Santiesteban, el pintor del 'pueblo'

El Museo Provincial acoge una exposición antológica del pintor alcarreño Carlos Santiesteban. • El recién remodelado Salón de Cazadores del Infantado acoge esta exposición temporal hasta el próximo 19 de octubre. • La muestra está formada por paisajes y retratos femeninos, muchos de ellos, cedidos por vecinos guadalajareños para la exposición.


Carlos Santiesteban (Guadalajara, 1927) cumplió ayer otro de sus sueños. Exponer en el Infantado una colección antológica de sus paisajes, de sus retratos femeninos, en la ciudad donde decidió quedarse a vivir. El pintor alcarreño, Hijo Predilecto de Guadalajara, de Castilla-La Mancha y miembro de la Academia de Ciencias, Letras y las Artes de Italia, se rodeó de amigos, de vecinos, de autoridades políticas y eclesiásticas en la inauguración de estos óleos sobre Castilla-La Mancha y algunos retratos, que se han colocado en el recién remodelado Salón de Cazadores –en la primera planta del Palacio-, reconvertido en sala de exposiciones temporales para el Museo Provincial.

Comisariada por Pedro José Pradillo, la exposición iba a ser inaugurada por la duquesa de Alba, doña Cayetana, que finalmente no pudo asistir pero envió unas líneas de buenos deseos para su amigo, el pintor que le retrató y del que posee algunas obras. 

Cerca de una treintena de paisajes y cinco retratos de mujeres –entre ellos, el que realizó a su madre, Francisca Moreno, natural de Alocén- conforman esta exposición llena de color y personalidad, la que remarcó el alcalde, Antonio Román, en la presentación: “Carlos es un pintor reconocido como artista dentro y fuera de Guadalajara, con una personalidad no artística diferente, peculiar, que llama la atención y que quizás sea más identificado con zonas bohemias de París y aunque ha podido marcharse, siempre ha vuelto a su ciudad”. 

Román destacó su “gran sensibilidad, su profunda religiosidad” y su colaboración con “la Hermandad Virgen de la Antigua”. No en vano, la obra de Carlos Santiesteban, se puede admirar en el Convento del Carmen, además de la Diputación, el Casino y el Ayuntamiento, para el que dibujó varios carteles. Su casa –en la calle Teniente Figueroa- será museo cuando el pintor fallezca, en virtud de un convenio firmado con el Ayuntamiento en 2003.  

Amante de los colores intensos

Santiesteban, amante de la danza, es reconocido además por sus figurines y escenografías para teatro y ballet y, como queda patente en la muestra, por los colores intensos y atrevidos que incorpora, con gran acierto, en los cielos de sus paisajes: “el niño Carlos quedó absorbido por los colores destellantes de las flores que animaban el pequeño jardín de su hogar y por los impregnados en la paleta y en los lienzos de su padre… uno de sus entretenimientos preferidos era introducirse a hurtadillas en el taller de su padre para manchar sus dedos con los óleos y aplicarlos indiscriminadamente por doquier”, explica el comisario de la muestra, Pedro J. Pradillo, en el catálogo de la exposición. 

Santiesteban es un pintor autodidacta, cuyo primer premio en el Concurso Nacional ‘Cara al Mar’, con tan sólo 14 años, le reforzó su vena artística y dejó aparcado el futuro en la milicia –como su padre- o en la arquitectura. En Madrid, contactó con los pintores de la época, como la Escuela de Vallecas y los cultivadores del postismo –el único movimiento, ciertamente marginal, que cultivó las vanguardias europeas, también en literatura, tras la Guerra Civil y que impulsaron Carlos Edmundo de Ory, que lo definió como “la locura inventada”, y Chicharro Briones

“Es el artista que mayor arraigo tiene la ciudad, es nuestro gran pintor”, destacó Pradillo ayer. “Ha sido muy emocionante trabajar con él y con sus amigos, en especial, Graciela”. El comisario de la muestra resaltó, sobre todo, la “faceta creadora” de Santiesteban y recordó que es “junto a Regino Pradillo y Francisco Sobrino, el trío de ases” de Guadalajara. 

Esta es también una exposición homenaje a la figura de Santiesteban, que admitía en la inauguración, que “el fundamento de un artista va cambiando con la vida y la mía no es avanzada, es avanzadísima”. Repasó, entonces, cómo fue construyendo “la figura que quería ser” y que ahora, a sus 87 años, respira tranquila.  Porque su gran logro como artista ha sido, precisamente “lograr ser artista y no otra cosa”.

Atrás quedan las etapas donde lo único que tenía que hacer era vender cuadros, ganar dinero y hacer exposiciones, con el fin de “tener un prestigio”; atrás quedaron también los años en los que fue “modelando” su figura hasta conseguir lo que él siente que es: artista, de profunda religiosidad y gusto por la meditación, especialmente en el jardín de su casa, un ‘vergel’ que él mismo ha diseñado y que le ha inspirado algunos de los óleos que se pueden ver en esta antología pictórica, llena de romanticismo, y cierto aire andaluz. Ahora, el fundamento de su pintura es otro, dice: “dar alegría a las personas y ayudar al desvalido y eso me anima a seguir pintando y querer a la gente”. 

Santiesteban –cuya obra se ha podido ver en el MOMA de Nueva York o en espectáculos como ‘El Amor Brujo’ de Falla- regresa con esta antología al Infantado, como hizo en 1973 reinaugurando el Palacio con una exposición de paisajes alcarreños, damas y heraldos, que acabaron vendiéndose en su totalidad.


Un total de 2.683 personas visitaron la exposición de la obra del pintor Carlos Santiesteban en el Museo de Guadalajara, según un comunicado enviado por el Ayuntamiento de Guadalajara con fecha 28 de octubre de 2014. Las cifras, facilitadas por la dirección del Museo Provincial.

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