mucha gente que no me conocía como pintor o que sabía que pintaba, pero no conocía mi obra; y otra, que por las referencias que tengo ha sido una grata sorpresa la que han recibido, porque ha debido de gustar. Tengo mis propios espías, gente de demasiada confianza, que me cuentan lo que los demás opinan. Además, ha habido una consecuencia: las ventas. No es lo que más me importa, pero me alegra porque demuestra que ha gustado. Hay gente que no habrá comprado por compromiso, sino porque de verdad les ha gustado. Estoy muy contento.

No sólo es usted un pintor ligado a Sigüenza, sino que en su obra hay muchos rincones y personajes de Sigüenza.

Escribí un artículo con motivo de las fiestas y hablo de que Sigüenza es una de mis musas. No sólo me ha pasado a mí, sino a otros pintores, poetas… esta ciudad enamora, no es un capricho mío, sino que objetivamente tiene una gran belleza. Le añades que tengo ascendencia incluso en cuarta generación y que todos mis recuerdos de pequeño son de Sigüenza... se une lo objetivo con el sentimiento, un cóctel cargado de emoción.

De eso se trata, ¿verdad?

Es lo que uno busca: emocionar. Me han dicho que había una mujer en la inauguración que soltó una lágrima viendo el retrato que hice de su marido. No observé ese gesto, pero es la mayor aspiración, porque la mayor ambición que puede tener un artista es emocionar. Si alguien echa una lagrimita viendo uno de mis cuadros, es el mejor de los reconocimientos.

También ha expuesto en Madrid.

Sí, en la sala de exposiciones de El Retiro y en El Pardo, con dibujos, pero sobre todo en Casa de Vacas, la sala de arte pública más importante, seguramente, que hay en Madrid. No es fácil exponer ahí, hay que atravesar un filtro importante de gente que te conozca y de otras exposiciones que hayas hecho antes…

…es una plaza de primera.

Sí, sí, de primera, como torear en las Ventas.

Pero también el año pasado dio el salto internacional y mostró su obra en La Haya y en Gante.

Centroeuropa es una referencia hoy, hay un nivel muy importante y hay que estar ahí, en los circuitos de Holanda, Bélgica y París, donde todavía no he hecho nada. Pero ahora estoy pendiente de cruzar el charco y exponer en Nueva York. Es lo que estoy gestionando ahora mismo, a través del Instituto Cervantes.

Hay verdaderas opciones ¿entonces?

Sí, estoy preparando el book con la presentación. Allí quiero hacer una muestra más especializada, no general como la de Sigüenza, aunque aquí ya hemos podido ver una serie de cuadros que de alguna manera están sugiriendo por dónde va a ir ahora mi estilo, un realismo moderno, con figuración, paisaje urbano pero componente humano… han tenido muy buena acogida, sobre todo dos: uno de la calle San Roque y otro de unas jóvenes echándose la siesta.

El pintor, en el centro de la sala de exposiciones de Sigüenza. / Foto: Antonio Negredo.

Supongo que cuadros como el del rey, colgado en el Consistorio seguntino, o el de José Tomás, muy alabados, han contribuido a su buena fama como retratista.

Y hay otro de Manuel Pizarro, encargado por un grupo corporativo, que también está entre lo mejor que he hecho. Velázquez decía que era un poco ‘coñazo’ pintar siempre a la Corte y que por eso se escapaba a pintar enanos y borrachos. Yo me entretengo pintado a gente que son amigos o a quienes no pintas por encargo en Sigüenza, porque me cautiva un perfil…

Caso de El Ruso o el librero…

Para mí son de los mejores cuadros, porque están hechos con mucha libertad. Otros te piden y tienes que buscar la parte más elegante.

Se aprecia en el propio cuadro, tiene algo de impulsivo o arrebatado.

