Un museo del siglo XXI para unas joyas del siglo XV

Pastrana inaugura su museo parroquial con la serie de tapices gótico-flamencos más importantes del mundo en la restaurada Sala Capitular de la Colegiata. • Además de las telas, exhibe orfebrería, tallas, muebles, libros de cantos gregorianos del siglo XVI y cuadros, que podrán verse este sábado en una jornada de puertas abiertas. •  La presidenta regional, acompañada de numerosas autoridades civiles y militares, además de la presidenta de Fadeta, el presidente de la Fundación Carlos de Amberes, el embajador de Holanda en España y el obispo diocesano, ha asistido a la inauguración de este espacio que, confían, será un "revulsivo turístico para Pastrana".


Los mejores tapices gótico-flamencos del mundo ya se exhiben al público en su casa, en una restaurada Sala Capitular de la Colegiata de Pastrana, reconvertida en un museo del siglo XXI. Estas cuatro telas que conforman un reportaje fotográfico a todo color en seda y lana sobre la conquista de las plazas del norte de África por Alfonso V de Portugal, se muestran ya al público un año después de su regreso a Pastrana, como adelantó Cultura EnGuada, tras exhibirse en museos nacionales, europeos y de Estados Unidos. Se trata de un museo moderno, que garantizará la buena conservación de las telas: “los tapices han vuelto más altivos y distinguidos para ser expuestos como se merecen”, ha destacado el alcalde de Pastrana, Ignacio Ranera. Su regreso a casa, ha dicho, será “un salto exponencial” en la promoción turística de la localidad.

Algo que remarcaron en su discurso todas las personalidades que asistieron al acto, presidido por la presidenta regional, Dolores de Cospedal, y que corroboraban desde los primeros bancos de la iglesia María, Alicia y Mercedes, pastraneras de cuna: “Si antes venían los turistas, ahora entre los tapices y Santa Teresa será una cosa apoteósica”, dice convencida Mercedes, que vio las telas cuando se expusieron en Toledo y será una de las afortunadas que podrá admirarlas de nuevo en las jornadas de puertas abiertas organizadas para este sábado. 

¿Pero qué podrá ver el público en el museo? A través de una pasarela que cruza la sala principal, podrán admirar la serie realizada hacia 1475-1480 por algún taller de la localidad belga de Tournai –con probabilidad, en el de Passchier Grenier- y que respeta cronológicamente las batallas (1457 y 1471) de ‘El Desembarco de Arzila’, ‘El Cerco de Arzila, ‘El Asalto de Arzila’ y ‘La Toma de Tánger’. El museo expone también objetos de culto, orfebrería, tallas, antiquísimos libros de canto gregoriano, diversos cuadros, piezas todas que datan de los siglos XV y XVI. Además de las telas principales, se exhibe en el segundo piso un tapiz más (‘Cerco de Alcazar-Seguer’) y otro -aún en proceso de restauración- titulado ‘El desembarco en Alcazar-Seguer’, que realmente representa a Laos (Portugal) y fueron realizados en un taller belga desconocido pero en cualquier caso de menor calidad que el que realizó las telas que se exhiben en el primer piso. 

El obispo diocesano, Atilano Rodríguez, explicó que “los beneficios económicos obtenidos de las exposiciones en España, Europa y Estados Unidos” de las telas de Arzila-Tánger, se están invirtiendo en la restauración de “otros dos tapices de la Colegiata que en fechas próximas también serán expuestos en el museo”. 

Tapices “únicos por narrar hechos contemporáneos” 

Los tapices de Pastrana han superado la atmósfera de “abandono y desidia” y han “sobrevivido por el amor de la gente de Pastrana, que sabe lo que tiene y lo aprecia”, señaló en su intervención Miguel Angel Aguilar, presidente de la Fundación Carlos de Amberes, organismo que promovió la restauración de estas telas, “únicas” por narrar “hechos contemporáneos”, ya que en la época era más habitual la temática de escenas bíblicas y mitológicas. Son crónicas de guerra, pobladas de personajes, acción y minuciosos detalles que “serán motivo de atracción de mucha gente que querrá ver lo que pasó por Boston, por Washington…”, añadió el conocido periodista, que admitió estar “emocionado”. 

El amor de la Fundación por el proyecto surge en 2008, cuando algunos de sus miembros llegan a Pastrana, dispuestos a buscar el tapiz de ‘La toma de Tánger’ para la exposición que estaban preparando en la Abadía de San Pedro de Gante con motivo del 50º aniversario de su sala de exposiciones. Pero el mal estado en que se encontraba, hicieron imposible su exhibición. La Fundación inició entonces todos los pasos administrativos para rehabilitar la serie, del siglo XV. Su alta calidad estética y valor histórico así como su origen flamenco llevó a la Fundación a invertir seis años en restaurar y difundir estos paños, invadidos por la polilla. Para ello, fue necesario negociar un convenio sin carga económica con la Colegiata y el Obispado de Sigüenza, propietario de los tapices desde el siglo XVIII, por donación del Duque del Infantado. 

El nuevo museo parroquial de Pastrana, proyectado por Francisco Jurado y anunciado en marzo de 2010 por el expresidente José María Barreda -en un acto paralelo a la inauguración en el Infantado de los tapices recién restaurados-, fue considerado Proyecto de Interés Regional, lo que también se ha traducido en apoyo financiero. El del Gobierno de Castilla-La Mancha, que ha aportado 330.000 euros; el de Fadeta, el grupo de desarrollo para el Tajo-Tajuña, que ha invertido 200.000 más una aportación idéntica de 100.000 euros por parte de la Diputación y el Ayuntamiento de Pastrana. En total, cerca de 750.000 euros. 

“Cuando disentir no es decaer, cuando estar en posiciones distintas no pone en duda el amor a nuestro país, a nuestro patrimonio, se pueden hacer operaciones de esta altura, de las que yo particularmente y la Fundación, nos enamoramos. Estamos haciendo país”, ha señalado Miguel Angel Aguilar.

“Que todos arrimemos el hombro es algo que nos hace merecedores de darnos las gracias por lo que hemos sido capaces de realizar por encima de diferencias, de discusiones, de baches…”, ha remarcado la presidenta regional, Mª Dolores de Cospedal: “es importante que se vea que la cultura no es sólo algo digno de contemplar. La cultura es también un factor creador de empleo y de futuro… es importante no olvidarnos tampoco de la obligación que tienen los gobiernos y las instituciones de que los ciudadanos podamos disfrutar de la cultura”.

En este sentido, la presidenta provincial, Ana Guarinos, que definió los tapices como “únicos, extraordinarios y excepcionales”, afirmó que este proyecto “es una apuesta por el mundo rural”, algo que corroboró la presidenta de Fadeta, Montserrat Rivas, destacando la creación de dos puestos de empleo directos, que se suman a otros indirectos que se crearán debido al turismo que generará el museo. 

Por su parte, el Obispo diocesano, Atilano Rodríguez, señaló su apuesta por la restauración de los tapices y del museo, un proyecto que ha supuesto “un gran amor al arte y a la cultura, una firme apuesta por la conservación del patrimonio histórico y religioso”. 

El acto fue inaugurado por el director de orquesta y compositor, Ignacio Yepes, que interpretó al inicio la pieza ‘Preludio’, de Sebastian Bach y ‘Un tiento’, de Antonio Cabezón, como punto final.

Galería fotográfica

 

Fotos: E.C.

Unos tapices con muchas incógnitas

Por su extraordinaria calidad y estilo, los expertos afirman que los tapices de Pastrana fueron realizados, entre 1475 y 1480, bajo la dirección de Passchier Grenier, el más prestigioso marchante de arte de la localidad belga de Tournai de la época: un solo tapiz de estas características costaba el precio de tres carabelas, explican fuentes de la Fundación Carlos de Amberes. Las telas muestran a vencedores y vencidos en actitudes ajenas al triunfalismo o a la humillación, sin exasperaciones ni merma de la dignidad.

Los tapices representan acontecimientos guerreros e interpretan fielmente el conjunto de soldados, armas, estandartes, elementos de guerra, barcos, ciudades, escudos y una infinidad de detalles, destacando la figura del rey Alfonso V el Africano y de su hijo el príncipe Juan. En su parte superior, están escritas en caracteres góticos rojos y en latín las diferentes escenas. Destacan la calidad de los modelos y la galería de retratos. 

Quién las encargó y cómo llegaron a España es todavía un enigma. Lo que sí está documentado es que en 1628 se encuentran en el Palacio del Infantado y que en 1664, la familia Mendoza los cede a la Colegiata de Pastrana porque Catalina Gómez de Sandoval y Mendoza, esposa del cuarto Duque Rodrigo Silva, no tenía espacio para colgarlos en palacio. La cesión incluía la condición de que se sacaran cada año a la calle para embellecer la villa en la procesión del Corpus Christi, deseo se cumplió en Pastrana hasta los años 30.   

El presidente de la II República Manuel Azaña encargó en 1932 a la Real Fábrica de Tapices la restauración de los paños y una reproducción que se concluiría 20 años después. Durante la Guerra Civil, las telas sufrieron varias vicisitudes: fueron depositadas en el Museo del Prado, posteriormente trasladadas a las Torres de Serrano de Valencia, desde donde se unieron a los tapices de la Catedral de Cuenca y a los del monasterio de las Descalzas Reales de Madrid para viajar, con la colección del Museo del Prado, a Ginebra. Así quedaron a salvo durante el conflicto. Regresaron a Pastrana en 1950.  

El gobierno portugués de António de Oliveira Salazar adquirió las copias de la Real Fábrica de Tapices, al considerar que estaban vinculadas al patrimonio luso. Actualmente, estas réplicas se exponen en el Palacio de los Duques de Bragança, en la localidad norteña de Guimarães.

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