A mí me gusta mucho el retrato. Hay críticos que me han destacado que sé captar la mirada. Siempre digo que no me preocupa tanto el contorno de los ojos como saber pintar una mirada. También la sonrisa es complicada. He nacido con un lápiz entre las manos y hacía caricaturas a los profesores en los colegios, como un don natural, que me ha ayudado mucho.

De hecho su faceta anterior a la de pintor fue la de caricaturista.

Me fui a Zaragoza por motivos profesionales, alejados del mundo del arte, y allí me puse en contacto con varios periódicos y terminé incluyendo caricaturas en El Heraldo de Aragón y compartía contraportada con el maestro Martínmorales. No deja de ser reconfortante que te valoren esa etapa.

Era una época muy convulsa en lo político, tanto como ahora en lo económico, que daría mucho juego.

La verdad es que sí. Eran otros tiempos y otros políticos, muy distinto a lo actual. El político ahora se ha profesionalizado y antes había una vocación de servicio a tu país que se notaba, tenían una faceta más humana. Ahora es más profesional, pero también más gris. Tengo un magnífico recuerdo de haber caricaturizado a la plana mayor de UCD, del PSOE, de Alianza Popular... Todo esto me ha valido mucho para el retrato. Ya entonces hacía alguno, pero necesitas mucho oficio.

El pintor y el alcalde de Sigüenza, con el cuadro del rey colgado en el Consistorio. / Foto: Ayto. de Sigüenza.España ha tenido grandes retratistas.

Desde luego. Muchos se acuerdan ahora de Sorolla por sus escenas de playa o de bueyes, pero era un soberbio retratista. Pienso en otros como Pablo Picasso… pero luego hacían otras cosas. Vivir en España sólo del arte es complicado.

¿Se puede vivir hoy en día de la pintura?

España es un país que ha tenido magníficos genios, tal vez porque han tenido que destacar mucho más para ser conocidos, pero no reconoce a sus artistas como debería. Tampoco los estamentos públicos destinan tanto como otros ni las galerías privadas ofrecen las mismas oportunidades. Es cierto que somos muchos, pero no tanto como abogados, mi otro oficio. Para vivir sólo del arte en España tienes que ser muy reconocido. Acabo de cumplir cincuenta años y, en una carrera artística, eso es ser todavía joven. Yo al menos tengo la ilusión de vivir de esto y creo que puedo tener un reconocimiento, que se valore mi obra como espero. No por vanidad, sino por compartir lo que puedo transmitir.

¿Tenemos en España un público entendido en arte?

Hay de todo, desde personas que entienden de arte y otros con gustos más sencillos, aunque quien compra un cuadro es porque le gusta. Quien ha visto mucho arte valora más la composición, la luz… he encontrado gente que sabe, que conocía de vista en Sigüenza y está vinculada al mundo del arte en niveles profesionales. Ahí hay una sensibilidad especial.

El artista Antonio Pérez, nacido en Sigüenza, ha recibido este verano un homenaje en Sigüenza. ¿Hay contacto pese a las diferencias artística y generacional?

Deberíamos tener más contacto los artistas, compartir más nuestras inquietudes… pero en el mundo del arte hay una rivalidad y una competencia que a veces lleva a meterse puyas, cuando deberíamos intentar compartir dudas, tratamientos de técnicas y experiencias… la comunicación entre artistas en deseable. Más porque Sigüenza es cuna de importantes artistas.

¿Hay apoyo suficiente a nivel institucional?

En Sigüenza hay una Corporación que está potenciando el arte, dentro de unos recursos de la administración que son limitados. Ahora sería el momento de que algunas empresas privadas tirasen del carro. No todo en España tiene que ser subvencionado. A ver si encontramos mecenas, filántropos que apoyen el mundo del arte… La administración tiene pocas posibilidades, aunque tenga ganas. Aprovecho desde aquí para dar un toque de atención para que la empresa privida apoye a los artistas, que estamos huérfanos de la administración pública.

Queda ese mensaje para quien quiera y quien pueda...

Estamos ante una magnífica oportunidad para invertir en arte.


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